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Manual para abejas indecisas
Octubre de 2026.
Faltan seis semanas para que el jardín decida quién lo gobierna, y ya nos han repartido los papeles de siempre: izquierdas a un lado, derechas al otro, y todo el mundo gritando.
Os propongo algo raro en campaña: dejar la ideología un rato y mirar la nómina.
Porque en este jardín casi todos somos abejas.
Nueve de cada diez, a ojo de apicultor.
Nos levantamos temprano, curramos recolectando miel, pagamos el alquiler (cuando podemos) y volvemos a la colmena.
A una abeja no le quita el sueño si quien manda es rojo o azul.
Le importa algo más prosaico: cuánta miel queda en el bote a fin de mes.
Repasemos lo que han hecho los que gobiernan desde 2018. Sin adjetivos y sin idiología, que hablen los números que es lo que nos importa a las abejas:
El FMI vuelve a situar a España, por tercer año consecutivo, como la economía avanzada que más crece: un 2,5 % en 2026, más del doble que la zona euro.
Casi 22,8 millones de personas trabajando.
El salario mínimo ha pasado de 736 a 1.221 euros: un 66 % más que en 2018.
Las pensiones suben con el IPC. Por ley, no por caridad.
Y la deuda, medida sobre el PIB, ha bajado del 100 % por primera vez desde antes de la pandemia.
Ahora miremos los jardines vecinos.
Alemania crecerá este año la mitad que nosotros. Francia e Italia, ni eso, y el Reino Unido están para llorar.
Uno se asoma a la colmena de al lado y le sale del alma la oración de la abuela: virgencita, que me quede como estoy.
¿Todo es miel? No.
Los precios aprietan más que en el resto de la eurozona, el paro sigue muy por encima de la media europea y la vivienda se ha convertido en artículo de lujo.
Por eso hay jóvenes acampados en Sol.
Pero una cosa es decir «falta miel» y otra muy distinta proponer que la sustituyamos por mierda.
Y aquí empieza lo interesante.
Quienes aspiran a gobernar el jardín no esconden lo que tienen pensado para las abejas.
Lo dicen en voz alta, con micrófono y en precampaña.
Feijóo promete un Gobierno que pedirá sacrificio, «pero no os va a pedir que le aplaudáis».
Todo un detalle.
Lo que aún no ha dicho es qué sacrificio, ni a quién, está diciendo que hay que estar dispuestos a comer mierda, pero no está claro a quien se dirige, si a la abeja que cobra 1.221 euros o al que guarda el panal en otro país.
Cayetana Álvarez de Toledo ya nos preguntó si estaríamos dispuestos a sacrificar festivos y vacaciones por la libertad.
¿Eso que coño significa?, yo como abeja me siento amenzado.
Ester Muñoz, portavoz del PP, avisa de que el sistema de pensiones «va a petar».
Mientras tanto, su partido promete seguir subiéndolas con el IPC.
Que alguien me explique cómo se revaloriza algo que está a punto de explotar.
Y sobre todo que las abejas españoles no sabemos ahorrar, y eso hay que mentalizarse si queremos sostener las pensiones.
La madre que me parió,
Que ¿No estamos acostumbrados a ahorrar?
Hay que tenerlos cuadrados decir algo así o estar seguro que tus votantes son idiotas.
En fin...
En Vox prefieren el camino corto.
Figaredo llama «zombi» al sistema público y propone un modelo mixto con capitalización individual.
Traducido del economista: que una parte de tu pensión dependa de cómo le vaya a un fondo y los ciclos de la economía neoliberal.
Abascal, por su parte, garantiza que las pensiones se pagarán " por cojones".
Es justo lo que las abejas queríamos saber, para asustarnos más.
Sus referentes declarados viven en Buenos Aires y en Washington, y Milei aterriza en Madrid el día 20.
Antes de aplaudirle, una abeja prudente preguntaría qué tal les va a las abejas trabajadoras y jubiladas argentinas.
Sus votos tampoco engañan, PP, y VOX , votaron contra la reforma laboral, que salió adelante gracias al dedo despistado de un diputado popular.
Han tumbado, junto a Junts, los decretos que incluían la revalorización de las pensiones, el SMi de las abejas, bueno realmente han votado en contra de lo que beneficiaba alas abejas.
Ellos dirán que votaban contra el envoltorio y no contra el contenido, pero el envoltorio llevaba dentro la pensión de tu madre.
Y hace dos semanas tumbaron los decretos de vivienda por 178 votos a 172.
Justo lo que piden los de Sol.
Ahora, números.
España paga 10,5 millones de pensionistas a unos 9,5 millones de abejas, con una media cercana a 1.375 euros.
Unos 2,5 millones de abejas trabajadoras cobran el salario mínimo.
Y según Hacienda, más de un tercio de los asalariados gana el SMI o menos.
Dicho de otro modo: la inmensa mayoría de este jardín son abejas, viven de su trabajo o de lo que cotizó trabajando.
Millones de abejas que distinguen perfectamente la miel de la mierda cuando la tienen delante.
Es decir en un jardín con la información objetiva con los datos, eso son 230 escaños.
Y sin embargo, las encuestas dan a quienes piden sacrificio y que hay que comer mierda algo más de la mitad del voto.
Ese es el gran misterio de nuestro jardín.
¿Por qué dudan las abejas?
Parte de la respuesta está en lo que nos cuentan cada día.
El periodismo clasico ha muerto desde hace mucho tiempo.
Las abejas periodistas por puro instinto de supervivencia se ha travestido a moscones propagandistas, con ese dicho " ande yo caliente que le den a las abejas, a la miel y al jardín".
Y a todas horas en todas las franjas horarias, moscones tertulianos, portadas, líneas editoriales, como gotas malayas repitiendo que la mierda es un superalimento, que es lo que te conviene , y " perro Sánchez hijo de fruta" y las abejas con ese bombardeo acaban dudando de su propio paladar.
El periodismo ha dejado de contar las noticias que pasan en el jardín, ahora simplemente cuentan la versión de quien los paga, los fabricantes de estiércol, multinacionales con todos los recursos financieros lideradas por Trump y sus amigotes y delegados locales, como Feijoo, Ayuso, Abascal.
Quieren expoliar y privatizar lo que queda del estado del bienestar con las motosierras, porque no es sostenible, arguemntan, con la ironía de lo que dice el FMI que no es sospechoso de socialista bolivariano.
Lo vimos el 12 de octubre en Sol.
Chavales muy jóvenes, de la generación con más años de formación de nuestra historia, cantando el Cara al Sol con el brazo en alto frente a otros jóvenes que acampan porque proponen que la vivienda es un derecho y no se puede especular con ella.
Según el CIS, casi tres de cada diez chicos de 18 a 24 años creen que el franquismo fue una buena época.
Alguien les están contando una versión, y no es historia.
Así que no, esto no va de izquierdas y derechas
Ya sé que me lo diréis igual.
Pero la nómina no tiene ideología, y la pensión de tu madre tampoco.
Esto va de algo más simple.
El 29 de noviembre cada abeja tendrá en la mano un papel y una sola pregunta: miel o mierda.
A las moscas la mierda les encanta.
Están en su derecho.
El problema empieza cuando consiguen convencer engañando a las abejas, porque no reciben la información real.
Nadie os pide que améis a quien gobierna la colmena.
Solo que, antes de cambiar de dieta, leáis los efectos secundarios.
Por cierto Feijóo propone reformar la Ley electoral para que, si el PP gana, se sumen más diputados y consigan la mayoría absoluta automáticamente.
Encima nos dicen que el voto de una abeja vale menos que la de un moscón patatero.
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Hay una pregunta que me hago cada vez que veo un mitin de Trump, de Ayuso, de Feijóo o de Vox: ¿qué aplaude exactamente la gente que está detrás?
No lo pregunto con ironía. Lo pregunto con la curiosidad de que no tengo claro si están convencidos de lo que está diciendo no va con ellos.
Trump, que tiene muchos defectos pero hablar sin filtros no es uno de ellos, lo ha resumido mejor que cualquier politólogo:
«Es increíble. Puedo decir las cosas más estúpidas, y ustedes aplauden».
Y aplaudieron. Claro que aplaudieron. Pocas cosas hay más fieles que un público dispuesto a ovacionar que le llamen estúpido a la cara, siempre que se lo llame su amado lider.
Justo después de que diga que quiere renombrar el Atlántico o el Pacífico como el Océano Trump o Océano de las Américas.
Pero no hace falta cruzar el charco.
Ayuso:
Se burla de los acampados de Sol, protestan porque el alquiler se come medio sueldo y porque a Maricarmen, la echaron de la casa en la que llevaba setenta.
Y la aplauden entre sonrisas cuando les llama vagos.
Lo curioso es quién aplaude. El dueño de cinco pisos no necesita ir a ningún acto ni los grandes tenedores tampoco: a ellos ya les aplaude el mercado cada día uno de mes.
¿Alguien puede creer que todos los que están allí,riéndole las gracias no tienen problemas con el alquiler, o para llegar a fin de mes, o no hay padres que sus hijos no pueden irse de casa a los 34 años.?
Así que la pregunta es muy simple:
¿qué cojones aplauden?
Feijóo:
Feijóo arrancó la precampaña prometiendo «un Gobierno que os pida sacrificio», pero que no os pida aplausos.
Lo dijo en Madrid, con Aznar y M.Rajoy entre el público, que de sacrificios ajenos saben un rato.
Menuda frase. Es la motosierra con buen rollo: te avisa de que viene, pero no te obliga a aplaudirla. Se agradece el detalle.
Y no hace falta adivinar qué sacrificios. La última vez que el PP gobernó, los pensionistas estrenaron copago farmacéutico, subieron el IVA, y todos los demás, le pusieron un impuesto al sol, y las aulas se ensancharon para meter un 20% más de alumnos. No es una profecía. Es hemeroteca.
Aun así, aplauden.
¿Creen que el sacrificio es solo para los zurdos?
¿Que la tijera tiene ideología y solo corta a la izquierda?
Vox:
Hubo un tiempo en que cualquier asesor te diría que hablar de tocar las pensiones en campaña era un suicidio y una estupidez. Ese tiempo ha pasado.
Figaredo, de Vox, dice que el sistema público es «un zombi» y que «lo han quebrado».
Su receta: combinar el sistema actual con la capitalización individual.
Traducido: que una parte de tu pensión dependa de lo que hayas podido ahorrar y de cómo le vaya a la bolsa.
Un plan estupendo para quien ahorra con lo que le sobra después de pagar el alquiler o la hipoteca. Es decir, con nada.
Y Abascal no esconde de quién toma apuntes: Milei, al que presenta como símbolo internacional de libertad.
La motosierra no es una metáfora. Es un programa.
Prometen SACRIFICIOS.
Prometen bajar impuestos.
Prometes recortar.
Y prometen, a la vez, que las pensiones, la sanidad y la educación estarán a salvo.
Es como ponerse a dieta a base de cruasanes: las cuentas no salen, y lo saben.
Primero se le quitan los ingresos al Estado.
Después se proclama que el Estado no es sostenible.
Y al final se ofrece el seguro privado como salvavidas.
No es una quiebra: es una demolición controlada del estado del bienestar.
Trump tiene razón.
Y los de aquí, al menos, avisan: lo dicen en campaña, con micrófono y a plena luz. El problema no es que mientan.
Es que dicen la verdad y se les aplaude igual.
«Puedo decir las cosas más estúpidas, y ustedes aplauden».
Y luego van y los votan.
