La alegría de Soria al remontar, dirigiéndose al fondo.
El fin de una racha muy mala en Getafe, no solo en cuanto a resultados, sino en cuanto a sensaciones.
Jugar en el Getafe es una cosa; vivirlo, otra muy diferente.
Aquí somos expertos en darle galones a tíos que han hecho un partido bueno. Yo el primero, lo he hecho con Davinchi o con Mojica. Pero sí.
Si juega así siempre, para mi titular indiscutible también.
Con Mangala en el campo, el partido ha sido otro.
Jugar al pelotazo no sirve de absolutamente nada, cada día se ve más.
Tener a un tío que baje la pelota, que quiera tenerla entre sus pies durante más de 2 segundos, cambia, y mucho, la película.
Incapaz de mirar a los ojos al entrevistador porque se lo está inventando sobre la marcha para no generar más polémica.
A saber cómo ha sido la charla.
Momento muy jodido.
🚨🚨 Johan Mojica sobre el partido de ayer del Getafe, las palabras de Ángel Torres y José Bordalás
🎙️ @OndaCero_es
Por una vez, podrían dejarse de declaraciones burdas y remar en la misma dirección.
El Getafe es una entidad que merece respeto por parte de todos, especialmente por parte de sus trabajadores.
Dejar el ego de lado y unir fuerzas para revertir la situación.
No hay otra manera.
Estupendo, ha estallado la guerra.
Es lo que tiene barrer el polvo y meterlo debajo de la alfombra, que el día que sale, porque siempre sale, lo hace de manera explosiva.
En fin, otra piedra más a la mochila de esta situación.
¿Lo peor? El mayor perjudicado siempre es este:
Rajada histórica de Bordalás, y con más razón que un santo.
Abro debate: Los que le criticáis, me gustaría saber qué estaríais haciendo en su lugar. Quiero saber opiniones distintas a la mía.
La trayectoria del Getafe, desgraciadamente, se tiene que basar en tirar todo tipo de competición adicional a la liga. No hay más. No hay efectivos suficientes para competir de tú a tú a nadie en todas las competiciones.
Qué pena damos, chaval. Lo peor de todo es que estamos todos con el recuerdo y la nostalgia de 2019, y no somos ni la mitad de la mitad de la mitad de aquello. Qué lastima, de verdad.














