Carlos Fiorani (@cfior) profile picture

Polímata en proceso permanente. En busca de intuiciones educadas para un futuro mejor

Ciudad de Buenos Aires
Joined October 2009
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Buenos días. En un posteo anterior intenté explicar por qué la Argentina necesita abrir su economía, integrarse al mundo y especializarse en las actividades en las que tiene ventajas comparativas. Lo terminé con una pregunta que me parece fundamental. Si nuestras mayores oportunidades, al menos en el corto plazo, están en sectores como la minería, la energía y buena parte del agro, que utilizan mucho capital y relativamente poca mano de obra, ¿podemos construir una economía próspera, capaz de generar buenos empleos e ingresos para todos los argentinos? La experiencia internacional sugiere que sí, pero para entender cómo, tenemos que detenernos en un concepto bastante controvertido en la discusión económica argentina: el derrame. La idea es que el crecimiento de determinadas actividades puede generar beneficios que se extienden al resto de la economía. Esto, sin embargo, no ocurre por arte de magia. Hay mecanismos concretos que permiten que esos beneficios se propaguen. El primero son los encadenamientos productivos. Pensemos en una explotación minera. Puede emplear relativamente pocos trabajadores en la extracción, pero necesita equipos, transporte, energía, construcción, mantenimiento, ingeniería y una variedad de servicios profesionales. Y las empresas que le proveen esos bienes y servicios, a su vez, necesitan trabajadores, instalaciones y proveedores. La actividad económica que genera una inversión puede ser mucho mayor que la que observamos directamente en el sector que la realiza. En Noruega, la industria petrolera dio lugar a una extensa red de empresas de ingeniería, tecnología, equipamiento y servicios que hoy compiten internacionalmente. Algo parecido ocurrió con la minería en Australia y Chile. Y tampoco hace falta ir tan lejos. Según estimaciones de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), las cadenas agroindustriales argentinas involucraron alrededor de 4,3 millones de puestos de trabajo en 2025, equivalentes al 23% del empleo privado. Solamente el 34% correspondía a la producción primaria. El resto se distribuía entre la industria, el comercio, el transporte, la logística y los servicios asociados. Son empleos vinculados a esas cadenas, no una estimación de cuántos puestos adicionales se crearían si aumentara su producción. Pero las cifras muestran que la actividad económica vinculada al agro va mucho más allá del trabajo en el campo. El segundo mecanismo es el efecto sobre los ingresos y el consumo. Cuando crece una actividad exportadora, genera salarios, ganancias, rentas e ingresos fiscales. Parte de esos recursos se destina a viviendas, restaurantes, comercio, salud, educación, turismo y muchos otros bienes y servicios. Esa mayor demanda puede impulsar nuevas inversiones y empleos, incluso en actividades que no tienen ninguna relación directa con las exportaciones. La enorme mayoría de los noruegos no trabaja en el petróleo, ni la de los australianos en la minería. Sus economías generan ingresos que sostienen una actividad mucho más amplia y diversificada. El tercer mecanismo es el aumento de la productividad y los salarios reales. Las nuevas inversiones pueden incorporar tecnologías, conocimientos y formas de organización que aumenten el valor producido por trabajador. También pueden elevar la demanda de determinadas habilidades y estimular su desarrollo en otras actividades. Todo esto crea condiciones para mejorar los salarios reales, aunque naturalmente los beneficios no se distribuyen de manera uniforme. Y, como expliqué en mi posteo anterior, el comercio internacional puede reforzar ese aumento del bienestar al permitir que esos ingresos compren más y mejores bienes y servicios. Ahora bien, hay dos cuestiones que conviene tener presentes. La primera es que estos procesos llevan tiempo. Noruega descubrió petróleo a finales de los años sesenta y comenzó a producirlo en 1971. Pero la formación de una industria nacional de proveedores, empresas de ingeniería y capacidades tecnológicas propias llevó décadas. En Chile, la expansión minera de los años noventa fue seguida por iniciativas para desarrollar proveedores especializados. En 2008, BHP puso en marcha un programa de proveedores de clase mundial, al que posteriormente se sumó Codelco, para vincular los desafíos tecnológicos de las mineras con las capacidades de las empresas locales. La experiencia australiana, por