Escritor y divulgador científico. Periodista francotirador. Miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y de la Asociación Española de Neuropsiquiatría.

Madrid, Comunidad de Madrid
Joined February 2010
Sobre la violencia callejera por Iñaki Errazkin El caso de Bilbao ofrece un ejemplo especialmente ilustrativo de la rentabilidad política de la provocación. Vito Quiles anunció un acto en la Universidad de Deusto. Los antifascistas convocaron movilizaciones para impedir que su presencia se convirtiera en una plataforma de propaganda ultraderechista. Finalmente, Quiles no apareció. Canceló el acto poco antes de la hora prevista. Sin embargo, la convocatoria ya había provocado una movilización multitudinaria, el cierre preventivo del campus y una intensa atención mediática. Después llegaron los enfrentamientos, los incendios y las detenciones. No sé si Quiles y quienes le pagan buscaban deliberadamente ese desenlace, pero el resultado ofrece una lección política: un provocador puede obtener rentabilidad de la reacción que suscita, incluso cuando no comparece. Basta con que la escena termine encajando en el relato que quiere difundir: él como víctima de la intolerancia y los antifascistas como una amenaza para la convivencia. Si, además, algunos manifestantes, infiltrados o no, recurren a la violencia, las imágenes le proporcionan material para reforzar esa versión y desplazar cualquier discusión sobre el contenido de su discurso. Aquí aparece una paradoja que la izquierda debería analizar a calzón quitado y sin autocomplacencia. Plantar cara al fascismo es legítimo. Convertir cada provocación en el escenario elegido por el provocador no es inteligente. La movilización antifascista es necesaria, pero requiere estrategia. Decidir cuándo, dónde y cómo responder, qué objetivos se persiguen y qué consecuencias previsibles tendrá cada acción. No basta con demostrar disposición al enfrentamiento. También hay que evitar que el enemigo consiga determinar la agenda, imponer el marco del debate y convertir la reacción de sus oponentes en su principal argumento propagandístico. La violencia callejera, en este punto y hora, no beneficia a la izquierda.
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Al menos @gabrielrufian ha promocionado su libro, pero en #ERC se tienen que estar haciendo cruces. Como no reaccionen pronto, se les va a ir el prestigio por el desagüe. #rufianmonteroenlarevuelta #VergüenzaAjena
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Actualización del resumen de #RufiánMonteroEnLaRevuelta una vez terminado: ¡Qué nivel, Maribel!
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Resumen de la primera hora de #RufiánMonteroEnLaRevuelta: ¡Qué nivel, Maribel!
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EH Bildu puede presidir Euskadi más pronto que tarde. ERC puede presidir Cataluña más tarde que pronto. PSOE puede volver a gobernar el Estado. Pero el resto de las fuerzas llamadas progresistas solo puede optar a actuar como muleta. #LaRevueltaTVE #RufiánMonteroEnLaRevuelta
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Mucha gente cree que los presentadores de TV mandan en sus programas, pero no es así. En realidad son el último eslabón. Su jefe inmediato es el director, y por encima de todos está el productor, que es el responsable máximo de cualquier programa.
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Hoy hace ocho años que murió mi podenquita. In memoriam.
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David Broncano tiene a huevo una pregunta a @gabrielrufian para La Revuelta de esta noche. "Gabriel: ¿a quién votarías en Gipuzkoa, a EH Bildu o a Podemos?". Como es un showman, la puede hacer entre risas. #LaRevuelta #LaRevueltaTVE #ERC #Podemos #Izquierda #29N
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Iñaki Errazkin retweeted
Visto en Facebook, y sí... este es el objetivo del uso de las redes sociales por parte de la Internacional Fascista amparada por gobiernos neoliberales: crear ignorantes sumisos. Egun on 💥💥💥
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Mi método en esta red social es señalar lo que considero mejorable, aportar lo que mi experiencia me dicta, no discutir con usuarios sin identificar y bloquear a cualquiera que me falte al respeto.
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Se llama “simbiosis” a la relación de apoyo mutuo que se establece entre dos personas o entidades. La definición vale, pues, tanto para ERC-Podemos como para Gabriel-Irene. Los acuerdos libres son respetables, pero hay que vigilar que la simbiosis no degenere en parasitismo.
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Las productoras de televisión tocan las palmas y los dirigentes políticos bailan por bulerías.
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Iñaki Errazkin retweeted
Elecciones a la Asamblea de Madrid (2023) PP-VOX: 1.847.565 Sumar-PSOE-Podemos: 1.395.959 Abstención: 1.797.891 La abstención está en la izquierda. Y la solución, también.
