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Recordemos que el propio hermano de Luis Silva lo calificó de "PELIGRO NACIONAL" 🚨 y tenía razón 💀
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Un viaje privado en jet desde Santiago de Chile (SCL) a Centroamérica cuesta aproximadamente entre USD $95,000 y USD $205,000 (por un vuelo de ida y vuelta), dependiendo de la categoría de la aeronave y la distancia exacta al país de destino. [1]IA
🔴 LA AUSTERIDAD QUE PREDICA EL GOBIERNO Y EL ESTILO DE VIDA QUE EXHIBEN SUS AUTORIDADES.
Bicicletas de alta gama (Entre 5 y 14 millones), trajes elegantes, viajes a palacios y fotografías a bordo de un jet de la FACH.
El subsecretario Máximo Pavez exhibe un estilo de vida que contrasta con el discurso de austeridad del Gobierno de Kast.
Mientras se pide a la ciudadanía ajustarse el cinturón, corresponde exigir transparencia sobre los costos y la justificación de los viajes oficiales.
¿Cuánto costó el traslado a República Dominicana y quiénes integraban la delegación?
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🔴 GRAVE DENUNCIA CONTRA EL SUBSECRETARIO DE JUSTICIA LUIS SILVA.
Según una revelación de equipo dd @TVN , Luis Silva habría solicitado que las rebajas de condenas se tramitaran de manera reservada.
¿Por qué se habría pedido reserva en decisiones que afectaban a condenados por delitos graves?
El Gobierno debe explicar qué se solicitó, quién lo autorizó y si las víctimas fueron informadas.
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Ministro Alvarado ha solicitado el regreso a la brevedad del subsecretario Máximo Pavez.
Noticia en desarrollo.
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Luis Silva firmó una rebaja de condena para un violador de un niño de diez años. Que se deje de esconder y dé la cara ante las víctimas. 24horas.cl/actualidad/nacion…
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Directora ejecutiva de Teletón renuncia tras malos
tratos de parte de «Don Francisco»
Dentro del manejo fraudulento de dineros señala que del 100% de lo recaudado sólo un 40% termina en la fundación para ayudar a niñas y niños, mientras que el 60% restante
desaparece en el camino
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¿ Quieren más info de Kreutzberguer y las A.F.P. remítanse al directorio Teletóny su memoria 2012: Délano, Penta y AFP Cuprum, en el mismo directorio que Mario. Don Francisco ya en librerías.
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Creo que lo que corresponde es que @MaximoPavezC salga nadando de República Dominicana y se devuelva a Chile a pie, haciendo dedo
⭕ El vuelo más caro del gobierno: Cerca de 30 millones costó viaje VIP de Pavez a República Dominicana
Revisa los detalles ⬇️
elmostrador.cl/noticias/pais…
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Gravísimo: Desde el 10 de junio la Corte Suprema ha rechazado todos y cada uno de los amparos de reos por delitos sexuales que han solicitado reducción de condena. Y si se considera todo el año 2026 lleva 45 rechazados y 43 acogidos. Conclusión: este gobierno no solo le hizo fácil la libertad a los condenados, sino que ha ido en contra de la nueva doctrina de la Suprema que rechaza rebajar las penas. No era “economía procesal” sino complicidad de facto.
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Gravísimo: Desde el 10 de junio la Corte Suprema ha rechazado todos y cada uno de los amparos de reos por delitos sexuales que han solicitado reducción de condena. Y si se considera todo el año 2026 lleva 45 rechazados y 43 acogidos. Conclusión: este gobierno no solo le hizo fácil la libertad a los condenados, sino que ha ido en contra de la nueva doctrina de la Suprema que rechaza rebajar las penas. No era “economía procesal” sino complicidad de facto.
