El gobierno del PSOE se va a recordar durante mucho tiempo como una enorme mancha negra en la historia de España.
Miraremos atrás y diremos, Dios mío, ¿cómo permitimos todo eso?
La máxima expresión de lo que significa este gobierno es Oscar Puente. Su comportamiento vulgar y soez solo rivaliza con su completa ineptitud para llevar a cabo cualquier tarea que no sea la propia de un matón de barrio.
Y es que lo menos malo que hace el PSOE es robar. La corrupción hasta se puede tolerar si hay cierta diligencia y eficacia en el manejo de lo público. Pero no, hemos encumbrado a los peores. Y ahora estamos recibiendo los resultados del gobierno de los peores.
Adamuz o Urda son el resultado lógico de poner a los peores al timón.
Hay que hacer todo lo que esté en nuestra mano para que este gobierno caiga y gran parte de sus miembros no vuelvan a ver la luz del sol.
Syc semper tyrannis.
El análisis fácil (aunque correcto) es que el PSOE tiene secuestrada a España.
Y sí, Sánchez y sus secuaces nos tienen de rodillas.
Pero la cleptocracia tiránica que gobierna España no podría hacer nada si no fuera por el apoyo de amplios sectores de la sociedad.
Ergo, culpa del PSOE y del Sanchismo, sí. Pero si queremos encontrar el culpable último de la debacle de España, lo vamos a encontrar delante del espejo.
En España nunca habíamos visto una desconexión tan completa entre las administraciones públicas y sus ciudadanos.
Hoy, los españoles no podemos sentir otra cosa que no sea rabia.
Rabia porque muchos entregamos más de la mitad de lo que ganamos en impuestos y, no es sólo que nos lo roben (que casi es lo de menos), es que nada funciona como Dios manda. Lo más básico que se supone que provee un Estado, seguridad, justicia e infraestructura, falla por todos lados.
El más que patente deterioro de España ocurre mientras que la recaudación de las administraciones públicas está en máximos.
Muchos hemos pasado del desapego institucional al hartazgo, y todo parece que estamos pasando a una fase mucho más delicada de indignación generalizada.
Los Ministros puteros eran hasta graciosos. Los Ministros incompetentes que ponen muertos encima de la mesa son indignantes. Y la indignación es la antesala de problemas mucho más graves.
No es que gran parte del gobierno tenga legitimidad cero para gobernar, es que el lugar que les corresponde es la cárcel.
Milei lo ha entendido perfectamente.
Tus enemigos son parásitos enchufados al presupuesto público. Acaba con su financiación, y acabas con ellos.
Además, el día que alguien se pone a trabajar, se le pasan de golpe las ganas de pagar la mitad en impuestos.
La gente normal se te hace liberal en cuanto les enseñas lo que podrían ganar.
Replying to @laSextaXplica
Las pensiones en España no son (todavía) las mayores de Europa en gasto/PIB porque nuestro porcentaje de jubilados es (todavía) más bajo.
Cuando se termine de jubilar nuestra generación del Baby Boom esto va a ser una merienda de negros.
Las pensiones en España no son (todavía) las mayores de Europa en gasto/PIB porque nuestro porcentaje de jubilados es (todavía) más bajo.
Cuando se termine de jubilar nuestra generación del Baby Boom esto va a ser una merienda de negros.
Inmigración africana:
1- No sostiene sistema de pensiones. Carga fiscal neta
2- No aporta a la economía. Tasa empleo bajísima
3- Detrae recursos públicos. Mayores perceptores IMV
4- Destruye convivencia. Tasa criminalidad disparada
¿Cuál es motivo para seguir trayéndolos?
Un minuto diez segundos de argumentos para relegislar absolutamente todo lo relativo a la inmigración en España: reagrupaciones, permisos de residencia, (des)nacionalizaciones, visados, asilo y ayudas.
El día 29 nos vemos. teapawt.org/CxpitanSalami/status/2…
La izquierda radical es y siempre ha sido bioleninista.
Marat, Danton y Robespierre, los carniceros de la Revolución Francesa, eran monstruos deformes que odiaban las cosas que eran normales y bellas.
La gente así tiene un impulso (envidia) a destruir todo lo que es mejor que ella.
La Jimena esta queriendo pegar fuego al Real Edificio de Correos es la personificación de lo deforme queriendo destruir lo bello.
Un buen heredero de Robespierre.













