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El dato de la metalurgia es sólido: los moche dominaron el dorado por cementación (una reacción electroquímica con oro, sal y alumbre) siglos antes de que Europa lo hiciera a esa escala, además del cobre arsenical y la fundición a la cera perdida. Una precisión sobre la imagen: esa pieza tiene pinta de ser generada por IA, el brillo y las caras no corresponden a piezas documentadas. Si viene de un banco de imágenes, convendría verificarla, porque con patrimonio precolombino lo falso se difunde rapidísimo. El contenido merece una foto real: las piezas moche del Museo Larco son espectaculares de verdad.
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y si no son pirámides
y si son canteras abandonadas hace mucho tiempo porque ya no contaban con minerales ni nada útil para quien o que excavó en su momento
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Esa es técnica propia y conocimientos ancestrales
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Lo máximo. Cajamarca es y será una inspiración.
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EL ENIGMÁTICO ACUEDUCTO DE PIEDRA DE CUMBEMAYO
Cumbemayo, Cajamarca:
Es el prodigio de la Ingeniería hidráulica andina prehispánica.
Su sofisticado diseño hace posible que las aguas "suban" y pasen de una cuenca a otra.
Los ingenieros andinos dominaban el conocimiento y las aplicaciones de la gravedad, 2000 años antes que se conociera en Europa y fuese formulada por Isaac Newton en su libro Philosophiae Naturalis Principia Mathematica, publicado el 5 de julio de 1687.
Debido a su complejo y bien elaborado sistema de acueductos, no es de extrañar que el nombre Cumbemayo deriva del término quechua kumpi Mayu, que significa, "Canal bien hecho" o Humpi Mayu cuyo significado es "Río Angosto".
Llegando a ser considerado como una de las más notables obras Hidráulicas de América Precolombina.
El complejo arqueológico de Cumbemayo fue construido por la cultura Pre-inca, Cajamarca.
El Dr. Julio C. Tello fue la primera persona que estudió este lugar en el año de 1937.
Arqueólogo que llegó a quedar impactado por su bien elaborado sistema de canales, además de los petroglifos que adornan este complejo, y que hasta hoy aún no han sido descifrados.
Según Tello, este canal posiblemente fue construido en el año 1000 a.C.
Investigaciones posteriores señalaron que el acueducto fue utilizado por muchos siglos, e incluso lo señalan con el adoratorio encontrado al borde de los frailones, muy cerca del lugar.
El acueducto se encuentra a unos 3600 msnm.
Los canales llegan a tener una profundidad máxima de 50 cm. Y de ancho unos 30 cm.
Además se utilizaron codos en zigzag y ángulos rectos con el fin de disminuir la velocidad de las aguas; y, a la vez evitar la erosión del terreno.
Aún en la actualidad es posible ver agua corriendo por sus canales.
La longitud total aproximada de este acueducto es de 850 m.
Felipe González
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Pacopampa- Querocoto-Chota-Cajamarca. Espera de @MINCETUR la contrucción de su centro de interpretación. Hace 4 años les dejamos a #copesco la unidad ejecutora. Que esperan?
ESTELA DE PACOPAMPA (1200 a. C. – 100 a. C.)
Esta estela de piedra procede del templo de Pacopampa, en la región de Cajamarca, sierra norte del Perú, y tiene aproximadamente 3000 años de antigüedad.
Representa a un personaje con los brazos levantados, de cuya boca emergen formas semejantes a los filamentos de una telaraña.
En el centro del cuerpo presenta un elemento en espiral, mientras que la región abdominal adopta la forma de una gran boca con colmillos.
Esta característica ha sido interpretada como una vagina dentata, un símbolo asociado a ciertas divinidades femeninas de antiguas tradiciones religiosas.
Según la interpretación de la Dra. Ulla Holmquist, la figura expresaría el poder de la «Madre Terrible», capaz de dar vida y ejercer una fuerza protectora o castigadora.
