Me gusta la tranquilidad que proporciona las mañanas, cuando la luz apenas entra por las ventanas, la casa está en calma, las calles aún silenciosas y el aroma a café recién colado inunda la habitación.
❤️🔥
A veces mi mente se pone seria y me propone dejar de amarte un rato, que tome vacaciones de tus ojos, de tu nombre, de esa manía tuya de estar en todas partes.
Casi me convence.
Pero luego me da por esa absurda costumbre de respirar.
Y ahí estás, en esa bocanada sede aire, en la luz que se cuela por la ventana, en el café que ya no sabe a café sino que sabe a ti, a esa rara mezcla de canela y miel que emana de tu piel.
Qué manera tan absurda de dejarme ganar esa batalla que, en el fondo, disfruto tanto perder.
¿No lo sabía?
Sépalo usted.
No había conocido a nadie que fuera capaz de alegrarse como él de las cosas sencillas de la vida:
personas y animales, estrellas y libros, todo le interesaba, y su interés no se basaba en la altivez, en la pretensión de convertirse en experto, sino que se aproximaba a todo lo que la vida le daba con alegría incondicional de una criatura que ha nacido al mundo para disfrutarlo todo.