Y el día que la motosierra llegue a sus vidas, descubrirán que no distingue entre zurdos y diestros.
Por cierto, si van a salir por la tele detrás de estos personajes en la bancada de los cuñados, es recomendable que se pongan una mascarilla, cuando te están llamando idiota y estúpido y encima los aplaudes, alguien te puede reconocer y vuelves hacer el ridículo como en la cena de navidad.
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Al igual que su padre, Flavio Bolsonaro no reconoce el resultado después de perder por 4 millones de votos con Lula incluso tras boicotear el transporte público en los barrios que más votaban a Lula.
Pero la verdadera anomalía es que recibiera el 48% de los votos, y teniendo en cuenta que más de 60 obispos católicos rompieran su neutralidad electoral y alertan que la candidatura de Flávio Bolsonaro amenaza la democracia y la soberanía nacional.
Otra anomalía es que a su padre El Supremo Tribunal Federal de Brasil lo condenó a 27 años y tres meses de prisión tras ser hallado culpable de liderar un complot e intento de golpe de Estado dirigido a invalidar los resultados de las elecciones de 2022.
A través del análisis de teléfonos móviles confiscados a asesores y altos mandos militares, se descubrieron conversaciones explícitas sobre cómo presionar a la cúpula de las Fuerzas Armadas para que se sumaran al levantamiento, así como el monitoreo y seguimiento de los movimientos de jueces del Supremo Tribunal.
Quedaron probados planes operativos detallados que contemplaban el arresto o incluso el asesinato de figuras clave del nuevo gobierno, incluyendo a Lula da Silva, al vicepresidente Geraldo Alckmin y al juez Moraes.
Las pruebas mostraron cómo se utilizó la maquinaria estatal y redes de desinformación para sembrar dudas infundadas sobre el sistema de urnas electrónicas, culminando en la agitación social que derivó en el asalto a las sedes de los Tres Poderes en Brasilia el 8 de enero de 2023.
Testimonios clave de colaboradores cercanos aportaron detalles internos sobre reuniones celebradas en el Palacio de la Alvorada.
Mas anomalías, Lula fue hallado culpable de los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero.
La acusación principal sostenía que había recibido un apartamento tríplex en el balneario de Guarujá como un soborno encubierto por parte de una constructora, a cambio de beneficiarla en contratos con la estatal petrolera Petrobras.
Lula Ingresó a la cárcel el 7 de abril de 2018 y pasó 580 días recluido en una celda especial de la sede de la Policía Federal en Curitiba.
Esta condena le impidió participar en las elecciones presidenciales de ese mismo año en las que finalmente ganó Bolsonaro.
Sergio Moro renunció a su cargo como juez federal para aceptar el puesto de Ministro de Justicia y Seguridad Pública en el gobierno de Jair Bolsonaro.
Los trabajos periodísticos demostraron que el juez Sergio Moro y los fiscales se coordinaban de manera clandestina e ilegal para armar las estrategias de acusación, compartir pruebas a espaldas de la defensa y decidir los tiempos políticos de los procesos judiciales.
Estas revelaciones fueron la base jurídica fundamental para que, años después, el Supremo Tribunal Federal (STF) concluyera que el juicio a Lula carecía de total imparcialidad y debía ser anulado.
En 2019, el medio digital The Intercept Brasil publicó una serie de reportajes explosivos conocidos como Vaza Jato.
Estas filtraciones provenían de hackers que robaron y entregaron afiscalia los chats privados de Telegram entre el juez Sergio Moro y los fiscales de Lava Jato.
Ese trabajo periodístico demostró que la fiscalía y el juez actuaban en contubernio de forma ilegal, coordinando las acusaciones a espaldas de la defensa.
Esta investigación periodística fue la prueba de cargo definitiva que utilizó la defensa de Lula ante el Supremo Tribunal Federal para demostrar la falta de imparcialidad y lograr, años después, la anulación total de los juicios.
¿Todo esto porqué?,
¿Quién apoya a los Bolsonaro?
Brasil se encuentra en el Top 10 de las mayores economías del mundo.
En cuanto a recursos naturales, Brasil es considerado una superpotencia natural y ambiental, liderando o estando entre los primeros puestos mundiales en múltiples categorías.
En los últimos años, con el descubrimiento de yacimientos en aguas profundas, se ha catapultado como uno de los principales productores de petróleo crudo a nivel global.
Cuenta con enormes reservas de minerales estratégicos y metales (como bauxita, manganeso y niobio, de este último posee casi el monopolio mundial).
Con todo esto es fácil entender que hace falta tipejos sin escrúpulos como los Bolsonáros que defiendan la libertad, y los Lula estorban por comunistas.
No es nada personal sólo son negocios y a los brasileños que les den.
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En todos los países los rancios buscan al mas tonto de la manada.
Flávio Bolsonaro: "¿Por qué el 60% de los presos votaron por ti?"
Lula: "¡Quiero el 100%, incluido tu padre!!!"
Lula: “Usted Bolsonaro va a seguir el modelo de Milei”.
Bolsonaro: “¿Y usted cual va a seguir?”.
Lula: “El de Lula”.
La primera vuelta en Brasil fue una sorpresa de esas
" raras ", " otra vez" de un error con las posibilidades de Bolsonaro, esta vez los brasileños se han puesto las pilas.
Las elecciones ya no es Lula contra Bolsonaro.
Es Lula contra Israel, Trump, Meta, Facebook, Instagram, WhatsApp, canales de noticias subvencionados, Poceros tertulianos, Elon Musk, Google, algoritmos de las redes sociales y la madre que los pario a los del lado rancio de la fuerza.
Y Lula ganará.....
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Resulta que los incidentes del sábado por la tarde que decidieron dinamitar Barcelona vandalizando 23 comercios y encendiendo 33 hogueras improvisadas es cosa de buenos gestores de redes sociales, TikTok, WhatsApp y Telegram se encargaron de coordinar la movida.
Con un balance de 128 detenidos donde 72 son menores de edad, demuestra que la cantera actual viene con vocación de gamberrismo high-tech.
Uno se pregunta si el CNI y la policía están muy ocupados y nos hallamos ante otro expediente X como el misterio de Ceuta.
Pretender que esto fue una "protesta por la vivienda" que se fue de madre requiere una dosis de tomadura de pelo.
Esto fue delincuencia organizada en estado puro, un ejercicio de violencia gratuita coordinada por internet y secundada por cientos de adolescentes.
Estamos, sin duda, ante las primeras fases de algo peligrosísimo, aunque lo que realmente asusta es ver cómo como Feijóo, Abascal o Trump ya tienen el comodín de la extrema izquierda preparado.
Como siempre que uno se pierde en el laberinto de los expedientes X, conviene aplicar la máxima de buscar a quién beneficia y a quién perjudica, aunque, viendo el nivel, no tardará en aparecer Putin o los chinos.
Con lo que les gusta infiltrarse en todo, rastrear el origen de unos mensajitos no debería parecerse a descifrar el mayor misterio de la historia.
xitter.cf/ross64x/status/2083105…
Sobre la " invasión" de Ceuta.
Siguiendo el " que puede hacer que haga", el Tribunal Supremo determinó que las "devoluciones en caliente" no se pueden aplicar a quienes entran nadando, por el simple hecho de no haber superado un elemento físico tangible.
Frente a esto, la Abogacía del Estado intentó defender que los sistemas de vigilancia marítima —drones, radares y cámaras térmicas— junto con la propia delimitación del agua, ya funcionaban como un marco de contención.
Sin embargo, el Supremo desmontó la tesis: vigilar o detectar a alguien en el mar no equivale, ni de lejos, a contenerlo físicamente.
Como consecuencia directa, los que entraron a nado y se quedaron, se activa de lleno el régimen general de la Ley de Extranjería (art. 58.3), obligando a tramitar un expediente de devolución individualizado con todas sus garantías fundamentales: asistencia letrada, intérprete y la oportunidad de solicitar asilo o protección internacional.
El propio tribunal, con un poco de sarcasmo, llegó a matizar que si al gobierno le da por aplicar rechazos inmediatos en el mar, les tocará reformar la ley o ponerse creativos instalando barreras físicas en el agua, como redes o hileras de boyas delimitadoras.
Así, en cuanto los migrantes superen la flamante barrera flotante, ya se les podrá aplicar el rechazo en frontera.
En fin, existen las leyes y luego están sus interpretaciones... al final, todo depende de lo que tenga que depender, ya me entendéis.
Van con todo por tierra y por lo visto por mar también, la cuestión es joder.
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Parece que Trump y Marco Rubio ya pueden clavar otra chincheta en el mapamundi de su dominación hemisférica, esta vez en Barranquilla.
El pasado 8 de septiembre de 2026, Colombia y Estados Unidos decidieron formalizar su "afecto mutuo" firmando un par de Memorandos de Entendimiento (MOU) que dejaron claro que no eran vinculantes.
El primer pacto aborda la cooperación en cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras , exploración, procesamiento, comercio y revisiones de seguridad nacional incluidas, mientras que el segundo coquetea con la energía nuclear civil.
Los encargados de estampar la firma fueron Omar Bula y el mismísimo Darth Rubio, contando con Abelardo de la Espriella en calidad de “testigo de honor” dentro de los susodichos “Acuerdos de Barranquilla”.
Un juzgado de Bogotá ordenó al Gobierno revelar los documentos en un plazo de 48 horas, una transparencia que el gobierno colombiano ha esquivado mientras marea la perdiz sin publicar la letra pequeña.
Al final, los mal pensados de siempre insistimos en que abrirle las puertas al complejo militar-industrial estadounidense, no es una buena idea para los colombianos, y menos para inventariar el subsuelo.
Eso equivale a bajarse los pantalones hasta los tobillos, aunque, realmente a Washington le da exactamente igual si Abelardo de la Espriella se los baja o no, ya que el imperio penetra sin contemplaciones en los recursos naturales ajenos.
Con la voracidad imperial a todo tren y un 70% de los recursos sudamericanos ya bajo el radar del imperio chungo, parece que al mapa solo le faltan las chinchetas de Brasil y México para completar todo el continente americano , menos Canadá y Cuba de momento, que están en ello.
xitter.cf/mabeltxo/status/206518…
En Colombia todo marcha según lo previsto: de repente, a los colombianos les han convencido de que ya pertenecen a la clase media y de que, por ende, necesitan con urgencia políticas neoliberales para asegurar un porvenir idílico.
El imperio trumpista está librando su enésimo asalto neocolonial a lo largo y ancho de América Latina.
Por supuesto, el emperador metió sus manos de forma descarada en los comicios colombianos; junto a Darth Rubio, bendijo la candidatura de la extrema derecha encarnada por el multimillonario Abelardo de la Espriella —célebre defensor de paramilitares fascistas—, asegurándose de que cualquier anomalía en los resultados termine archivada en el olvido.
Gustavo Petro cometió el pecado capital de mostrarse abiertamente pro-Palestina y pro-China, rompiendo nexos con el régimen israelí y adhiriéndose a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de Pekín.
Semejante osadía jamás se puede tolerar en el futuro.
En respuesta, De la Espriella ya promete sellar una alianza carnal con Estados Unidos e Israel, mientras relega las relaciones con China a su mínima expresión.
No en vano, pocas semanas antes de las elecciones, andaba rindiendo pleitesía en Florida, la indiscutible sucursal del imperio.
Este patrón se repite de manera idéntica por todo el continente.
El imperio más rancio ya ejecutó un descarado vuelco electoral en Honduras para imponer a un títere vinculado al narcotráfico, dócil ante Washington y Tel Aviv, pero hostil hacia China.