Durante el Periodo Formativo, los monolitos conocidos como huancas representaban seres sagrados vinculados con las creencias y las relaciones sociales de las comunidades.
Una iconografía con posibles similitudes también ha sido señalada en un textil de estilo Cupisnique tardío, procedente del sitio arqueológico de Carhuas, en la bahía de la Independencia, Reserva Nacional de Paracas, región Ica.
Sin embargo, establecer una relación directa entre ambas representaciones requiere una comparación iconográfica más detallada.
Créditos:
Fotografías cortesía del Museo Larco.
Texto basado en la interpretación de la Dra. Ulla Holmquist, directora del museo, publicada en Obras maestras del Museo Larco.
Referencia complementaria:
Textil de estilo Cupisnique tardío de Carhuas, Ica.
Tesoros de Wiracocha
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White stones on each level make a h pattern, do you know why?
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I know of no tool or practice that can make bulbous masses form in geometry that resembles epithelial cells. The swells and saddles the folds are not consistent with manual labour
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No hay duda la superioridad estética andina frente al desabrido minimalismo occidental
Acllas del Tawantinsuyo: Vírgenes del Sol
Las acllacunas, o acllas castellanizado, eran mujeres escogidas por el imperio incaico por sus habilidades textiles y culinarias, recluidas dentro de un centro de aprendizaje especializado llamado acllahuasi, donde existía todo el equipo necesario de la época para la producción textil en masas, siendo esta su funciona principal, además de ser sacerdotisas de los dioses, y preparadoras de alimentos y bebidas durante los rituales y fiestas.
Se reclutaban a las mujeres desde dos procedimientos: como tributo a que estaban constreñidas las etnias o nacionalidades que componían el Tahuantinsuyo, de las cuales se preferían a las féminas mejor dotadas y a las de familia noble (de los curacas, o incluso ñustas eran reclutadas); y por entrega o donación que hacían al Estado los propios padres, por lo común curacas o grandes jefes, incluso el mismo Inca.
El encargado de seleccionar a las futuras acllas era el “Apupanaca”, que:
“[…] era un juez o comisario nombrado por el Inca, que solo entendía en este negocio de recoger niñas, guardarlas y enviarlas al Cuzco cuando estaban de edad […]; discurriendo por los pueblos de su jurisdicción, tenia potestad de señalar todas las que a él le pareciesen hermosas y de buena traza o disposición, desde ocho o nueve años para abajo […]” (Cobo, Historia del Nuevo Mundo, Libro XII, Capitulo XXXIV).
Su verdadera finalidad era la de la producción textil en masas para el imperio incaico.
Los cronistas resaltan, lo que seria su segunda función, su papel religioso como sacerdotisas, razón por la cual siempre los acllahuasis se encontraban cerca de templos al Sol o a la Luna.
Se puede considerar esta una “excusa” para la reclutación de las mujeres, ya que ser sacerdotisa genera prestigio tanto para la mujer como para los familiares de esta.
Otra escusa del Estado incaico era la de que se escogían a las mujeres más bellas.
De este modo alagaban la vanidad de la preferida, lo que suponía un prestigio para ella, y la de sus progenitores, por imaginarse estos que tenían hijas lindas, fomentándose el deseo de ser una aclla, y obviamente generando facilidad al momento de recluir mujeres por el imperio.
Los acllahuasis también funcionaban como un almacén de mujeres, de donde el Inca podía disponer para regalar a modo de esposa a los curacas o personas cuyos servicios debían ser compensados.
Además de ser dadas para compensar a los fieles, eran entregadas por el inca en “matrimonio” a algunos curacas para concertar determinadas uniones, con estos matrimonios establecían las alianzas políticas necesarias.
Pero en el acllahuasi, no todas las acllas podían ser usadas como obsequio, sino que también existían algunas que no podían ser tocadas y se quedaban de por vida en el recinto.
Otra función de la aclla es la de preparadora de alimentos y bebidas para las celebraciones o rituales, o de chicha, siendo esta una bebida muy preciada, especialmente la bebida hecha en base a maíz. Dentro del acllahuasi también se le disciplinaba en dicha actividad.