su parte, muestra que incluso una expansión minera que aumenta significativamente el ingreso nacional puede tener efectos muy diferentes entre sectores y regiones. En las primeras etapas de una expansión minera o energética, buena parte de los equipos y servicios especializados puede provenir del exterior. Con el tiempo, las empresas locales pueden desarrollar las capacidades necesarias para competir por esos contratos e incluso convertirse en exportadoras. Entonces, los beneficios pueden ser muy importantes, pero no son inmediatos ni llegan a todos al mismo tiempo. La segunda cuestión es que la magnitud y la velocidad de esos efectos dependen, en buena medida, de lo que hagamos. ¿Cómo podemos reforzarlos y acelerarlos? Para empezar, invirtiendo en educación y capacitación, especialmente en las habilidades técnicas y profesionales que necesitan los sectores con mayor potencial de crecimiento. Y vinculando más estrechamente a las universidades y los institutos técnicos con las empresas. También podemos promover el desarrollo de proveedores, facilitando que las empresas locales conozcan las necesidades de las grandes inversiones, incorporen tecnologías, obtengan certificaciones y puedan competir por contratos. No se trata de obligar a las empresas a comprar localmente a cualquier precio, recreando las distorsiones que queremos dejar atrás. Se trata de desarrollar proveedores nacionales capaces de competir por calidad, productividad y costos, tanto en la Argentina como en el exterior. Y hacen falta infraestructura, financiamiento, reglas previsibles y condiciones que faciliten la movilidad de los trabajadores entre actividades y regiones. Porque para que surjan nuevos polos productivos no alcanza con construir minas, pozos petroleros o plantas industriales. También hacen falta viviendas, escuelas, hospitales, conectividad y ciudades donde las familias quieran establecerse. El crecimiento de estas actividades puede abrir oportunidades extraordinarias. Pero aprovecharlas requiere desarrollar capacidades que hoy, en muchos casos, todavía no tenemos. Y esto me lleva a una última reflexión, que considero especialmente importante. La expansión de nuestras actividades exportadoras podría contribuir a corregir uno de los grandes desequilibrios históricos de la Argentina: la concentración de población, actividad económica y poder político en Buenos Aires. Llevamos más de dos siglos debatiendo cómo construir un país verdaderamente federal. Sin embargo, buena parte de nuestra población, de nuestras empresas y de los centros de decisión sigue concentrada en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Cerca de un tercio de los argentinos vive en esa región, con las consecuencias que conocemos: congestión, largos tiempos de traslado, presión sobre la infraestructura, problemas habitacionales y otras deseconomías de aglomeración. Mientras tanto, muchas ciudades del interior tienen dificultades para generar las oportunidades que les permitan retener a sus jóvenes y atraer nuevas familias. Pero pensemos dónde están localizadas buena parte de nuestras mayores oportunidades de crecimiento actuales. El petróleo y el gas en Neuquén y la Patagonia. El litio en el noroeste. El cobre en Cuyo y el norte. La agroindustria en el centro y el litoral. La pesca, el turismo y numerosas actividades vinculadas a nuestros recursos naturales en distintas regiones del país. Por primera vez en mucho tiempo, tenemos la posibilidad de que una parte importante del crecimiento económico se origine fuera del AMBA. No se trata de quitarle prosperidad a Buenos Aires, ni de pretender que todos los servicios y actividades se instalen junto a cada explotación minera o energética. Mucho menos, de instituir mecanismos de “compre provincial.” Se trata de que más ciudades y regiones puedan crecer, generar buenos empleos y convertirse en centros de actividad económica y de decisión. Una Argentina más productiva y abierta al mundo podría ser también una Argentina menos concentrada, con una distribución más equilibrada de la población, las oportunidades y, eventualmente, el poder económico y político. Y así llegamos al final de esta serie de reflexiones. Empezamos preguntándonos por qué una parte del bienestar que los argentinos disfrutamos durante muchos años no era sostenible. Después analizamos cómo podemos aumentar nuestro ingreso por habitante, financiar las inversiones y aprovechar nuestras ventajas comparativas. Hoy intenté explicar cómo ese crecimiento puede extender sus beneficios al resto de la economía y contribuir, además, a construir un país más federal. El