La misma mano se asoma en Perú, donde rescataron de la cárcel a la hija del exdictador, quien cumplía condena por corrupción y lavado de activos, con el único fin de encumbrarla en el poder.
Brasil se perfila como la siguiente presa de este asalto imperial en los comicios de este año.
Incluso en España se siente el aliento de esta ofensiva; como diría José Mari, el que pueda hacer, que haga.
Vamos a flipar con el imperio.
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El 29 de noviembre volvemos a las urnas. Y otra vez, más de doce millones de españoles se plantean votar a la ultraderecha. Muchos lo harán con rabia. Casi ninguno, con calculadora.
Es un poco como ver a un niño acercando los dedos al enchufe. Puedes dejar que se lleve el calambrazo para que aprenda. Es pedagógico, sí.
El problema es que el que se queda sin instalación eléctrica somos todos.
Y cuando lo que está en juego es el modelo de país, no hay electricista que lo arregle en cuatro años.
Hay una España que funciona, con todos sus defectos, gracias a un equilibrio bastante más frágil de lo que parece.
Lo sostienen unos cuantos números, te guste o no es cosa de Sánchez y Carlos Cuerpo principalmente:
Más de 22,5 millones de afiliados cotizando a la Seguridad Social. Y para que esa cifra siga creciendo necesitamos a los inmigrantes, te guste más o menos verlos en el autobús o en el metro.
Un salario mínimo que ha subido un 66 % desde 2018, el IMV para familias vulnerables. Eso es consumo en los comercios del barrio y paz social en la calle.
Unas pensiones que suben con el IPC y que cobran unos nueve millones y medio de personas. Es decir: tu madre, tu suegro y, si todo va como ahora, tú algún día.
Y casi 97 millones de turistas al año, récord histórico.
No diré que eso nos convierta en el mejor país del mundo pero algo estaremos haciendo bien cuando media mundo elige pasar aquí sus vacaciones.
Con ese equilibrio, España ha batido récords de recaudación, crece más del doble que la media de la eurozona y ha conseguido bajar la deuda por debajo del 100 % del PIB por primera vez desde la pandemia.
No es un milagro. Es gestión y tener un plan.
Sería deshonesto pintarlo todo de rosa.
La vivienda es el agujero por el que se nos escapa mas de la mitad de lo que cobramos. Los pisos turísticos, ese invento de unos chavales de San Francisco que alquilaban colchones hinchables, han transformado barrios enteros en parques temáticos y un grave problema con los precios del alquiler.
Y los fondos buitre han descubierto que una casa rinde más como activo financiero que como hogar.
Hace unas semanas, el Congreso tumbó los decretos de vivienda del Gobierno.
Por eso votamos el 29. Si de estas elecciones sale una mayoría suficiente para decirle a los especuladores que la fiesta se acabó, podremos darnos con un canto en los dientes y nos lo deben y no lo vamos a perdonar, esta vez no.
Basta con mirar a Francia, Alemania, Italia o el Reino Unido para saber que el resto de Europa firmaría ahora mismo nuestros problemas.
Enfrente están Feijóo, Ayuso, Cayetana y Abascal.
Su mensaje es sencillo: el equilibrio no es sostenible.
Hay que revisar las pensiones, frenar el salario mínimo, adelgazar el Estado.
Ayuso lo resumió con su habitual mala leche cuando subió el SMI: las empresas se irán donde las respeten.
Al mismo tiempo, nos dicen que hay que gastar mucho más en defensa, porque Putin está en la puerta y Trump exige el 5 % del PIB para vendernos juguetes de guerra.
Recortar en médicos y profesores y comprar misiles: cuesta entenderlo.
Y en las comunidades donde gobiernan, la receta se repite: lo público se paga con dinero de todos y se encarga a empresas privadas para que hagan lo mismo, pero con margen de beneficio.
Y se maltrata a los médicos y profesores del sector publico, porque en su mentalidad todo lo que huele a publico es comunismo.
Es como pagar todos los meses una habitación de hotel que no usas mientras dejas que se te caiga el tejado de casa.
Como en los números no pueden competir, cambian de tema.
Que si los inmigrantes, que si el aborto, que si la eutanasia, que si el feminismo, que si las personas trans.
Cuando la conversación va de tu nómina, de repente te hablan de lo que pasa en las camas ajenas.
Es el viejo truco del hombre del saco: si tienes miedo, no cuestionas nada.
Y para muestra, Cayetana.
A quien esté pensando en votar a la Ultraderecha le pido un favor, se lo imploro: que vea los cuatro minutos de la presentación de Cayetana Álvarez de Toledo como número dos de Feijóo por Madrid.
Ahí está, en estado puro, la mujer del saco.
No hubo ni una cifra. Hubo un inventario que te pone los pelos de punta: cloacas, joyas, putas, saunas, enchufes, mordidas, narcos, mafias, ETA, el tiro en la nuca, el coche bomba, jueces acosados. Y la guinda, entre aplausos, de que el presidente del Gobierno habría encargado a un clan de narcos eliminar a una jueza, subsuelo de la indecencia, Sánchez es un inmoral, (Muchos aplausos).
Joder con la Cayetana. Borda el papel.
Pero los que votamos ya no somos niños, por mucho que se empeñe en apagarnos la luz para contarnos cuentos de miedo.
No te pido que cambies de ideología. Te pido que uses la cabeza: que hagas cuentas.
Si madrugas, si pagas hipoteca o alquiler, si cobras una pensión o esperas cobrarla, si eres funcionario, antes de meter la papeleta pregúntales a Feijóo, a Cayetana, Ayuso, Abascal:
¿Qué pasa con mi parte del equilibrio cuando gobernéis vosotros?
¿Qué pasa con los sueldos y con las pensiones?
¿Vais a volver a hacer una reforma laboral como la de 2012?
¿Vais a sacar la motosierra con los funcionarios, como Milei? Que Cayetana, por cierto, es intima amiga y comparte sus medidas, incluso fue a su toma de posesión con Espe.
Si la respuesta es «comunismo», «libertad» o «sanchismo», ya sabes que no tienen respuesta y te están tratando como un niño medio gilipollas.
Y dentro de cuatro años, cuando las cuentas no salgan, adivina de quién será la culpa. Exacto: el sanchismo.
Es hora de dejar de jugar con los enchufes, coño.
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Faltan cinco semanas para el 29 de noviembre y las encuestas ya nos están contado casi todo: quién sube, quién se hunde y quién tendrá la llave. Lo único que no cuentan es lo que de verdad importa, porque nadie lo pregunta:
¿Cómo valora el impacto en su vida y la de los suyos con el gobierno progresista?
Disculpe, no le pregunto por Begoña, ni David Sánchez, ni las saunas, ni las putas, ni las joyas de Zapatero y Perro Sanxe hijo de fruta.
Se lo vuelvo a preguntar:
¿Cómo valora el impacto en su vida y la de los suyos con el gobierno progresista?
¿Por qué cree que la ultraderecha va a mejorar su vida y la de los suyos?
Son preguntas básicas, tanto que debería ser las primeras del cuestionario. No aparece en ninguno.
He hecho mis cuentas. Tomo los resultados de 2023, aplico la ley D’Hondt y la barrera del 3 % por provincia y subo la participación al 74 %, unos 28,7 millones de votantes. La Ultraderecha se reparte su trozo del pastel. El resultado:
Bloque progresista (PSOE, Frente Amplio, Podemos, ERC, Bildu, BNG): 169–173 escaños
Bloque Ultraderecha PP, Vox y UPN: 165–169
PNV, Junts y CC: 8–12
Nadie llega a 176. Con una participación alta, la mayoría holgada que hoy pintan los sondeos se convierte en un empate técnico.
Aun así, más de doce millones de personas van a votar a la ultraderecha de PP y Vox.
Entre ellas hay millones de trabajadores, funcionarios y pensionistas: gente que madruga, que paga una hipoteca o un alquiler imposible, que vive de una nómina o de una pensión pública.
Sí, incluyo al PP. Un partido que gobierna con Vox, firma sus acuerdos y vota sus leyes ha dejado de ser su vecino para convertirse en su compañero de piso.
Y en este piso compartido, el alfa es VOX.
El discurso lo conocemos: contra el aborto, contra la eutanasia, contra los inmigrantes, contra la igualdad, contra el feminismo, y contra esos impuestos que el malvado Gobierno te roba.
Contra, contra, contra..... TODO.
Lo interesante es lo que han hecho hasta ahora.
Pensiones. En 2013 el PP desligó las pensiones del IPC y las dejó subiendo un 0,25 % al año, hiciera el frío que hiciera en el supermercado.
En 2021 votó en contra de la ley que las volvió a atar a la inflación.
Hoy prometen protegerlas.
Pero conviene recordar quién patentó el 0,25 o el Copago sanitario, que nadie se acuerda de esa putada a los jubilados.
Rentas bajas 10% del precio del medicamento, Rentas medias y altas de jubilados: Aportaciones del 10% al 60%.
Una medida parecida a la de Milei en Argentina.
Salario mínimo. Los ultras llevan años advirtiendo de que subirlo destruye empleo y han votado siete veces en contra de subirlo.
El empleo, mientras tanto, no se ha enterado 22,5 millones registrados, récord histórico.
¿Cómo sabes que una formación política es Ultra?
Cunado votan sistemáticamente NO a todo, poniendo palos en las ruedas al progreso, sistemáticamente NO a todo.
No hay mejor definición de antisistema.
Recortes. Ya avisan de que habrá que apretarse el cinturón “como en Alemania”, donde el canciller Merz, gran amigo de Feijóo, ha declarado que el Estado del bienestar ya no se puede pagar mientras dispara el gasto militar, en Francia con Macron mas de lo mismo.
El cinturón, curiosamente, siempre se aprieta en la misma cintura.
Milei. Ayuso le colgó una medalla y Abascal lo llama referente de la libertad y que se comprará una motosierra para él.
Cuando alguien te enseña una motosierra y te dice que es para podar el Estado, conviene preguntar en qué rama estás sentado tú, sobre todo si eres pensionista o funcionario, van a por vosotros.
Se invierte mucho tiempo y dinero en las tertulias para que odies a “Perro Sanxe” y a “los zurdos”.
Se invierte bastante menos en explicarte qué medida concreta va a mejorar tu nómina, tu pensión o el alquiler de tu hijo, todas las medidas para la vivienda han votado que no, y en las autonomías donde gobiernan no quieren aplicarlas.
Para eso están los poceros mediáticos, cuyo trabajo consiste en maquillar las carencias intelectuales de Feijóo, Ayuso y Abascal y de toda la tropa que aplaude detrás en los parlamentos.
Sé que no es fácil informarse bien con tanto ruido, pero realmente un poco idiota si que eres.
Puedo entender que Sánchez te caiga fatal. Que la Irene Montero, que la Yolanda o la Mónica no las soportes.
Que estés harto de casos, de pactos y de promesas que nunca llegan.
Tenemos motivos para estar encabronados.
Pero por primera vez en la historia esto no va de izquierdas o de derechas. Va de que unos cuantos sinvergüenzas quieren quedarse con el país para convertirlo en su cortijo. Y en un cortijo, los derechos de la mayoría les estorban.
Así que te lo vuelvo a preguntar
Sin trampa y sin tertulianos:
¿Cómo te ha ido con Perro Sanxe?
¿por qué crees que con Feijoo, Abascal y su banda va a mejorar tu vida y la de los tuyos?
Si tienes la respuesta, de verdad, pues ya sabes.