Tal función preparadora de bebidas no solo es descrita en las crónicas, sino también puede ser observada en algunas iconografías, como en el quero MKSL 400 del Museo de Estatal de Etnografía de Varsovia analizado por Ziołkowski, donde se muestra la escena del “brindis con el Sol” y a un par de mujeres al fondo alrededor de un aríbalo, siendo estas las que parecen servir la bebida.
Las acllas fueron entonces importantes en el mantenimiento del sistema redistributivo y de los mecanismos que permiten la ampliación del parentesco para la centro cuzqueño, razón por la cual se encuentra una relación entre la expansión incaica y la construcción de acllahuasis, lo que permite observar la constante preocupación del Cuzco por ampliar el número de las mismas por las razones ya mencionadas.
Imagen: Caolín p.
Autor: Jair A. Miranda
Fuente: las acllas en el imperio de los Incas - Generaciones históricas.
PERÚ Conócelo.
Un escaneo con dron sobre unas 69 hectáreas de esta fortaleza inca detectó terrazas, caminos y estructuras que no estaban registradas.
El trabajo lo hizo un equipo de la Universidad de Varsovia junto con el Consejo Nacional de Investigaciones de Italia. Usaron LiDAR y fotogrametría desde dron, que permiten "ver" el terreno aunque la vegetación lo cubra.
Así aparecieron sistemas de terrazas, redes de caminos, estructuras, posibles canteras e incluso huellas de excavaciones antiguas que la vegetación había borrado.
El sitio es Sacsayhuamán, sobre la ciudad del Cusco. Sus muros de bloques gigantes encajados sin mortero se conocen en todo el mundo, pero los alrededores seguían con mucho por revelar.
Además del dron, usaron georradar para buscar estructuras enterradas sin tocar el suelo.
Por ahora son hallazgos detectados a distancia. Todavía no se sabe de qué época es cada camino o terraza, y para eso hará falta excavar.
El proyecto busca entender cómo era el Cusco en sus primeras etapas, antes de convertirse en la capital del imperio.
Un lugar visitado por millones de personas y aún guardaba secretos a la vista.
*Representación digital*
Rutas Secretas Arqueo – at Magdalena Vieja, Peru
Acllas del Tawantinsuyo: Vírgenes del Sol
Las acllacunas, o acllas castellanizado, eran mujeres escogidas por el imperio incaico por sus habilidades textiles y culinarias, recluidas dentro de un centro de aprendizaje especializado llamado acllahuasi, donde existía todo el equipo necesario de la época para la producción textil en masas, siendo esta su funciona principal, además de ser sacerdotisas de los dioses, y preparadoras de alimentos y bebidas durante los rituales y fiestas.
Se reclutaban a las mujeres desde dos procedimientos: como tributo a que estaban constreñidas las etnias o nacionalidades que componían el Tahuantinsuyo, de las cuales se preferían a las féminas mejor dotadas y a las de familia noble (de los curacas, o incluso ñustas eran reclutadas); y por entrega o donación que hacían al Estado los propios padres, por lo común curacas o grandes jefes, incluso el mismo Inca.
El encargado de seleccionar a las futuras acllas era el “Apupanaca”, que:
“[…] era un juez o comisario nombrado por el Inca, que solo entendía en este negocio de recoger niñas, guardarlas y enviarlas al Cuzco cuando estaban de edad […]; discurriendo por los pueblos de su jurisdicción, tenia potestad de señalar todas las que a él le pareciesen hermosas y de buena traza o disposición, desde ocho o nueve años para abajo […]” (Cobo, Historia del Nuevo Mundo, Libro XII, Capitulo XXXIV).
Su verdadera finalidad era la de la producción textil en masas para el imperio incaico.
Los cronistas resaltan, lo que seria su segunda función, su papel religioso como sacerdotisas, razón por la cual siempre los acllahuasis se encontraban cerca de templos al Sol o a la Luna.