objetivo no es recuperar un bienestar financiado con deuda, inflación o consumo de patrimonio. Es construir uno que podamos sostener, basado en una economía cada vez más productiva, capaz de generar salarios reales crecientes y mejores oportunidades para todos. No hay garantías de que lo consigamos. Pero tampoco estamos condenados a vivir permanentemente con menos. Tenemos una enorme oportunidad de construir una Argentina más próspera, más productiva y más federal. Depende de nosotros crear las condiciones para aprovecharla. ¡Hasta la vista, baby! P. S.: Para quienes disfrutaron de esta serie y quieran seguir leyendo y aprendiendo sobre economía y mercados, les recuerdo que hoy, 31 de octubre, es el último día para suscribirse a Parte Diario y Contrapunto con un 50% de descuento. Pueden hacerlo aquí: albertoades.substack.com/sub…
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Inequality Is Not the Problem. Much of the research on the economics of inequality stumbles on this simple ethical point, focusing on measures of relative inequality such as the Gini coefficient rather than on measures of the absolute welfare of the poor, on inequality rather than poverty, having elided the two. Speaking of the legal philosopher Ronald Dworkin’s egalitarianism, Frankfurt observed that Dworkin in fact, and ethically, “cares principally about the [absolute] value of people’s lives, but he mistakenly represents himself as caring principally about the relative magnitudes of their economic assets.” Dworkin and the left commonly miss the ethical point, which is the liberal, Joshua Monk one of lifting up the poor. By redistribution? By equality in diamond bracelets? By codes for buildings or unions for trades? No: by the dramatic increase in the size of the pie, which has historically brought the poor to 90 or 95 percent of “enough,” as against the small percent of enough attainable by redistribution without enlarging the pie.
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Lo que hacen Duffard, Pagni y otros es una aplicación de lo que se llama en inglés “concern trolling”: instalar una idea inmoral o ridícula no defendiéndola directamente sino planteándose (supuestas) «dudas» o «preocupaciones» que suenan atendibles. – at Rosario, Argentina
Pagni ayer en La Nación. Clarísimo y sin edición. Las ventajas de la gráfica.
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Pancho Olivera puso un número impactante: si solo el 1% de los USD 75.000M que Argentina importó en 2023 fue coima, son USD 750 millones. Diez campañas presidenciales. Se dice que pagaban entre 13 y 15%. Sería mucho más. Y ni eso representaría el verdadero costo de las SIRAs. 🧵
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Carlos Fiorani retweeted
Replying to @Edenor
@Edenor sin luz en Saavedra , se sabe cuál es la razón?
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Carlos Fiorani retweeted
Completamente de acuerdo con @SFGaliani. Creo que es importante señalar cuando pensamos que el gobierno comete errores y, mejor aún, dar sugerencias y propuestas, pero lo cierto es que por más difícil que uno crea que es hacer política económica en la Argentina, en realidad es aún más difícil. Lee Kuan Yew apostó su vida política a que Singapur entrara en una unión política con Malaya. La estrategia económica fundamental de Singapur era vender al nuevo mercado interno de Malasia. En menos de dos años, Singapur se había separado y tuvo que sobrevivir por sí sola. Esta fue la base de la industrialización orientada a la exportación de Singapur. Los errores, incluso los graves, son parte de la vida. El éxito no se trata de no cometer errores, sino de la capacidad de reconocerlos, aprender y seguir avanzando. Esperar a que venga alguien más para hacer las cosas exactamente como uno quiere, tal vez en otros 10 o 20 años, y casi con certeza hacer un conjunto distinto de cosas para criticar, no va. Es evidente cuál es la alternativa: el modelo de déficits y defaults, la maquinita y la inflación crónica, cepos y tipos de cambio múltiples, controles de precios y subsidios, aranceles y retenciones. No funciona. Nunca ha funcionado en ningún lado y, aunque hubiera, ciertamente no ha funcionado en la Argentina. El país tiene que cambiar, de una vez por todas. De lo contrario, quienes hoy son ancianos morirán esperando, y quienes hoy son jóvenes llegarán a la mediana edad sin haber visto más que estancamiento y declive. Y aunque logres construirte una buena vida en otro país, cada día vas a seguir con melancolía las noticias de Argentina y preguntarte qué podría haber sido.