Si no la tienes, observa bien quien te esta tomando el pelo, todavía quedan cinco semanas para que te des cuenta.
En el fondo es muy sencillo, aquí tienes al líder de la ultraderecha , no se, ¿tu que crees?
xitter.cf/ross64x/status/2002062…
En todos los países los rancios buscan al mas tonto de la manada.
Flávio Bolsonaro: "¿Por qué el 60% de los presos votaron por ti?"
Lula: "¡Quiero el 100%, incluido tu padre!!!"
Lula: “Usted Bolsonaro va a seguir el modelo de Milei”.
Bolsonaro: “¿Y usted cual va a seguir?”.
Lula: “El de Lula”.
La primera vuelta en Brasil fue una sorpresa de esas
" raras ", " otra vez" de un error con las posibilidades de Bolsonaro, esta vez los brasileños se han puesto las pilas.
Las elecciones ya no es Lula contra Bolsonaro.
Es Lula contra Israel, Trump, Meta, Facebook, Instagram, WhatsApp, canales de noticias subvencionados, Poceros tertulianos, Elon Musk, Google, algoritmos de las redes sociales y la madre que los pario a los del lado rancio de la fuerza.
Y Lula ganará.....
xitter.cf/enricross1964/status/2…
Los ilustres mandamases de la Unión Europea han vuelto a cubrirse de gloria tras veintiséis agónicos años de negociación con el Mercosur.
En una demostración de ridículo asombroso, le han implorado a Lula un mes adicional de prórroga para ver si, por un milagro divino, logran ponerse de acuerdo consigo mismos.
Una vez más, el eje franco-italiano liderado por Macron y Meloni ha dinamitado un pacto que debería haberse sellado este sábado.
La excusa oficial, es la protección de sus agricultores; todo ello a pesar de que la cuota de carne vacuna acordada apenas supone un insignificante 1,2% del consumo total en Europa.
El verdadero peligro de este eterno letargo no es la logística, sino la obsolescencia.
El mundo de 1999 —aquel en el que se iniciaron estas negociaciones— hoy no tiene nada que ver.
Actualmente, la batalla global se libra en el terreno de los semiconductores, el litio y la inteligencia artificial.
Mientras los líderes europeos y sudamericanos se tiran los trastos a la cabeza por kilos de azúcar y filetes, el eje del comercio mundial se ha mudado definitivamente al Pacífico sin avisarles.
Este aplazamiento a enero de 2026 apesta a maniobra de distracción barata y una falta de respeto a Brasil que esta en el top 10 de las mayores economías del mundo, y miembro prioritario de los BRICS que representa,
Si un cuarto de siglo no ha bastado para alcanzar el consenso, resulta enteramente ingenuo creer que treinta días de retoques en las "cláusulas de salvaguarda" doblegarán la obstinación de Francia.
En el fondo, Macron y Meloni han saboteado el acuerdo para evitar importunar a un Donald Trump que acecha en el horizonte.
¿El resultado?
Los europeos perdemos influencia y los chinos se frotan las manos ante el vacío dejado.
Pero claro, eso a Trump le importa más bien poco.
Lula lo ha dejado claro: "Es ahora o nunca". Básicamente, les ha dicho que, si el contrato no tiene su firma estampada antes de que acabe diciembre, Brasil se levanta de la mesa y que le vayan a llorar a otro durante el resto de su mandato.
Que pena de Europa.
xitter.cf/ross64x/status/2110362…
Faltan cinco semanas para el 29 de noviembre y las encuestas ya nos están contado casi todo: quién sube, quién se hunde y quién tendrá la llave. Lo único que no cuentan es lo que de verdad importa, porque nadie lo pregunta:
¿Cómo valora el impacto en su vida y la de los suyos con el gobierno progresista?
Disculpe, no le pregunto por Begoña, ni David Sánchez, ni las saunas, ni las putas, ni las joyas de Zapatero y Perro Sanxe hijo de fruta.
Se lo vuelvo a preguntar:
¿Cómo valora el impacto en su vida y la de los suyos con el gobierno progresista?
¿Por qué cree que la ultraderecha va a mejorar su vida y la de los suyos?
Son preguntas básicas, tanto que debería ser las primeras del cuestionario. No aparece en ninguno.
He hecho mis cuentas. Tomo los resultados de 2023, aplico la ley D’Hondt y la barrera del 3 % por provincia y subo la participación al 74 %, unos 28,7 millones de votantes. La Ultraderecha se reparte su trozo del pastel. El resultado:
Bloque progresista (PSOE, Frente Amplio, Podemos, ERC, Bildu, BNG): 169–173 escaños
Bloque Ultraderecha PP, Vox y UPN: 165–169
PNV, Junts y CC: 8–12
Nadie llega a 176. Con una participación alta, la mayoría holgada que hoy pintan los sondeos se convierte en un empate técnico.
Aun así, más de doce millones de personas van a votar a la ultraderecha de PP y Vox.
Entre ellas hay millones de trabajadores, funcionarios y pensionistas: gente que madruga, que paga una hipoteca o un alquiler imposible, que vive de una nómina o de una pensión pública.
Sí, incluyo al PP. Un partido que gobierna con Vox, firma sus acuerdos y vota sus leyes ha dejado de ser su vecino para convertirse en su compañero de piso.
Y en este piso compartido, el alfa es VOX.
El discurso lo conocemos: contra el aborto, contra la eutanasia, contra los inmigrantes, contra la igualdad, contra el feminismo, y contra esos impuestos que el malvado Gobierno te roba.
Contra, contra, contra..... TODO.
Lo interesante es lo que han hecho hasta ahora.
Pensiones. En 2013 el PP desligó las pensiones del IPC y las dejó subiendo un 0,25 % al año, hiciera el frío que hiciera en el supermercado.
En 2021 votó en contra de la ley que las volvió a atar a la inflación.
Hoy prometen protegerlas.
Pero conviene recordar quién patentó el 0,25 o el Copago sanitario, que nadie se acuerda de esa putada a los jubilados.
Rentas bajas 10% del precio del medicamento, Rentas medias y altas de jubilados: Aportaciones del 10% al 60%.
Una medida parecida a la de Milei en Argentina.
Salario mínimo. Los ultras llevan años advirtiendo de que subirlo destruye empleo y han votado siete veces en contra de subirlo.
El empleo, mientras tanto, no se ha enterado 22,5 millones registrados, récord histórico.
¿Cómo sabes que una formación política es Ultra?
Cunado votan sistemáticamente NO a todo, poniendo palos en las ruedas al progreso, sistemáticamente NO a todo.
No hay mejor definición de antisistema.
Recortes. Ya avisan de que habrá que apretarse el cinturón “como en Alemania”, donde el canciller Merz, gran amigo de Feijóo, ha declarado que el Estado del bienestar ya no se puede pagar mientras dispara el gasto militar, en Francia con Macron mas de lo mismo.
El cinturón, curiosamente, siempre se aprieta en la misma cintura.
Milei. Ayuso le colgó una medalla y Abascal lo llama referente de la libertad y que se comprará una motosierra para él.
Cuando alguien te enseña una motosierra y te dice que es para podar el Estado, conviene preguntar en qué rama estás sentado tú, sobre todo si eres pensionista o funcionario, van a por vosotros.
Se invierte mucho tiempo y dinero en las tertulias para que odies a “Perro Sanxe” y a “los zurdos”.
Se invierte bastante menos en explicarte qué medida concreta va a mejorar tu nómina, tu pensión o el alquiler de tu hijo, todas las medidas para la vivienda han votado que no, y en las autonomías donde gobiernan no quieren aplicarlas.
Para eso están los poceros mediáticos, cuyo trabajo consiste en maquillar las carencias intelectuales de Feijóo, Ayuso y Abascal y de toda la tropa que aplaude detrás en los parlamentos.
Sé que no es fácil informarse bien con tanto ruido, pero realmente un poco idiota si que eres.
Puedo entender que Sánchez te caiga fatal. Que la Irene Montero, que la Yolanda o la Mónica no las soportes.
Que estés harto de casos, de pactos y de promesas que nunca llegan.
Tenemos motivos para estar encabronados.
Pero por primera vez en la historia esto no va de izquierdas o de derechas. Va de que unos cuantos sinvergüenzas quieren quedarse con el país para convertirlo en su cortijo. Y en un cortijo, los derechos de la mayoría les estorban.
Así que te lo vuelvo a preguntar
Sin trampa y sin tertulianos:
¿Cómo te ha ido con Perro Sanxe?
¿por qué crees que con Feijoo, Abascal y su banda va a mejorar tu vida y la de los tuyos?
Si tienes la respuesta, de verdad, pues ya sabes.
Si no la tienes, observa bien quien te esta tomando el pelo, todavía quedan cinco semanas para que te des cuenta.
En el fondo es muy sencillo, aquí tienes al líder de la ultraderecha , no se, ¿tu que crees?
xitter.cf/ross64x/status/2109209…
Manual para abejas indecisas
Octubre de 2026.
Faltan seis semanas para que el jardín decida quién lo gobierna, y ya nos han repartido los papeles de siempre: izquierdas a un lado, derechas al otro, y todo el mundo gritando.
Os propongo algo raro en campaña: dejar la ideología un rato y mirar la nómina.
Porque en este jardín casi todos somos abejas.
Nueve de cada diez, a ojo de apicultor.
Nos levantamos temprano, curramos recolectando miel, pagamos el alquiler (cuando podemos) y volvemos a la colmena.
A una abeja no le quita el sueño si quien manda es rojo o azul.
Le importa algo más prosaico: cuánta miel queda en el bote a fin de mes.
Repasemos lo que han hecho los que gobiernan desde 2018. Sin adjetivos y sin idiología, que hablen los números que es lo que nos importa a las abejas:
El FMI vuelve a situar a España, por tercer año consecutivo, como la economía avanzada que más crece: un 2,5 % en 2026, más del doble que la zona euro.
Casi 22,8 millones de personas trabajando.
El salario mínimo ha pasado de 736 a 1.221 euros: un 66 % más que en 2018.
Las pensiones suben con el IPC. Por ley, no por caridad.
Y la deuda, medida sobre el PIB, ha bajado del 100 % por primera vez desde antes de la pandemia.
Ahora miremos los jardines vecinos.
Alemania crecerá este año la mitad que nosotros. Francia e Italia, ni eso, y el Reino Unido están para llorar.
Uno se asoma a la colmena de al lado y le sale del alma la oración de la abuela: virgencita, que me quede como estoy.
¿Todo es miel? No.
Los precios aprietan más que en el resto de la eurozona, el paro sigue muy por encima de la media europea y la vivienda se ha convertido en artículo de lujo.
Por eso hay jóvenes acampados en Sol.
Pero una cosa es decir «falta miel» y otra muy distinta proponer que la sustituyamos por mierda.
Y aquí empieza lo interesante.
Quienes aspiran a gobernar el jardín no esconden lo que tienen pensado para las abejas.
Lo dicen en voz alta, con micrófono y en precampaña.
Feijóo promete un Gobierno que pedirá sacrificio, «pero no os va a pedir que le aplaudáis».
Todo un detalle.
Lo que aún no ha dicho es qué sacrificio, ni a quién, está diciendo que hay que estar dispuestos a comer mierda, pero no está claro a quien se dirige, si a la abeja que cobra 1.221 euros o al que guarda el panal en otro país.
Cayetana Álvarez de Toledo ya nos preguntó si estaríamos dispuestos a sacrificar festivos y vacaciones por la libertad.