Se puede considerar esta una “excusa” para la reclutación de las mujeres, ya que ser sacerdotisa genera prestigio tanto para la mujer como para los familiares de esta.
Otra escusa del Estado incaico era la de que se escogían a las mujeres más bellas.
De este modo alagaban la vanidad de la preferida, lo que suponía un prestigio para ella, y la de sus progenitores, por imaginarse estos que tenían hijas lindas, fomentándose el deseo de ser una aclla, y obviamente generando facilidad al momento de recluir mujeres por el imperio.
Los acllahuasis también funcionaban como un almacén de mujeres, de donde el Inca podía disponer para regalar a modo de esposa a los curacas o personas cuyos servicios debían ser compensados.
Además de ser dadas para compensar a los fieles, eran entregadas por el inca en “matrimonio” a algunos curacas para concertar determinadas uniones, con estos matrimonios establecían las alianzas políticas necesarias.
Pero en el acllahuasi, no todas las acllas podían ser usadas como obsequio, sino que también existían algunas que no podían ser tocadas y se quedaban de por vida en el recinto.
Otra función de la aclla es la de preparadora de alimentos y bebidas para las celebraciones o rituales, o de chicha, siendo esta una bebida muy preciada, especialmente la bebida hecha en base a maíz. Dentro del acllahuasi también se le disciplinaba en dicha actividad.
Tal función preparadora de bebidas no solo es descrita en las crónicas, sino también puede ser observada en algunas iconografías, como en el quero MKSL 400 del Museo de Estatal de Etnografía de Varsovia analizado por Ziołkowski, donde se muestra la escena del “brindis con el Sol” y a un par de mujeres al fondo alrededor de un aríbalo, siendo estas las que parecen servir la bebida.
Las acllas fueron entonces importantes en el mantenimiento del sistema redistributivo y de los mecanismos que permiten la ampliación del parentesco para la centro cuzqueño, razón por la cual se encuentra una relación entre la expansión incaica y la construcción de acllahuasis, lo que permite observar la constante preocupación del Cuzco por ampliar el número de las mismas por las razones ya mencionadas.
Imagen: Caolín p.
Autor: Jair A. Miranda
Fuente: las acllas en el imperio de los Incas - Generaciones históricas.
PERÚ Conócelo. – at Magdalena Vieja, Peru
EL MISTERIO ANCESTRAL QUE RESPIRA A 3,800 METROS DE ALTURA...
No es solo agua; es un espejo del cielo.
Situado en la imponente meseta andina entre Perú y Bolivia, el Lago Titicaca ostenta el título del lago navegable más alto del mundo.
Pero su grandeza no solo se mide en altitud, sino en su poder místico:
Ha sido el corazón sagrado de las culturas indígenas durante siglos y alberga más de 500 especies biológicas que no existen en ningún otro rincón del planeta.
Un imperio tejido a mano
Más allá de sus orillas, el Titicaca esconde un milagro de la supervivencia humana:
Las islas flotantes de los Uros.
Esta comunidad no solo vive en el lago, sino que construye su mundo sobre él. Sus islas y balsas están hechas completamente de totora, una planta acuática local.
Durante generaciones, han mantenido viva una forma de vida única e inquebrantable basada en la pesca, la caza y la sabiduría artesanal.
La verdadera cuna del Imperio Inca
Bajo y sobre estas aguas yace una riqueza arqueológica incalculable. En la mítica Isla del Sol, considerada un centro religioso vital de la cultura inca, el tiempo parece haberse detenido entre templos de piedra, palacios antiguos y terrazas ceremoniales.
Es un viaje directo al pasado precolombino de América del Sur.
Idealizamos su majestuosa historia y lo consumimos como un producto turístico, pero ignoramos su agonía. El Titicaca enfrenta hoy niveles alarmantes de contaminación y una caída histórica en su nivel de agua debido a los cambios climáticos.