En estas semanas hemos visto, una vez más, lo frágil que es la estabilidad económica en la Argentina. Por fortuna, el presidente Milei, con su política exterior y económica, ha logrado asegurar un respaldo clave de los Estados Unidos para enfrentar la volatilidad política y financiera de nuestro país. Pero al final, no serán ni Washington ni los mercados quienes decidan el rumbo de la Argentina: seremos nosotros, los argentinos. El 26 de octubre tendremos que elegir si seguimos por el camino de la racionalidad económica en democracia o si volvemos al populismo que tantas veces nos hundió. Esta elección no se trata de discusiones menores ni de diferencias secundarias. Se trata de definir si queremos consolidar un modelo de estabilidad y crecimiento o si preferimos arriesgarlo todo una vez más. Por eso, el 26 de octubre, tenemos que votar por la continuidad de este programa y darle a la Argentina la oportunidad histórica de normalizarse de una vez por todas.
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Carlos Fiorani retweeted
Absolutamente nefasto. Casi dos años ya de un constante fantasear con golpes de Estado. Golpes constitucionales, sí, pero golpes. Si LLA no tiene una elección fuerte en octubre, o más bien en el caso que el kirchnerismo sí, no creo que haya ninguna duda de que el peronismo y sus aliados van a tratar de derrocar al gobierno. Han estado pidiendo juicio político de Milei desde el primer día, cuestionando la aptitud mental del presidente, haciendo paros contra el gobierno, prediciendo un gobierno "breve", e invocando constantemente el fantasma del 2001. Una estrategia política de desgaste. El objetivo es deslegitimar al presidente, crear una sensación de crisis inminente, y finalmente debilitar al gobierno hasta el punto de la parálisis o el colapso. El instantante que tienen la capacidad, actuarán para destituir a Milei de su cargo. Los intereses creados en Argentina — la "casta", si queremos— harán todo lo que esté en su poder para impedir un cambio en el modelo corporativista-clientelar del que se benefician y que ha sumido al país en el estancamiento. Cuando el poder y la riqueza dependen de estas estructuras, la posibilidad de reformalas representa una amenaza a toda la red de beneficiarios. No sé si realmente creen en este modelo demostrable fallido, o si es puramente maquiavélico. En general, es más fácil convencer a otros si te convencés a vos mismo. Además, para ser claro, muchos de los beneficiarios son votantes argentinos comunes, que paguen el precio de los desastres económicos que el modelo provoca, pero que también reciben beneficios y asistencia concretos. Esta es una razón fundamental por la cual el modelo es tan políticamente efectivo y ha perdurado tanto tiempo, incluso frente a esfuerzos para reformarlo. Un equilibrio político-económico que atrapa una porción importante del electorado en un sistema que le proporciona beneficios a corto plazo a cambio de una decadencia a largo plazo. El peronismo no solo ganó elecciones, sino que construyó sistemáticamente un ecosistema político-económico —con sustitución de importaciones y las consecuentes rentas, sindicatos políticamente alineados y clientelismo provincial— diseñado para perpetuar su poder. Hay una razón por la que, desde que Perón emergió en la década de 1940, ningún gobierno no peronista, a excepción del de Macri, ha logrado siquiera terminar su mandato. Es más, ningún gobierno no peronista ha logrado reformular este modelo, ya sea por falta de voluntad —los incentivos de la estructura político-económica lo respaldan poderosamente, y la mayor parte de la élite política argentina ha compartido y sigue compartiendo la misma filosofía de base— o por falta de capacidad. El gobierno de Menem representó tal intento, si bien fue una reforma desde dentro del peronismo fundada en una alianza entre Menem y tecnócratas del Consenso de Washington como Cavallo. Aunque venía tras las crisis de los 80 y la caída del Muro de Berlín, el tipo de contexto que probablemente nunca se repita, el esfuerzo fue incompleto. Entonces, tan pronto como el sistema enfrentó la crisis económica de 2001, las élites políticas y económicas se aseguraron de que el viejo orden fuera restaurado. Es decir, el modelo es tan poderoso que incluso la reforma más significativa del último medio siglo fue finalmente digerida y revertida. Menem, Cavallo y el "neoliberalismo" de los años 90 se convertirían entonces en los villanos de la historia, el chivo expiatorio, durante las siguientes dos décadas. De hecho, argumentaría que este es un claro ejemplo de la capacidad homeostática del sistema: puede tolerar o incluso generar reformas en momentos de crisis extrema, pero su tendencia natural es volver a su estado original, purgando a los agentes que intentan cambiarlo. Si ganan, entonces, volverán a los déficits, la maquinita