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La soldadesca me responde con un plural que me es ajeno. “Habláis”, “tenéis”, "sois"... Descartado el sentido mayestático, será que me incluyen en algún partido o movimiento al que no pertenezco. Lo digo en mi bio: soy un periodista francotirador y, por consiguiente, actúo solo.
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Digo #PartidoIrene y hay quien se ofende.
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El partido Irene está más preocupado por combatir al Frente Amplio que por construir una estrategia común frente a la ultraderecha. La disputa por el liderazgo ocupa demasiado espacio. Y eso tiene consecuencias políticas que solo perjudican a la gente.
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El sentimiento de abandono de la clase trabajadora por Iñaki Errazkin VOX y la ultraderecha en general no ofrecen un programa económico que beneficie a la mayoría de la clase trabajadora. Su atractivo principal no es redistributivo. Sin embargo, han conseguido que una parte de esa mayoría los perciba como un refugio identitario y emocional frente a la incertidumbre, la inseguridad y la sensación de abandono. La explicación no está únicamente en la eficacia de su propaganda. También reside en los errores de quienes deberían ofrecer una alternativa creíble y presente. Una parte de la izquierda se ha alejado de los sindicatos y de los centros de trabajo, concentrando su actividad en las instituciones, los medios y los debates culturales. Sus cuadros, con frecuencia procedentes de entornos universitarios, no siempre conocen de primera mano las preocupaciones de quienes viven en la precariedad. El problema no es en ningún caso la formación académica, que es imprescindible, sino confundir la falta de comprensión de la realidad social cotidiana: salarios bajos, empleo basura, falta de viviendas asequibles, coste de la vida y seguridad en los barrios. Tampoco basta con elaborar buenos diagnósticos económicos si no se consigue que las personas se sientan escuchadas, reconocidas y partícipes de un proyecto colectivo. Los sindicatos han cumplido históricamente una función que va más allá de negociar convenios. Pese a haber mermado su esencia histórica, también transforman problemas individuales en conciencia y capacidad de acción colectiva. Cuando esa presencia se debilita, la frustración tiende a convertirse en resentimiento y la necesidad de pertenencia queda a disposición de quienes ofrecen respuestas sencillas, identifican culpables y prometen recuperar una seguridad perdida. Esto no significa que el abandono de la izquierda sea la única causa. Hay transformaciones estructurales (desindustrialización, nuevas formas de empleo más difíciles de organizar, presión en mercados de baja cualificación, crisis de vivienda y percepción de inseguridad) que generan malestar independientemente del discurso cultural. La clase trabajadora tampoco es homogénea. Hay diferencias relevantes por edad, género y sector. Una parte importante sigue anclada a opciones de izquierda, mientras otros segmentos, especialmente hombres jóvenes en ciertas ocupaciones (logística, hostelería, construcción, repartidores, etc),muestran mayor inclinación hacia opciones de ultraderecha populista. VOX y otras pequeñas formaciones similares saben aprovechar el vacío. No necesitan convencer a sus votantes de que sus políticas económicas mejorarán sus vidas materiales. Les basta con hacerles sentir que alguien los representa cuando otros parecen hablar de otra cosa. La respuesta no consiste en imitar sus discursos ni en menospreciar a quienes los respaldan. Consiste en recuperar la influencia en los centros de trabajo presenciales (siendo conscientes de que cada vez son menos por subcontratas y empresas como Amazon, Glovo, Uber, etc.), defender derechos concretos (salarios, estabilidad, vivienda o condiciones laborales) y reconstruir vínculos de solidaridad. La clase trabajadora no necesita que nadie piense por ella. Necesita organizaciones que le ayuden a comprender sus problemas, a defender sus intereses y a ejercer poder colectivo. Cuando la izquierda deja de estar donde vive y trabaja la gente corriente, no desaparece la necesidad de representación. Simplemente, deja un vacío que otros ocupan. Reconocer los factores múltiples del fenómeno no exime de corregir esa desconexión. #VOX #Izquierda #Ultraderecha #TrabajoDigno #Desconexion #SentimientoDeAbandono #ClaseObrera Nota del autor: La imagen ha sido generada con IA.
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Hace cinco años escribí: "Cuando formar parte del Gobierno pasa a ser objetivo estratégico en lugar de táctico... Cuando el medio se convierte en fin, mal vamos". Hoy me ratifico en esa idea. No hay que cogobernar, sino condicionar al Gobierno, cada formación desde sus escaños.
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Si los dirigentes de izquierda leyeran a los clásicos sabrían que ellos son los primeros que deberían proceder al análisis concreto de cada situación concreta y actuar en consecuencia.
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