El hogar de los Uros y la biodiversidad única del lago no solo necesitan admiración, necesitan acción y respeto real antes de que esta maravilla ancestral se convierta en un simple recuerdo fotográfico.
Gran Misterio Historias – at Magdalena Vieja, Peru
En lo alto de una colina, vigilando la ciudad de Cusco, se alza Sacsayhuamán, que en quechua significa "El Águila Saciada".
Se dice que Cusco tenía la forma de un puma, y Sacsayhuamán era su cabeza.
Fue el gran Inca Pachacútec quien comenzó a construirlo en el siglo XV, y tardó más de 90 años en terminarse, culminando con su nieto, el Inca Huayna Cápac .
Trabajaron allí más de 20,000 personas bajo el sistema de la mita .
Lo más increíble son sus piedras gigantes, algunas pesan hasta 128 toneladas, encajadas tan perfectamente entre sí que ni una hoja cabe entre ellas… y sin usar ni un solo grano de cemento.
Han resistido terremotos durante siglos sin caerse.
Cuando llegaron los españoles en 1536, Sacsayhuamán fue escenario de una batalla feroz.
Manco Inca lo defendió con valentía, pero al final los españoles lo tomaron y usaron sus propias piedras para construir las iglesias y casas de la ciudad colonial.
Hoy solo queda aproximadamente el 20% de lo que algún día fue.
Cada 24 de junio, el sol vuelve a brillar aquí, porque Sacsayhuamán sigue siendo el escenario del Inti Raymi, la fiesta más sagrada de los incas, recordándonos que su espíritu jamás se fue.
Perulex – at Magdalena Vieja, Peru
¡LA NEUROCIRUGÍA INCAICA QUE REESCRIBIÓ LA HISTORIA DE LA MEDICINA!
¿Sabías que mientras en los hospitales de Europa en el siglo XIX operarse la cabeza era casi una sentencia de muerte, los antiguos cirujanos andinos ya dominaban estas complejas operaciones con un éxito rotundo?
Como se aprecia en la imagen, la evidencia física dejada en los huesos demuestra un nivel de conocimiento anatómico que dejó sin palabras a la ciencia moderna.
¿Qué estamos viendo exactamente en la foto?
• El Cráneo con la Placa de Oro (Arriba a la izquierda y derecha):
Es uno de los hallazgos más sorprendentes del Perú prehispánico.
Tras realizar una trepanación para aliviar un traumatismo, los cirujanos cubrieron el agujero óseo con una fina lámina de oro martillada.
El oro no solo demostraba el estatus de élite del paciente, sino que se utilizaba por su excelente biocompatibilidad (el cuerpo no lo rechazaba).
Lo más increíble es que el crecimiento del hueso alrededor de las incisiones y la placa demuestra que el paciente sobrevivió y sanó.
• El Cráneo con Fractura y Metal (Abajo a la izquierda): Muestra una evidente fractura de batalla que fue tratada implantando un material metálico para sellar la herida en la zona afectada.
Un testimonio real del nivel de reconstrucción craneoplastia de la época para salvar la vida de los guerreros.
La Clave:
Medicina Natural Avanzada.
Operar el cerebro sin la tecnología de un hospital moderno parece imposible, pero ellos dominaban la naturaleza:
• Anestesia y Control del Dolor:
Utilizaban el masticado de hojas de coca y extractos de plantas como la chicha para adormecer al paciente.
• Antisepsia:
Empleaban resinas naturales, bálsamos y plantas con propiedades antibióticas y antifúngicas para lavar las heridas, logrando evitar las temidas infecciones postoperatorias.
• Tasa de éxito superior al 80%:
Mientras la Europa del siglo XIX fallaba en la mayoría de sus intentos, los cirujanos del Imperio Inca alcanzaron tasas de supervivencia asombrosas gracias a este refinado conocimiento.
El descubrimiento que cambió la antropología
Históricamente, muchos cráneos con agujeros encontrados en tumbas precolombinas eran clasificados erróneamente en los museos como "heridas de guerra mortales" o "ataques de fieras".