y la inflación, los controles de precios, los cepos y los defaults. Los aranceles subirán para "defender la industria nacional". Las transferencias discrecionales a las provincias para favorecer o castigar. Presión sobre el poder judicial. La corrupción no disimulada: "chorrean pero hacen". Tal vez no de inmediato, pero va a venir. El miedo en los inversores no se debe a lo que el gobierno ha dicho al respecto de esta posibilidad. Es inherente. Ver las PASO de 2019. Un buen ejemplo de expectativas racionales, considerando lo que siguió. Pero el problema va más allá de expectativas de mercado o ciclos electorales. Hay que examinar los supuestos subyacentes de la competencia democrática. El enfoque democrático tradicional asume un sistema pluralista donde la oposición, incluso después de una derrota, sigue siendo un "gobierno en espera". Las estructuras del estado se ven como arenas neutras para la competencia. Pero en la Argentina, las estructuras del estado no son neutras. Han sido capturadas y diseñadas para perpetuar el poder de un grupo específico y los intereses a los que sirve. Si pensás que esto es beneficioso, perfecto. Pero si no, el objectivo político final no puede ser solo ocupar el gobierno, sino usar esa posición para rehacer el Estado mismo y crear una nueva realidad política. Un estado capturado solo puede ser liberado a través de una acción decisiva y vertical que primero quiebre el espinazo del sistema atrincherado, con un nuevo consenso a ser construido después de la victoria, no antes. El peronismo entiende muy bien esta lógica, desde la perspectiva opuesta. Por lo tanto, la idea de llegar a algún tipo de consenso con esta gente es, al menos en mi opinión, ridícula. Sería como pedirle a la enfermedad que colabore en su propia cura. Hay que derrotarlos electoralmente, eliminar sus rentas y prebendas y destruir la estructura subyacente de su modelo y su base de poder. Hay que ser pragmáticos, sí. Hay que corregir errores, sí. Hay que hacer política y trabajar mejor con aliados, sí. Pero en última instancia, Carthago delenda est.
🚨¡ESTO ES GRAVÍSIMO! SERGIO BERNI LLAMÓ A DAR UN GOLPE DE ESTADO CONTRA MILEI PARA QUE NO TERMINE SU MANDATO "Milei tiene los días contados ya. Si bien tiene mandato hasta 2027 hay que ver si la sociedad lo sigue soportando." @JMilei @ignacioortelli
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Dejando el fondo del asunto de lado (donde incluso estoy de acuerdo con la opinión del científico) quiero señalar como he hecho antes el error que David Hume advertía como el salto del ser al deber ser. La ciencia es un método que describe la realidad. Tiene autoridad diciendo cómo “la cosa es”. No traslada esa autoridad al plano valorativo, normativo o de cómo “las cosas deberían ser”. La ciencia informa pero la valoración pertenece a disciplinas como la ética, la filosofía, la política o el derecho. La ciencia dice que el agua hierve a 100 grados a nivel del mar, pero es incapaz de decir si tenes que hacer té o sopa o arrojársela a alguien. Y si lo hace eso que dice no es ciencia, no es método científico. Acá, el científico asegura que arrimó evidencia de que se “debía” hacer tal cosa. Quizás lo sintetiza así por la brevedad que requiere X o quizás por la idea, a mi juicio errónea y muy perjudicial, de que la llamada evidencia norma por sí sola. No lo hace. “Aquí presento evidencia de los cambios positivos o negativos que la luz de sol y los husos horarios producen en el cuerpo humano”. Tal es la tarea del científico. Pero cuando dice “debería hacerse tal cosa” ya no está hablando desde la ciencia. Ya se salió del método y se metió en su subjetividad (que es válida pero no científica). Obviamente puede hablar, como todos podemos, pero tan malo es legislar sin el auxilio de la ciencia o gobernar sin evidencia como confundir un insumo para reglar con regla misma. La ciencia informa y es esencial en eso. No estaríamos aquí sin ese método extraordinario que nos permite ser la mejor especie del mundo. Pero no se desprende una norma de esa sola información. Ah…y nadie es “la ciencia”. Vale recordarlo también. ¿Es la mía una disquisición hincha pelotas sobre un tema menor? Puede ser. Pero el confundir el ser con el deber ser nos llevó en un pasado reciente a que expertos en un área muy puntual como la epidemiología gobiernen nuestras relaciones comerciales, económicas, sociales, culturales y familiares. Y aún me genera molestia que hayamos dejado que pase. Sepan, entonces, entender. Gracias, la radio está buenísima, no cambien nunca, quiero pedir El final es en donde partí para el ranking y un saludo para todos los que me conocen…
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Hace RT si querés que le renueven las facultades delegadas para que el ministro @fedesturze pueda continuar la tarea de desregular y transformar el Estado.
