La mitología la componen los poetas a partir de su comprensión del mundo. Los mitos no se inventan, se encuentran. Así como no podemos saber cuáles serán nuestros sueños esta noche, nadie puede inventar un mito, porque provienen de la región mística de la experiencia esencial.
Joseph Campbell en Mitos de la luz.
Tras varios meses, alternándolo con otras lecturas, terminé la famosa La broma infinita de David Foster Wallace, lectura que se convirtió en uno de mis grandes retos como lector, comparado el nivel de exigencia y paciencia (no de calidad, ni de importancia histórica, ojo) que utilicé para el Ulises de James Joyce, Las mil y una noches completas o Poesía y Verdad de Goethe.
Un adelantado, en los noventa Wallace sabía que el individuo iba a quedar atrapado en el entretenimiento continuo e imparable (Tiktok y demás Reels, que él no conoció )y que eso causaría aislamiento social, adicción y tristeza, lo que parece está ocurriendo.
Muy compleja, más de mil páginas, decenas de personajes, el común denominador es la soledad y la búsqueda de alivio instantáneo en una sociedad que todo lo comercializa, hasta los años (que ya es lo único que falta después de lo sucedido en el Mundial).
Densa, con sus cientos de pies de página, Foster Wallace creó un estilo y filosofía pesimista que transmite en sus páginas.
Reto logrado como lector:
He terminado La Broma Infinita de David Foster Wallace.
Y he quedado pero agotado.
Actuada y dirigida por Olivia Wilde, La Invitación es más una obra de teatro llevada al cine. Una fórmula que hemos visto antes: el contacto de dos parejas, sus similitudes, diferencias y todas las sombras matrimoniales que surgen durante la convivencia.
Le ha ido bien con la crítica, aunque a mí me aburrió un poco.
Seth Rogen en la primera parte, por mucho, lo mejor.
Sobre amor, desamor, sexualidad, búsqueda, pero sobretodo sobre soledad dentro de una relación.
Bien. Rate: 8.0
Terminé la temporada 6 de Slow Horses (Apple TV).
A pesar de su fama y alto rating, la sentí muy floja.
Me gusta verla por las locaciones londinenses, el campo inglés y la actuación/personaje de Gary Oldman.
Pero en esta sexta entrega “los malos” ponían cara de ser muy malos y demasiadas situaciones, de escape y enfrentamientos con armas, muy poco creíbles.
La seguiré viendo porque es una serie que veo. De esas que no te explicas por qué continuas viéndolas (insisto, las locaciones quizá sea la respuesta).
