Sin embargo, el hallazgo de cráneos con cortes geométricos perfectos y claros signos de regeneración ósea (como el famoso cráneo de Squier de 1864) obligó a los científicos a revisar todas las colecciones mundiales. Tuvieron que aceptar la realidad:
Eran cirugías planificadas, exitosas y sumamente avanzadas.
¡Una prueba innegable del enorme desarrollo técnico, científico y médico de nuestros antepasados!
Tesoros Leyendas o Mentiras – at Magdalena Vieja, Peru
El cuerpo globular de esta vasija escultórica —provisto de un torso moteado, cabeza antropomorfa/zoomorfa con bandas paralelas, extremidades modeladas y cola tupida— constituye una representación tridimensional de un felino silvestre, identificable iconográficamente con el gato de las pampas (Leopardus colocola) o el gato andino (Leopardus jacobita), pequeños carnívoros nativos de los pisos ecológicos que articulan los valles costeros y el piedemonte occidental de los Andes surperuanos.
Los motivos aviares estilizados, incisos y pintados en los flancos del cuerpo podrían aludir tanto a avifauna altitudinal, como el cóndor andino (Vultur gryphus), o bien a especies litorales y marino-costeras, reflejando el eje de movilidad e intercambio vertical característico de la costa sur.
Durante el primer milenio a. C., las sociedades complejas de la costa sur de Perú —particularmente en los valles de Pisco, Chincha e Ica— consolidaron una tradición alfarera de alta especialización, reconocida arqueológicamente como la cultura Paracas (fases tardías u horizonte regional).
Esta tradición destaca tecnológicamente por su célebre pintura postcocción (o "fuga de aceite"), una técnica en la que los pigmentos minerales pulverizados, aglutinados con resinas vegetales, se aplicaban sobre una superficie engobada y alisada después de retirar la vasija del horno abierto. Mientras la alfarería contemporánea de los Andes centrales privilegiaba los acabados monocromos reductores (tonos oscuros o negruzcos), la paleta paracas introdujo una gama cromática vibrante (rojos, ocres, verdes, amarillos y azules), evidenciando un dominio químico avanzado y una fuerte carga ideológica.
Si bien el repertorio iconográfico paracas mantuvo profundas vinculaciones ideológicas y estilísticas con las tradiciones tempranas del norte (como el sustrato Cupisnique y el horizonte Chavín) —donde el felino constituía un eje central del imaginario chamánico y religioso—, los artífices costeños del sur reinterpretaron estas deidades con una acentuada estilización geométrica y un modelado escultórico singular.
En esta pieza, el cuello de la vasija y la cabeza del felino se articulan mediante una estructura en forma de cuenco, donde destacan apéndices modelados y pastillajes para los ojos, orejas, bigotes y una nariz prominente que enmarca una fauce abierta con colmillos escarificados.
La frente presenta bandas paralelas, un patrón que remite directamente al dimorfismo y marcas faciales de los felinos altoandinos.
Aunque el repertorio alfarero doméstico y funerario de Paracas se compone mayoritariamente de formas abiertas y cerradas simples (botellas de doble gollete con asa puente, cuencos y platos), esta pieza destaca como una obra maestra de la alfarería escultórica.
Su manufactura requirió la integración de múltiples elementos modelados a mano (técnica de rollos y pastillaje) sobre un cuerpo central simétrico, demostrando el virtuosismo técnico de los alfareros del sur.
De acuerdo con los registros historiográficos de la disciplina, esta pieza ingresó al corpus de estudio tras ser documentada como procedente del sitio arqueológico de Callango, en el valle medio-bajo de Ica, durante las exploraciones y colecciones de la primera mitad del siglo XX (Lapiner 1976).
Créditos | Fuente: Metropolitan Museum of Art ©️
Arqueología Peruana – at Magdalena Vieja, Peru
