¿Eso que coño significa?, yo como abeja me siento amenzado.
Ester Muñoz, portavoz del PP, avisa de que el sistema de pensiones «va a petar».
Mientras tanto, su partido promete seguir subiéndolas con el IPC.
Que alguien me explique cómo se revaloriza algo que está a punto de explotar.
Y sobre todo que las abejas españoles no sabemos ahorrar, y eso hay que mentalizarse si queremos sostener las pensiones.
La madre que me parió,
Que ¿No estamos acostumbrados a ahorrar?
Hay que tenerlos cuadrados decir algo así o estar seguro que tus votantes son idiotas.
En fin...
En Vox prefieren el camino corto.
Figaredo llama «zombi» al sistema público y propone un modelo mixto con capitalización individual.
Traducido del economista: que una parte de tu pensión dependa de cómo le vaya a un fondo y los ciclos de la economía neoliberal.
Abascal, por su parte, garantiza que las pensiones se pagarán " por cojones".
Es justo lo que las abejas queríamos saber, para asustarnos más.
Sus referentes declarados viven en Buenos Aires y en Washington, y Milei aterriza en Madrid el día 20.
Antes de aplaudirle, una abeja prudente preguntaría qué tal les va a las abejas trabajadoras y jubiladas argentinas.
Sus votos tampoco engañan, PP, y VOX , votaron contra la reforma laboral, que salió adelante gracias al dedo despistado de un diputado popular.
Han tumbado, junto a Junts, los decretos que incluían la revalorización de las pensiones, el SMi de las abejas, bueno realmente han votado en contra de lo que beneficiaba alas abejas.
Ellos dirán que votaban contra el envoltorio y no contra el contenido, pero el envoltorio llevaba dentro la pensión de tu madre.
Y hace dos semanas tumbaron los decretos de vivienda por 178 votos a 172.
Justo lo que piden los de Sol.
Ahora, números.
España paga 10,5 millones de pensionistas a unos 9,5 millones de abejas, con una media cercana a 1.375 euros.
Unos 2,5 millones de abejas trabajadoras cobran el salario mínimo.
Y según Hacienda, más de un tercio de los asalariados gana el SMI o menos.
Dicho de otro modo: la inmensa mayoría de este jardín son abejas, viven de su trabajo o de lo que cotizó trabajando.
Millones de abejas que distinguen perfectamente la miel de la mierda cuando la tienen delante.
Es decir en un jardín con la información objetiva con los datos, eso son 230 escaños.
Y sin embargo, las encuestas dan a quienes piden sacrificio y que hay que comer mierda algo más de la mitad del voto.
Ese es el gran misterio de nuestro jardín.
¿Por qué dudan las abejas?
Parte de la respuesta está en lo que nos cuentan cada día.
El periodismo clasico ha muerto desde hace mucho tiempo.
Las abejas periodistas por puro instinto de supervivencia se ha travestido a moscones propagandistas, con ese dicho " ande yo caliente que le den a las abejas, a la miel y al jardín".
Y a todas horas en todas las franjas horarias, moscones tertulianos, portadas, líneas editoriales, como gotas malayas repitiendo que la mierda es un superalimento, que es lo que te conviene , y " perro Sánchez hijo de fruta" y las abejas con ese bombardeo acaban dudando de su propio paladar.
El periodismo ha dejado de contar las noticias que pasan en el jardín, ahora simplemente cuentan la versión de quien los paga, los fabricantes de estiércol, multinacionales con todos los recursos financieros lideradas por Trump y sus amigotes y delegados locales, como Feijoo, Ayuso, Abascal.
Quieren expoliar y privatizar lo que queda del estado del bienestar con las motosierras, porque no es sostenible, arguemntan, con la ironía de lo que dice el FMI que no es sospechoso de socialista bolivariano.
Lo vimos el 12 de octubre en Sol.
Chavales muy jóvenes, de la generación con más años de formación de nuestra historia, cantando el Cara al Sol con el brazo en alto frente a otros jóvenes que acampan porque proponen que la vivienda es un derecho y no se puede especular con ella.
Según el CIS, casi tres de cada diez chicos de 18 a 24 años creen que el franquismo fue una buena época.
Alguien les están contando una versión, y no es historia.
Así que no, esto no va de izquierdas y derechas
Ya sé que me lo diréis igual.
Pero la nómina no tiene ideología, y la pensión de tu madre tampoco.
Esto va de algo más simple.
El 29 de noviembre cada abeja tendrá en la mano un papel y una sola pregunta: miel o mierda.
A las moscas la mierda les encanta.
Están en su derecho.
El problema empieza cuando consiguen convencer engañando a las abejas, porque no reciben la información real.
Nadie os pide que améis a quien gobierna la colmena.
Solo que, antes de cambiar de dieta, leáis los efectos secundarios.
Por cierto Feijóo propone reformar la Ley electoral para que, si el PP gana, se sumen más diputados y consigan la mayoría absoluta automáticamente.
Encima nos dicen que el voto de una abeja vale menos que la de un moscón patatero.
xitter.cf/ross64x/status/2112476…
Que treinta segundos mas desoladores si tienes dos dedos de frente y te preocupa el nivel del que pretende gobernar este país.
Feijoo "El SMI a quien favorece es al gobierno porque recauda más impuestos."
Díselo al que cobraba 700 euros y ahora cobra 1.200 euros con 7 subidas en contra del PP y VOX.
Aimar- "El Salario Mínimo está exento de IRPF.
Feijoo: No, no está exento, eso era antes..
(Upss la he vuelto a cagar, primera noticia),
"Bueno el gobierno quería que fuera así."
En fin amigos, que se puede decir, mentiras, trolas, bulos, compulsivamente y se inventa los datos, ese es su único discurso.
No puede ir a RTVE, ni con Alsina y ahora tampoco a la Ser, le queda Ana Rosa, La Griso y el hormiguero.
En el segundo video ni lo comento, solo puedo asegurar que no es IA.
En el tercer video de una tacada Feijóo ha reabierto el debate sobre el derecho al aborto, anuncia que eliminará el Ministerio de Igualdad, estudiará si las pensiones son “viables”, reformará la ley de eutanasia, subirá el SMI solo si las empresas dan su visto bueno y sentará a Vox en el Consejo de Ministros.
Y el cuarto es el mas ruin y da mucho asco, anuncia que reformaría la Ley de Eutanasia: "El papel del médico en esta ley es secundario"
El SMI se subirá si lo autoriza la patronal, y la eutanasia si lo autoriza un cura.
No te jode.
En la ley de eutanasia vigente, el proceso exige la valoración e información por un médico responsable, la certificación de un médico consultor independiente y la autorización final de una comisión de garantía y por supuesto el paciente.
No me cabe el video que dice que " Milei no lo esta haciendo tan mal".
Y ya no se moja con el argumento de que gobierne la lista más votada, ya sabe que pintan bastos para él.
Es desolador, sangría de votantes hacia VOX , al frente amplio, al PSOE y al partido animalista, en este orden.
xitter.cf/ross64x/status/2111367…
Los del PP están midiendo la paciencia infinita y la fe de sus votantes.
Hasta ahora, les parecía divertido salir a manifestarse los domingos antes del aperitivo, o pasar el día en Madrid desde las provincias, manifestarse contra la amnistía, gritar contra la corrupción con Feijoo y Aldama en la cabecera, o corear aquello de «Pedro Sánchez hijo de fruta» con la alegría propia de quien va de romería.
Ya les supuso una prueba de resistencia considerable tragar saliva y aplaudir a Mazón por su gestión de la DANA en El Ventorro, manteniendo los vítores y aplausos en cada sarao durante un año entero.
Pero claro, la épica patriótica tiene un límite, y ese límite empieza justo donde duele la cartera.
Primero inquietaron con las bajas laborales, después las pensiones que van a "petar", insinuando que no queda mas remedio que privatizarlas y ahora le toca el turno al Salario Mínimo Interprofesional, que lo dejaron en menos de 700 euros.
Ante esto, a su votante incondicional que ve al Merz y Macrón ejecutando con la motosierra bajas laborables, pensiones y todo lo que se tercie : "Coño, si esto ya lo dicen en precampaña y es que esto nos toca a mí y a los míos en toda la línea de flotación".
Y por si fuera poco, la cumbre del disparate estratégico es que el PP y Vox decidan ir de la mano en el Senado.
No nos engañemos, es el primer capítulo de una OPA hostil en toda regla que, tarde o temprano, los de VOX ejecutarán.
Feijoo no ayuda con sus continuas cagadas, no es capaz de decir ni dos frases seguidas, recortar las pensiones le sale bien, para decir “un cambio profundo, un cambio sereno” necesita leerlo en un papel.
Lo que mas acojona es eso de resetear el país, y la reconstrucción nacional.
Eso apesta a demolición nacional para volver a las andadas de la Gürtel, Lezo, Kitchen .
Y sus votantes se lo empiezan a oler.
xitter.cf/ross64x/status/2113196…
A Milei hay que tomárselo muy en serio.
Lo sé: él hace todo lo posible para que no lo hagamos. Pero es el presidente de Argentina, sus decisiones afectan a 46 millones de personas y está condicionando el futuro inmediato del país.
El histrionismo y la mala educación no es una particularidad de su personalidad.
Son un método, una estrategia de desviar la atención y cautivar a los idiotas.
Funciona como con Trump y, a escala doméstica, como con Ayuso o Abascal: mientras discutimos el último insulto, nadie mira lo que están haciendo.
El espectáculo es el telón, y detrás se monta la obra.
Por eso merece la pena hacer el esfuerzo (y lo es) de escuchar su intervención del pasado miércoles en el Nueva Economía Fórum, en el Real Casino Gran Círculo de Madrid.
Hay que sobrevivir primero a los orcos, a Pedro Sánchez convertido en «impresentable dictador» y a la invitación a «sacar a los socialistas a patadas», a cinco semanas de nuestras elecciones generales.
Después aparece lo que de verdad importa: lo que está haciendo con su país.
Basta con fijarse en dos detalles.
El primero son los dólares. Argentina superará este año, por primera vez en su historia, los 100.000 millones de dólares en exportaciones.
Milei promete acercarse a los 200.000 millones en cuatro años, si le reeligen, claro. Petróleo, gas, litio, cobre, oro.
La sala aplaudió con ganas. Son cifras que se aplauden solas.
La pregunta no es cuánto se exporta, sino quién se queda con lo exportado.
El régimen de incentivos que Milei exhibe como trofeo, el RIGI, ofrece a las grandes multinacionales treinta años de estabilidad fiscal, impuestos rebajados y libertad para sacar divisas.
El subsuelo sigue siendo argentino. Los rendimientos económicos, no.
Aquí nadie le dice a Milei porque no copia los modelos de Noruega, Catar o Arabia Saudí como países que viven de sus recursos.
Precisamente, ninguno de los tres regala el subsuelo.
Noruega tiene una petrolera pública y el mayor fondo soberano del mundo, y Catar y Arabia Saudí extraen a través de sus empresas estatales.
Dejan entrar a las multinacionales, pero cobrando, y mucho, con acuerdos transparentes en cuanto a inversiones y amortizaciones.
La cuestión no es quién perfora, sino quién se queda el margen de beneficios.
Por cierto, Milei suele presentarse con el mono de trabajo de YPF, la petrolera controlada por el Estado y expropiada por el Gobierno de Cristina Fernández a Repsol en mayo de 2012.
Hasta su vestuario le lleva la contraria y es una incongruencia.
El segundo detalle son las pastillas.