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Tres delincuentes venezolanos que operaban en La Serena fueron beneficiados con rebajas de condena. El Gobierno de Kast no intentó expulsarlos, pese a que en dos de los decretos ya estaban restablecidas las relaciones diplomáticas con Venezuela. 👇
interferencia.cl/articulos/n…
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CARTA ABIERTA AL SUBSECRETARIO DEL INTERIOR MÁXIMO PAVEZ
Sr. Subsecretario: @MaximoPavezC
Convengamos que la cumbre se celebraba en República Dominicana, porque, de haberse realizado en Londres o Roma, sospecho que usted habría conocido la noticia por televisión, ahí seguro habría ido su jefe, que duda cabe. Así que por una feliz coincidencia geográfica, le correspondió descubrir las maravillas de la aviación estatal.
¡Qué momento tan conmovedor!
Allí estaba usted, cómodamente instalado en un avión de la Fuerza Aérea, rodeado de asientos vacíos, contemplando el horizonte con un teléfono junto a la oreja, por un momento pensé que era James Bond, o el mismísimo Sol de América. Una escena de catálogo de viajes Falabella, financiada por contribuyentes que jamás recibirán una foto en agradecimiento.
La imagen era infantil. Recordaba a niños que viajan por primera vez a Disney y fotografían todo: el asiento, la ventanilla, el cinturón, la bandeja y hasta el baño del avión. La diferencia es que ellos tienen ocho años, sus padres pagan los pasajes y nadie espera de ellos una conducta republicana.
Usted, en cambio, es subsecretario del Interior, que no se nos olvide.
Imagino su entusiasmo al abordar. Quizás miró las butacas vacías y pensó: «¡Todo esto para mí!». Quizás pidió una foto para inmortalizar su ascenso al prestigio personal. No lo sabemos. Pero la pose transmitió algo peculiar: la satisfacción de quien confunde una obligación institucional con un premio de concurso televisivo.
Y entonces ocurrió lo inevitable: publicó su postal de grandeza.
Qué extraordinaria paradoja. Un gobierno que predica austeridad debe explicar por qué uno de sus funcionarios de segunda línea encontró oportuno exhibir el transporte oficial como si acabara de adquirirlo con sus ahorros. No porque el viaje fuese necesariamente injustificado, sino porque la exhibición parecía más importante que la misión.
Su ministro, Claudio Alvarado, calificó aquello como un profundo error y reprochó expresamente el alarde. Debe ser incómodo explicar que un subsecretario adulto necesita lecciones de discreción, prudencia y sentido del ridículo.
Después usted borró la fotografía. Una decisión tardía, reveladora de una tragedia humana: la vanidad suele viajar en primera clase, mientras el criterio pierde el vuelo.
Nadie ha cuestionado su derecho a cumplir una misión oficial. Se cuestiona la necesidad de convertirla en una exhibición personal. Representar al Estado no equivale a usar sus símbolos como accesorios fotográficos.
El avión no era suyo. El combustible tampoco. La tripulación no estaba allí para satisfacer una fantasía de celebridad. Todo pertenecía a una institucionalidad que existe para servir al país, no para alimentar álbumes de pedantería.
Surge una pregunta incómoda: ¿cuántos funcionarios confunden la importancia de sus cargos con su propia importancia? ¿Cuántos creen que ocupar temporalmente una posición de autoridad los convierte en personajes extraordinarios?
El poder tiene una propiedad: no siempre engrandece a quien lo ejerce. A veces simplemente ilumina, con crueldad fotográfica, sus proporciones reales.
Señor Pavez, la próxima vez que viaje en representación de Chile, recuerde que el mérito no consiste en subir al avión, sino en justificar, mediante resultados, que el país haya decidido enviarlo.
Y, por favor, agradezca una vez más a Santo Domingo. Porque si la reunión hubiese sido en París, probablemente otro estaría fotografiando la Torre Eiffel, mientras usted seguiría en Santiago contemplando, con menos emoción, nuestra hermosa cordillera.
Finalmente, una sugerencia: si alguna vez vuelve a sentirse deslumbrado por viajar en avión, visite Disney. Allí encontrará atracciones, personajes disfrazados y adultos que se comportan como niños. La diferencia es que nadie los confunde con autoridades de la República.
Y Mickey Mouse, al menos, tiene la prudencia de no presumir de un avión que no le pertenece.