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LA CONSPIRACIÓN DEL SILENCIO En las universidades públicas no hay adoctrinamiento pero sí intolerancia, autocensura y cada vez menos democracia real. Hace falta recuperar el espíritu reformista perdido. Por @riverapomar (ilustra @ziperart2) seul.ar/universidades-public…
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When perspectives matter... Credit: Guardian (1986)
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DNU. 3 planos no independientes pero distintos: 1. Económico: liberar o regular. Reformas anti-tongos. 2. Institucional: decreto o ley. No sé, opinen los juristas. 3. Ideológico: liberalismo o estatismo. Hay mucho argumento tipo 2 para esconder preferencia 3 y preservar tongos 1
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La actual administración termina el mandato habiendo empeorado notablemente la situación macroeconómica en todos sus aspectos: (i) déficit fiscal inercial de 6%/PBI (ii) mercado de cambios encepado, enredado y complejo, con múltiples tipos de cambio (iii) dólar oficial atrasado, el más bajo en ocho años (iv) BCRA quebrado con reservas netas negativas en US$ 11.000 M (v) economía desmonetizada con pasivos remunerados en récord, superando los $23 B y creciendo $2 B por mes (vi) inflación corriendo al 250% anual y acelerando, con precios muy reprimidos y completamente distorsionados (vii) sin acceso a crédito externo y con el mercado de deuda interno saturado de papeles indexados (viii) deuda de importadores con proveedores del exterior superando los U$S 58.000 M (ix) actividad en retroceso desde mediados del 2022, acumulando doce años de estanflación (x) pobreza 43% y subiendo, indigencia 10% y profundo deterioro del tejido social. El recambio político se da un contexto económico y social crítico. Reconstruir esto será difícil y llevará tiempo, pero hay elementos que permiten proyectar un mediano plazo alentador. Alcanzarlo requerirá atravesar meses complejos que demandarán paciencia, resiliencia y templanza. Mañana comienza una tarea titánica. “La pesada herencia, otra vez” x @invecq c/ @MatiasSurt @Santiagobulat @m_cerdan_ 📑invecq.com/contenidos/la-pes…
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La economía Argentina entró en estanflacion estructural en octubre del 2011. Para ponerlo en números. El nivel de actividad de julio 2023 fue el mismo que en septiembre de 2011. En ese mismo periodo, la inflación acumulada 6812%
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Fall in love with some activity, and do it! Nobody ever figures out what life is all about, and it doesn't matter. Explore the world. Nearly everything is really interesting if you go into it deeply enough. Work as hard and as much as you want to on the things you like to do the best. Don't think about what you want to be, but what you want to do. Keep up some kind of a minimum with other things so that society doesn't stop you from doing anything at all.
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Don’t wish for people to be different, wish that they reveal themselves sooner.
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NO HAY FUERZAS DEL CIELO.
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No. I think the best argument against moral equivalency is that denying that one culture is better than another entails denying that the future state of one's own culture can be better than the present. It denies the possibility of progress, is hostile to it, and sides with evil.
This quoted post is unavailable.
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The pace of AI continues to amaze me. Massive announcements this week from Tafi, Adobe, Stability AI, Runway, Ai21, Apple, WordPress, Carbon Health, Instagram, Google DeepMind, and ChatGPT got sued. Plus, 50 new AI tools. EVERYTHING you need to know and why it's important:
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