Mientras los dólares entran a lo grande, el ajuste para los argentinos lo hace con la motosierra.
En agosto de 2024, el PAMI, la obra social de los jubilados, dejó de cubrir gratis buena parte de los medicamentos, que pasaron a pagarse en parte.
Hizo falta más de un año y una sentencia judicial para ordenar que se restituyera la cobertura completa, pero sigue obstinado en que no sean gratis para los jubilados.
Entretanto, 2024 cerró con 21.276 muertes más de mayores de 65 años que el año anterior.
Nadie ha demostrado que una cosa explique la otra, y los propios médicos que dieron la alarma piden estudiar las causas.
Pero sería la primera vez en la historia de la medicina que quitarles las pastillas a los mayores les sentara bien, sobre todo a los mayores de 80 años.
La realidad de los jubilados desde que está Milei, los jubilados que perciben la mínima de 310 a 325 dólares, su poder adquisitivo real ha sufrido una caída estimada en torno al 20%.
Esta pérdida se debe la vertiginosa subida de precios acumulada 360 % , además de los medicamentos de alto consumo, las tarifas de servicios públicos y los alimentos básicos, agravado por el congelamiento prolongado del bono extraordinario que licuó la capacidad de compra cotidiana de los adultos mayores.
La tortura a los mayores, me recuerda la afinad con quienes le regalan medallas y abrazos.
Realmente las partidas de los medicamentos para los jubilados están alrededor de 240 millones de dólares.
Y luego está la ironía con los medicamentos y un escándalo de corrupción e investigación judicial que estalló a mediados de 2025.
El caso se originó a partir de la difusión de grabaciones de audio atribuidas a altos funcionarios, en dichos audios se mencionaba una presunta red de cobro de sobornos, coimas y sobreprecios en la compra y provisión de medicamentos.
De acuerdo con las filtraciones y las denuncias un porcentaje de los fondos recaudados de manera irregular habría tenido como destino a figuras del círculo íntimo del poder, señalando directamente a Karina Milei y a Eduardo "Lule" Menem como presuntos beneficiarios de dichas comisiones.
Milei rechazó categóricamente las acusaciones, calificándolas como una "operación política" destinada a perjudicarle.
Diego Spagnuolo (exdirector de la ANDIS y principal acusado): Tras ser desplazado de su cargo, fue procesado por la justicia federal (con confirmaciones de la Cámara) y se le han ampliado cargos como presunto jefe de asociación ilícita, defraudación y cohecho.
Su segundo en el organismo, Daniel Garbellini, junto a otros exfuncionarios del área, también se encuentran formalmente procesados por integrar la misma red de maniobras ilícitas
Varios empresarios del sector de droguerías y proveedores de salud vinculados a la causa están procesados (algunos con embargos e incautaciones de grandes sumas de dinero en efectivo en dólares halladas en los registros).
A pesar de las menciones, frabaciones y suspicacias políticas iniciales deslizadas en las filtraciones y denuncias de la oposición, la Justicia no ha dictado ninguna medida de imputación, procesamiento ni llamado a indagatoria contra Karina Milei ni contra otros altos jerarcas de la cúpula presidencial.
Es un caso que aquí nos suena, en fin.
No voy a detenerme en el resto del balance, pero si una aproximación: más de 32.000 empresas menos desde que llegó, unos 430.000 empleos formales perdidos en el sector privado, una informalidad que ya alcanza al 45% de los trabajadores y unas familias que no pagan la tarjeta de crédito en niveles que no se veían desde hace más de veinte años.
Dicen que con sus cuentas la pobreza bajó desde el 52,9% de 2024.
Es el dato favorito de sus admiradores.
También es cierto que aquel pico lo provocó la devaluación con la que él mismo arrancó su mandato.
Presumir de eso es como presumir de haber bajado la fiebre después de haber provocado la infección.
Y este año la fiebre ha vuelto a subir: un 32,3% de pobres y casi la mitad de los niños argentinos.
Todo esto se sostiene con oxígeno prestado.
El FMI, que el Milei candidato tachaba de institución perversa, le ha concedido 20.000 millones de dólares, y Argentina sigue siendo, con diferencia, su mayor deudor.
Ese dinero compra tiempo: el que necesita la economía de acuerdos opacos para seguir funcionando, con récords en el puerto y persianas bajadas en el barrio.
Mientras tanto, en Madrid, lo aplauden.
Ayuso lo recibe, Abascal lo saluda por videollamada, y desde la derecha se repite que "hay datos" de que no lo está haciendo tan mal.
Los hay, claro. Siempre hay datos para quien prefiere no mirar la realidad de los pobres argentinos.
Que el escenario de la conferencia de Milei en Madrid se realizará en el casino tiene cojones.
Es el único lugar donde todo el mundo sabe que es un sociópata peligroso , y aun así le aplauden.
xitter.cf/ross64x/status/2113003…
La Escuela Milei: ¿por qué no?
Las escuelas de pensamiento económico suelen llevar nombre de ciudad: Viena, Chicago, Cambridge, Salamanca.
Cuando el autor es lo bastante influyente, llevan su apellido. Ahí están el marxismo y el keynesianismo. Milei, teniendo en cuenta a sus seguidores y su influencia por los cambios radicales de la sociedad que plantea, poner nombre a las cosas es la mejor manera de discutirlas, y pocos debates están tan enturbiados, a menudo a propósito, como lo que está haciendo Milei.
Lo que no se nombra no se puede señalar, ni comparar, ni pedirle cuentas.
Milei no inventó sus ideas de la nada. Descubrió la Escuela Austriaca en 2013, leyendo a Mises, Hayek y Rothbard. De Rothbard tomó el anarcocapitalismo. A ese tronco austriaco le injertó ramas de la Escuela de Chicago: Milton Friedman y Robert Lucas.
Chicago, conviene recordarlo, ya tuvo su laboratorio en América Latina. Tras el golpe de 1973, los llamados Chicago Boys aplicaron en el Chile de Pinochet un programa de liberalización radical, con su célebre tratamiento de choque a partir de 1975.
Todos sabemos lo que ha supuesto el Neoliberalismo de Friedman con Reagan y Thatcher durante la década de 1980.
Se redujo el rol del Estado en la economía mediante privatizaciones masivas de empresas públicas, desregulación de los mercados financieros y laborales, y una menor intervención en la actividad económica.
El control de la inflación y la disciplina monetaria se convirtieron en el objetivo principal de la política económica, a menudo por encima del pleno empleo o el crecimiento a corto plazo.
Se debilitó el poder de los sindicatos y se flexibilizaron las condiciones de contratación, buscando abaratar costos y aumentar la competitividad empresarial.
Se instaló la idea de que la iniciativa privada y la libre competencia eran los motores más eficientes para la asignación de recursos y la innovación, desplazando el modelo de Estado de bienestar keynesiano que había dominado desde la posguerra.
Una escuela no se define por sus influencias, sino por lo que hace con ellas. Y Milei ha hecho al menos cuatro cosas que no estaban en el manual de Friedman.
Primero, una síntesis improbable. En teoría es anarcocapitalista y sueña con un mundo sin Estado.
En la práctica, gobierna uno. Esa tensión, lejos de ser una contradicción, es su método.
Segundo, las urnas. Los Chicago Boys aplicaron su programa en una dictadura, sin parlamento que les llevara la contraria.
Milei llegó por votos y tiene que negociar con un Congreso que, de vez en cuando, le tumba decretos.
Otros ajustes radicales se hicieron en democracia, pero nunca de la mano de alguien que se declara enemigo del Estado que preside.
Es como nombrar director de un hospital a quien cree que la medicina es un fraude.
Tercero, la batalla cultural. Milei no defiende el mercado solo porque funcione, sino porque lo considera moralmente superior.
Para él, el capitalismo no es una herramienta: es una ética.
Y quien discrepa no está equivocado, está del lado del mal.
Cuarto, la motosierra con ministerio propio. Crear un Ministerio de Desregulación, un organismo del Estado dedicado a reducir el Estado, tiene una ironía que el propio Rothbard o Friedman habrían apreciado.
Pero también es una innovación institucional: convertir el recorte en política permanente y no en un episodio de crisis.
Las bases de la Escuela Milei si hubiera que resumirla, serían estos seis pilares:
Reducción del Estado a su mínima expresión. Menos ministerios, menos organismos, menos empleo público, menos subsidios.
Déficit cero como ancla innegociable. El equilibrio fiscal no es un objetivo entre otros: es el punto de partida de todo lo demás.
La inflación es siempre un fenómeno monetario. Se acabó financiar al Tesoro imprimiendo billetes, Milei utiliza el FMI que de momento le ha financiado 50.000 millones de dólares.
Desregulación sistemática. Cada norma que se elimina se presenta como libertad recuperada.
Competencia de monedas y, como horizonte, el cierre del Banco Central. Es la promesa más radical y, de momento, la menos cumplida.
Defensa moral de la propiedad privada y del mercado. El antikeynesianismo no como postura técnica, sino como fe.
Una escuela necesita más que un fundador. Necesita discípulos, producción académica y seguidores. Y aquí está la razón de fondo para ponerle nombre: la Escuela Milei ya los tiene, aunque no todos lo digan en voz alta.
En Washington tiene un aliado en Trump.
En Madrid, una alumna aventajada en Isabel Díaz Ayuso y un compañero de pupitre en Santiago Abascal. Y un PP que lo abraza en la Puerta del Sol y lo esquiva en Génova.
Esta misma semana, Milei abre en la Universidad Rey Juan Carlos la conferencia anual de economía austriaca, de la mano de Jesús Huerta de Soto, el catedrático que llegó a proponerlo para el Nobel.
Una universidad pública, sí, pública, rindiendo homenaje a quien sueña con un mundo sin Estado.
Y no faltan medios dispuestos a convertir sus insultos y sus arrebatos en carácter, y su carácter en programa.
Todo ello envuelto en una batalla cultural con un guion reconocible.
Mientras la motosierra cierra ministerios y recorta organismos, el dedo apunta a otra parte: a lo woke, al feminismo, a la inmigración.
Nunca falta un culpable.
Una escuela también necesita resultados que resistan el paso del tiempo. Aquí el balance es, cuando menos, confuso. Milei dice que ha domado la inflación: del 25% mensual que heredó a cifras de entre el 1,5% y el 2%., pero los precios han subido mas del 300 % mientras que el poder adquisitivo de los salarios ha bajado un 8%.
Pero la pobreza, que también dice que habia bajado, ha vuelto a subir en 2026, y la desigualdad marca su nivel más alto desde principios de 2024., 1 de cada dos niños en Argentina está en la pobreza.
Bajar los precios resultó más fácil que bajar la factura social. Y esa factura, como siempre, la pagan los mismos.
Quizá dentro de veinte años los manuales hablen de la Escuela Milei con la misma naturalidad con que hoy hablan de Chicago.
O quizá la recuerden como un experimento argentino más, de esos que el país colecciona. Lo que no podrán hacer es ignorarla.
Porque quien aspira a cambiar una sociedad de raíz e Estados Unidos o en España saben que la confusión es su mejor aliado.
Que te nombren, aunque sea para discutirte, ya es medio camino hacia tener escuela propia.
Por eso, precisamente, conviene nombrarla.
Para cuestionarle con propiedad, al menos habría que concederle el pequeño detalle de escucharle esa media horita de discurso salpicada de aplausos fervorosos.