Atte.,
@MisColumnas
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CARTA ABIERTA AL SUBSECRETARIO DEL INTERIOR MÁXIMO PAVEZ
Sr. Subsecretario: @MaximoPavezC
Convengamos que la cumbre se celebraba en República Dominicana, porque, de haberse realizado en Londres o Roma, sospecho que usted habría conocido la noticia por televisión, ahí seguro habría ido su jefe, que duda cabe. Así que por una feliz coincidencia geográfica, le correspondió descubrir las maravillas de la aviación estatal.
¡Qué momento tan conmovedor!
Allí estaba usted, cómodamente instalado en un avión de la Fuerza Aérea, rodeado de asientos vacíos, contemplando el horizonte con un teléfono junto a la oreja, por un momento pensé que era James Bond, o el mismísimo Sol de América. Una escena de catálogo de viajes Falabella, financiada por contribuyentes que jamás recibirán una foto en agradecimiento.
La imagen era infantil. Recordaba a niños que viajan por primera vez a Disney y fotografían todo: el asiento, la ventanilla, el cinturón, la bandeja y hasta el baño del avión. La diferencia es que ellos tienen ocho años, sus padres pagan los pasajes y nadie espera de ellos una conducta republicana.
Usted, en cambio, es subsecretario del Interior, que no se nos olvide.
Imagino su entusiasmo al abordar. Quizás miró las butacas vacías y pensó: «¡Todo esto para mí!». Quizás pidió una foto para inmortalizar su ascenso al prestigio personal. No lo sabemos. Pero la pose transmitió algo peculiar: la satisfacción de quien confunde una obligación institucional con un premio de concurso televisivo.
Y entonces ocurrió lo inevitable: publicó su postal de grandeza.
Qué extraordinaria paradoja. Un gobierno que predica austeridad debe explicar por qué uno de sus funcionarios de segunda línea encontró oportuno exhibir el transporte oficial como si acabara de adquirirlo con sus ahorros. No porque el viaje fuese necesariamente injustificado, sino porque la exhibición parecía más importante que la misión.
Su ministro, Claudio Alvarado, calificó aquello como un profundo error y reprochó expresamente el alarde. Debe ser incómodo explicar que un subsecretario adulto necesita lecciones de discreción, prudencia y sentido del ridículo.
Después usted borró la fotografía. Una decisión tardía, reveladora de una tragedia humana: la vanidad suele viajar en primera clase, mientras el criterio pierde el vuelo.
Nadie ha cuestionado su derecho a cumplir una misión oficial. Se cuestiona la necesidad de convertirla en una exhibición personal. Representar al Estado no equivale a usar sus símbolos como accesorios fotográficos.
El avión no era suyo. El combustible tampoco. La tripulación no estaba allí para satisfacer una fantasía de celebridad. Todo pertenecía a una institucionalidad que existe para servir al país, no para alimentar álbumes de pedantería.
Surge una pregunta incómoda: ¿cuántos funcionarios confunden la importancia de sus cargos con su propia importancia? ¿Cuántos creen que ocupar temporalmente una posición de autoridad los convierte en personajes extraordinarios?
El poder tiene una propiedad: no siempre engrandece a quien lo ejerce. A veces simplemente ilumina, con crueldad fotográfica, sus proporciones reales.
Señor Pavez, la próxima vez que viaje en representación de Chile, recuerde que el mérito no consiste en subir al avión, sino en justificar, mediante resultados, que el país haya decidido enviarlo.
Y, por favor, agradezca una vez más a Santo Domingo. Porque si la reunión hubiese sido en París, probablemente otro estaría fotografiando la Torre Eiffel, mientras usted seguiría en Santiago contemplando, con menos emoción, nuestra hermosa cordillera.
Finalmente, una sugerencia: si alguna vez vuelve a sentirse deslumbrado por viajar en avión, visite Disney. Allí encontrará atracciones, personajes disfrazados y adultos que se comportan como niños. La diferencia es que nadie los confunde con autoridades de la República.
Y Mickey Mouse, al menos, tiene la prudencia de no presumir de un avión que no le pertenece.
Atte.,
@MisColumnas

































