Llorar está bien.
Pero vivir llorando es elegir rendirse en vida.
Y eso no es tristeza, eso es cobardía.
No me siento particularmente orgulloso de mí mismo, pero cuando camino en el bosque o me acuesto en el campo, todo está bien.
No te preocupes, yo tampoco me enamoraría de mi ¿Quien se fijaría en unos ojos tristes, una sonrisa rota y un corazón hecho pedazos?.
Se hace tarde y sin embargo quiero escribirte. Tú no estás aquí y yo no puedo estar sin ti; así que a veces imagino que no estamos lejos el uno del otro.
Estoy muy triste y me siento más desgraciado de lo que puedo decir, y no sé hasta dónde he llegado... No sé qué hacer ni qué pensar, pero deseo vehementemente dejar este lugar... Siento tanta melancolía.
Se te hizo fácil olvidarme, reemplazar las horas y los recuerdos, reinventar caricias en otros labios. Se te hizo fácil. Pero ya me acostumbré a esto de no hablarte, a no esperarte, a no insistir. Te olvido de a poco, pero a veces suelo ser tan frágil como el llanto y te extraño.
No tendré hijos. Los muertos no se reproducen. Soy un muerto que estrecha la mano de la gente en los cafés. Soy un muerto más bien social. Creo que soy la persona más triste que jamás he conocido
Estoy muerto. Cada mañana me despierto con un insoportable deseo de dormir. Visto de negro porque llevo luto por mí mismo. Llevo luto por el hombre que podría haber sido… Ya no sonrío. No tengo las fuerzas suficientes para hacerlo. Estoy muerto y enterrado.