Eso sí, sin olvidar recordarle en la parte de los aplausos por las exportaciones que, tratándose de un país bendecido con semejantes recursos naturales, el bueno de Javier decidió que en lugar de emular el exitoso modelo de Noruega, Catar o Arabia Saudí, lo mejor era finiquitar esos recursos regalándoselos a Washington a costa, claro está, del patrimonio de los propios argentinos.
Esta parte también la han aplaudido.
Perro Sanxe sobre los fachas: “se acuerdan de mi madre. Yo también me acuerdo de las suyas cuando subo las pensiones”
Perro Sanxe le regala un tablero de ajedrez a Broncano
Ricardo Castella: 'Es un juego de cargarse al Rey y ya me veo mañana los titulares'
“Nosotros no tenemos nada para el presidente que así empezó lo de Zapatero... ”
Troleo de Broncano
"El problema es que cuando metes en la ecuación a vox, estamos hablando de involución"
Y se pone la chapa de Perro Sanxe.
Creo que se le ha escapado que va a ir a lo de Jordi Wild.
xitter.cf/ross64x/status/1842153…
Felipe Gonzalez lo ha vuelto a decir, y sigue pensando que los zurdos somos idiotas.
No votará a Pedro Sánchez.
Tampoco al PSOE mientras lo encabece Sánchez.
Y como, a su juicio, Feijóo no tiene más proyecto que echar al presidente, tampoco al PP.
Votará en blanco.
Cada ciudadano vota lo que quiere, y un expresidente también es un ciudadano, aunque a veces se le olvide.
González no vota al PSOE, pero tampoco se va del PSOE.
Cuando le preguntan si piensa romper el carné, contesta: "Que se vaya quien lo destroza".
Tiene el carné en la cartera y la papeleta en blanco en el bolsillo.
Es militante a tiempo completo y votante a tiempo parcial.
Lo que no sabe , o si, es que el voto en blanco cuenta como voto válido.
Por eso sube el listón del 3% que un partido necesita en cada circunscripción para optar a escaño.
No elige a nadie, pero sube el listón.
Eso perjudica a los partidos pequeños y beneficia, aunque sea un poco, a los grandes.
Un voto nulo no suma a nadie. Ese sí es neutral.
El padre del PSOE moderno.
Un padre que se declara huérfano.
No se ha quedado sin hijos.
Lo que pasa es que no reconoce a los nietos.
Y los nietos, a estas alturas, sabemos que el "yayo" esta gaga, y utiliza los mismos argumentos que Ayuso, Feijoo y Abascal.
Lo del voto en blanco es una gilipollez, votar nulo tiene mas coherencia, pero para coherencia sería romper el carnet del partido.
" Yayo", con cariño, eres muy cansino.
Felipe González con toda la desvergüenza del mundo, suelta un “no tengo ni puta idea de lo que me habláis”. cuando le preguntan por los Audios de Bárbara Rey con el rey.
Amnesia total por los pagos autorizados de los fondos reservados por su gobierno para tapar las travesuras de su amigo Juan Carlos.
En aquella época todo era Pepe Gotera y Otilio.
Como el caso de los GAL, fue toda una chapuza porqué los policías Amedo y Michel Domínguez Martínez, se gastaban los fondos reservados en la ruleta del casino Kursal de San Sebastián entre 1985 y 1986.
Tampoco entiendo que haya que pagarle el Audi, Chofer, guardaespaldas, secretaria hasta que la palme, cuando hace 30 años que dejó la política.
Es un sueldo Nescafé GOLD.
elpais.com/espana/comunidad-…
Hoy han desahuciado a las seis de la mañana a Daniel el físico de la universidad de Valencia de su piso que llevaba 17 años , pagando religiosamente su alquiler todos los meses.
Daniel cuenta con dos sentencias favorables sobre su derecho a comprar la vivienda ya que en el 2013 en su contrato, se anexó una opción de compra por unos 70.000 euros en su momento, además de la vigencia de su contrato de alquiler.
La empresa propietaria (Ingrade S.L.) entró en concurso de acreedores y el inmueble pasó por una ejecución hipotecaria de CaixaBank, terminando posteriormente bajo la gestión del fondo inmobiliario Coral Homes S.L.
Lejos de ser un ocupante sin título, Daniel acudió siempre a los tribunales y consignó judicialmente las rentas.
De hecho, en 2017 y en abril de 2020, sendos juzgados le dieron la razón: dictaminaron que su contrato de alquiler y la opción de compra era plenamente válida.
Una demanda presentada por Coral Homes S. L. desembocó en una resolución judicial que decretó su desahucio y le imponía el pago de 36.000 euros en concepto de costes y diferencias reclamadas por el fondo.
El desahucio estaba fijado formalmente para las 09:30 horas.
Sin embargo, la Policía Nacional lo adelantó sorpresivamente a las 06:00 de la mañana, irrumpiendo con furgones para evitar la movilización ciudadana en el portal.
El sistema le ha dicho a Daniel que se joda y encima que le echan a la calle les debe 36.000 euros.
Es el mercado amigos, para el inversor institucional y el gran tenedor, se invoca una seguridad jurídica pétrea que blinda la titularidad registral frente a cualquier consideración social, histórica o de arraigo.
Para la chusma, los bichos, jurídicamente el ciudadano de a pie, el inquilino o el trabajador, esa misma seguridad jurídica se desvanece cuando las reglas del juego las cambian y los tribunales priorizan la ejecución mercantil por encima de la estabilidad habitacional y el cumplimiento histórico de las obligaciones contractuales.
En resumen que les encanta la fruta.
Daniel ánimos, el sistema te ha follado , no fallado, follado sin anestesia.
xitter.cf/ross64x/status/2113003…
La Escuela Milei: ¿por qué no?
Las escuelas de pensamiento económico suelen llevar nombre de ciudad: Viena, Chicago, Cambridge, Salamanca.
Cuando el autor es lo bastante influyente, llevan su apellido. Ahí están el marxismo y el keynesianismo. Milei, teniendo en cuenta a sus seguidores y su influencia por los cambios radicales de la sociedad que plantea, poner nombre a las cosas es la mejor manera de discutirlas, y pocos debates están tan enturbiados, a menudo a propósito, como lo que está haciendo Milei.
Lo que no se nombra no se puede señalar, ni comparar, ni pedirle cuentas.
Milei no inventó sus ideas de la nada. Descubrió la Escuela Austriaca en 2013, leyendo a Mises, Hayek y Rothbard. De Rothbard tomó el anarcocapitalismo. A ese tronco austriaco le injertó ramas de la Escuela de Chicago: Milton Friedman y Robert Lucas.
Chicago, conviene recordarlo, ya tuvo su laboratorio en América Latina. Tras el golpe de 1973, los llamados Chicago Boys aplicaron en el Chile de Pinochet un programa de liberalización radical, con su célebre tratamiento de choque a partir de 1975.
Todos sabemos lo que ha supuesto el Neoliberalismo de Friedman con Reagan y Thatcher durante la década de 1980.
Se redujo el rol del Estado en la economía mediante privatizaciones masivas de empresas públicas, desregulación de los mercados financieros y laborales, y una menor intervención en la actividad económica.
El control de la inflación y la disciplina monetaria se convirtieron en el objetivo principal de la política económica, a menudo por encima del pleno empleo o el crecimiento a corto plazo.
Se debilitó el poder de los sindicatos y se flexibilizaron las condiciones de contratación, buscando abaratar costos y aumentar la competitividad empresarial.
Se instaló la idea de que la iniciativa privada y la libre competencia eran los motores más eficientes para la asignación de recursos y la innovación, desplazando el modelo de Estado de bienestar keynesiano que había dominado desde la posguerra.
Una escuela no se define por sus influencias, sino por lo que hace con ellas. Y Milei ha hecho al menos cuatro cosas que no estaban en el manual de Friedman.
Primero, una síntesis improbable. En teoría es anarcocapitalista y sueña con un mundo sin Estado.
En la práctica, gobierna uno. Esa tensión, lejos de ser una contradicción, es su método.
Segundo, las urnas. Los Chicago Boys aplicaron su programa en una dictadura, sin parlamento que les llevara la contraria.
Milei llegó por votos y tiene que negociar con un Congreso que, de vez en cuando, le tumba decretos.
Otros ajustes radicales se hicieron en democracia, pero nunca de la mano de alguien que se declara enemigo del Estado que preside.
Es como nombrar director de un hospital a quien cree que la medicina es un fraude.
Tercero, la batalla cultural. Milei no defiende el mercado solo porque funcione, sino porque lo considera moralmente superior.
Para él, el capitalismo no es una herramienta: es una ética.
Y quien discrepa no está equivocado, está del lado del mal.
Cuarto, la motosierra con ministerio propio. Crear un Ministerio de Desregulación, un organismo del Estado dedicado a reducir el Estado, tiene una ironía que el propio Rothbard o Friedman habrían apreciado.
Pero también es una innovación institucional: convertir el recorte en política permanente y no en un episodio de crisis.
Las bases de la Escuela Milei si hubiera que resumirla, serían estos seis pilares:
Reducción del Estado a su mínima expresión. Menos ministerios, menos organismos, menos empleo público, menos subsidios.
Déficit cero como ancla innegociable. El equilibrio fiscal no es un objetivo entre otros: es el punto de partida de todo lo demás.
La inflación es siempre un fenómeno monetario. Se acabó financiar al Tesoro imprimiendo billetes, Milei utiliza el FMI que de momento le ha financiado 50.000 millones de dólares.
Desregulación sistemática. Cada norma que se elimina se presenta como libertad recuperada.
Competencia de monedas y, como horizonte, el cierre del Banco Central. Es la promesa más radical y, de momento, la menos cumplida.
Defensa moral de la propiedad privada y del mercado. El antikeynesianismo no como postura técnica, sino como fe.
Una escuela necesita más que un fundador. Necesita discípulos, producción académica y seguidores. Y aquí está la razón de fondo para ponerle nombre: la Escuela Milei ya los tiene, aunque no todos lo digan en voz alta.
En Washington tiene un aliado en Trump.
En Madrid, una alumna aventajada en Isabel Díaz Ayuso y un compañero de pupitre en Santiago Abascal. Y un PP que lo abraza en la Puerta del Sol y lo esquiva en Génova.
Esta misma semana, Milei abre en la Universidad Rey Juan Carlos la conferencia anual de economía austriaca, de la mano de Jesús Huerta de Soto, el catedrático que llegó a proponerlo para el Nobel.
Una universidad pública, sí, pública, rindiendo homenaje a quien sueña con un mundo sin Estado.
Y no faltan medios dispuestos a convertir sus insultos y sus arrebatos en carácter, y su carácter en programa.
Todo ello envuelto en una batalla cultural con un guion reconocible.
Mientras la motosierra cierra ministerios y recorta organismos, el dedo apunta a otra parte: a lo woke, al feminismo, a la inmigración.
Nunca falta un culpable.
Una escuela también necesita resultados que resistan el paso del tiempo. Aquí el balance es, cuando menos, confuso. Milei dice que ha domado la inflación: del 25% mensual que heredó a cifras de entre el 1,5% y el 2%., pero los precios han subido mas del 300 % mientras que el poder adquisitivo de los salarios ha bajado un 8%.
Pero la pobreza, que también dice que habia bajado, ha vuelto a subir en 2026, y la desigualdad marca su nivel más alto desde principios de 2024., 1 de cada dos niños en Argentina está en la pobreza.
Bajar los precios resultó más fácil que bajar la factura social. Y esa factura, como siempre, la pagan los mismos.
Quizá dentro de veinte años los manuales hablen de la Escuela Milei con la misma naturalidad con que hoy hablan de Chicago.
O quizá la recuerden como un experimento argentino más, de esos que el país colecciona. Lo que no podrán hacer es ignorarla.
Porque quien aspira a cambiar una sociedad de raíz e Estados Unidos o en España saben que la confusión es su mejor aliado.
Que te nombren, aunque sea para discutirte, ya es medio camino hacia tener escuela propia.
Por eso, precisamente, conviene nombrarla.
Para cuestionarle con propiedad, al menos habría que concederle el pequeño detalle de escucharle esa media horita de discurso salpicada de aplausos fervorosos.
Eso sí, sin olvidar recordarle en la parte de los aplausos por las exportaciones que, tratándose de un país bendecido con semejantes recursos naturales, el bueno de Javier decidió que en lugar de emular el exitoso modelo de Noruega, Catar o Arabia Saudí, lo mejor era finiquitar esos recursos regalándoselos a Washington a costa, claro está, del patrimonio de los propios argentinos.
Esta parte también la han aplaudido.
xitter.cf/ross64x/status/2110362…
Vamos a hacer un ejercicio. Vamos a ser generosos, que no se diga, y a concederle a Milei y Ayuso, a la ultraderecha libertaria global su deseo.
Entero, sin rebajas.
Nada de negociar en el Congreso ni de recular ante una huelga general: veinte años de país moldeado a su imagen y semejanza.
Bienvenidos a 2046.
El Estado, para los asuntos sociales, es una leyenda que cuentan los abuelos.
Los impuestos son bajísimos, casi decorativos.
Trabajar doce horas ya no es una excepción: es lo normal.
La mayoría no puede pagarse ni un colegio ni un médico, porque ambos se han convertido en productos de gama alta.
Y arriba, muy arriba, un 5% es dueño de prácticamente todo.
Libertad hay mucha. Sobre todo para quien puede pagarla.
Si uno sobrevuela ese país, el paisaje resulta familiar.
Recuerda a las plantaciones de algodón del sur de Estados Unidos antes de la Guerra Civil: la casa grande con sus columnas blancas, el porche, la limonada.
Y a cierta distancia, para no estropear el paisaje bucólico , los barracones.
Nadie lleva cadenas, claro.
Estamos en el siglo XXI y las cadenas ahora son más discretas: la deuda, el alquiler del barracón, el miedo a perder el único trabajo disponible.
Hasta aquí, la objeción moral.
Es la más evidente y, por eso mismo, la que los libertarios tienen mejor ensayada: dirán que es envidia, resentimiento, cosa de "zurdos".
Así que dejemos la moral un momento y hagamos la pregunta que debería quitarles el sueño a ellos:
¿funciona?
Spoiler: no.
Y no hace falta ser marxista para verlo; basta con saber sumar.
Estoy muy cansado que estén continuamente hablando de la escuela austríaca y de sus primos de Chicago, de Marx, Keynes, el problema es que razonan como quien diseña una ciudad del siglo XXI con un manual de urbanismo del XIX: calles para carretas, cocheras para los caballos y una fe en que el estiércol se recogerá solo.
El mundo cambió de vehículo hace tiempo.
Los libertarios siguen con la mentalidad de herrar caballos.
Traigámoslo aquí.
Ya que la ultraderecha libertaria presume de ser global, traslademos el ejercicio a España.
Una España de 2046 en la que la inmensa mayoría vive de una nómina menguante.
¿Quién compra en Mercadona? Juan Roig no levantó su imperio vendiendo caviar, sino millones de barras de pan, garrafas de aceite y bolsas de patatas a gente normal.
¿Quién se pasea un sábado por El Corte Inglés?
Si los grandes almacenes dependieran solo de quienes compran sin mirar la etiqueta, les sobrarían siete plantas.
¿Y los bancos?
Su negocio es la nómina domiciliada, el recibo de la luz, el agua, la hipoteca a treinta años, el préstamo para el coche.
Un banco en un país de trabajadores pobres es una entidad con muchas oficinas y ningún cliente que pague, gestionado pufos todo el día de visas con impagos de mil euros.
Sigamos.
¿De qué vivirá Quirón cuando la mayoría no pueda pagarse un seguro privado?
¿Y las universidades privadas, cuyas aulas llenan familias que se aprietan el cinturón para pagar la matrícula del hijo?
El cliente de la sanidad y la educación privadas no es el millonario.
Es la clase trabajadora que hace un esfuerzo.
Si la conviertes en clase baja, tu negocio se hunde con ella.
He aquí la gran paradoja del sueño libertario: sus primeras víctimas serían precisamente las empresas que sus defensores ponen como ejemplo.
El negocio está en el 95%
El capitalismo de éxito del siglo XXI no consiste en vender mucho a pocos, sino un poco a muchísimos.
En China hace treinta años que lo han entendido.
Que se lo pregunten a Netflix, que cobra unos euros al mes a cientos de millones de hogares.
O a Lidl, que convirtió el carro barato en un imperio europeo.
O a LaLiga, cuyo negocio no está en los palcos, sino en millones de suscripciones en salones y bares.
Ninguno se hizo rico con el 5%.
Se hicieron ricos con el 95%.
Henry Ford, que no era precisamente un bolchevique, se topó con esta verdad en 1914, cuando duplicó el salario de sus obreros hasta los famosos cinco dólares diarios.
Lo hizo sobre todo para que dejaran de abandonarle la fábrica.
Pero de paso descubrió algo que hoy parece olvidado: un obrero bien pagado acaba siendo, también, un cliente.
Hay, además, una razón que explica cualquier manual de primero de Economía.
Un euro de más en el bolsillo de una cajera se gasta casi entero, y casi siempre en el barrio.
El mismo euro en la cuenta de un millonario se queda quieto, o se va a Luxemburgo.
Los economistas lo llaman propensión marginal al consumo.
Los comercios lo llaman "que vuelva a entrar gente en la tienda".
Estados Unidos ya está haciendo el experimento en directo: el 10% con más ingresos supone ya casi la mitad del gasto de los consumidores, la cifra más alta en 35 años de datos, cuando hace tres décadas rondaba el 36%.
Y el economista jefe de Moody’s, advierte de que esa concentración hace a la economía más vulnerable.
Nos ha jodido, es de cajón.
Es la casa grande en versión Wall Street: funciona mientras sube la bolsa.
¿Quién paga el Estado que ellos sí quieren?
Porque el libertario no quiere acabar con todo el Estado.
Quiere conservar justo la parte que protege la casa grande: policías que vigilen la propiedad, jueces que hagan cumplir los contratos, militares con sus juguetes carísimos.
Todo eso se paga con impuestos, y los impuestos salen de quienes cobran y consumen.
Con el 95% sin un euro,
¿de dónde sale la nómina del guardia que cuida la verja?
Un Estado mínimo sobre una economía raquítica es un vigilante de seguridad al que nadie paga.
Y un vigilante al que nadie paga acaba, tarde o temprano, abriendo la puerta.
Tampoco salen las cuentas por el lado de la productividad.
Un trabajador que encadena jornadas de doce horas, que sus hijos no pueden estudiar y que no va al médico hasta que algo se rompe no es un trabajador eficiente.
Es un trabajador caro que todavía no ha presentado la factura.
Rinde menos, produce menos, enferma antes.
El Sur esclavista fue inmensamente rico… para unos pocos.
Pero su riqueza dependía de que alguien de fuera, las hilanderías de Inglaterra y del Norte, comprara el algodón.
Mientras tanto, levantó menos ferrocarriles, menos fábricas, menos escuelas y menos ciudades.
Cuando llegó la guerra, el Norte industrial se impuso al Sur agrario.
La casa grande tenía columnas. Lo que no tenía era futuro.
La alternativa no exige barricadas.
Es mucho más aburrida: subir el salario mínimo. España lo ha fijado en 1.221 euros para 2026, un 3,1% más, con el acuerdo de los sindicatos y sin el de la patronal.
Cada subida llega acompañada de profecías apocalípticas.
Cada año, el apocalipsis se aplaza al siguiente.
¿Queréis ver una revolución en América Latina?
Perú y Ecuador ya tienen salario mínimo: Perú lo sube a 1.230 soles desde octubre y a 1.300 en 2027, y Ecuador lo fijó en 482 dólares para 2026.
El problema es que la informalidad en Perú supera el 70%, de modo que la subida alcanza en principio a unos 300.000 empleados formales.
Una idea para Milei, rl empleo no registrado ronda el 45% del total de trabajadores en el país, mostrando un incremento desde que está gobernando.
Cerca del 37,9% de los asalariados no cuenta con aportes jubilatorios, mientras que la situación es aún más aguda entre los trabajadores autónomos o por cuenta propia, donde la informalidad trepa hasta aproximadamente el 65,8% en los centros urbanos.
La revolución de verdad no sería solo subir el mínimo, sino conseguir que llegue a quien trabaja sin contrato.
Ahí esta el futuro...
Por cierto: un estudio peruano como todos los estudios, concluye que las subidas del mínimo entre 2015 y 2022 no tuvieron un impacto significativo en el empleo.
Lo verdaderamente antieconómico no es el salario mínimo.
Es vaciar el Estado para dárselo a las grandes empresas mientras se maltrata a quienes lo sostienen: la profesora, el enfermero, la inspectora de Hacienda.
Que tengan cuidado los funcionarios.
Curioso libertarismo el nuestro: abomina de lo público, pero no de los conciertos públicos.
Según la Fundación IDIS, del propio sector privado, el 35% de lo que facturan los hospitales privados procede de conciertos con la administración, y Quirón gestiona cuatro hospitales públicos en la Comunidad de Madrid.
Mercado libre, sí, pero con el cliente garantizado por el BOE.
Eso no es liberalismo. Es socialismo para multinacionales.
Y además de antieconómico, es poco inteligente, por una razón muy sencilla: el funcionario también compra en Mercadona.
No es del todo ficción
Lo jodido es que el ejercicio ya se está ensayando.
En Argentina, la reforma laboral aprobada este año permite ampliar la jornada diaria de 8 a 12 horas sin pagar horas extra, siempre que se respete el descanso de 12 horas y el tope semanal de 48.
Y que se olviden de escuelas, sanidad y pensiones publicas, si no puedes pagarlo te jodes.
Y la pobreza volvió a subir hasta el 32,3% en el primer semestre de 2026, con la pobreza infantil en el 44,5%.
No son los barracones. Pero ya hay quien está midiendo el terreno.
Dicen que hay que tener cuidado con lo que se desea.
El problema de este deseo es que, si se cumple, sus dueños no ganarían: reinarían sobre un país que no compra, no innova y no crece.
Las columnas de la casa grande seguirían en pie, recién pintadas.
Hasta que una noche los zurdos la quemen con sus antorchas.
xitter.cf/ross64x/status/2110362…
Vamos a hacer un ejercicio. Vamos a ser generosos, que no se diga, y a concederle a Milei y Ayuso, a la ultraderecha libertaria global su deseo.
Entero, sin rebajas.
Nada de negociar en el Congreso ni de recular ante una huelga general: veinte años de país moldeado a su imagen y semejanza.
Bienvenidos a 2046.
El Estado, para los asuntos sociales, es una leyenda que cuentan los abuelos.
Los impuestos son bajísimos, casi decorativos.
Trabajar doce horas ya no es una excepción: es lo normal.
La mayoría no puede pagarse ni un colegio ni un médico, porque ambos se han convertido en productos de gama alta.
Y arriba, muy arriba, un 5% es dueño de prácticamente todo.
Libertad hay mucha. Sobre todo para quien puede pagarla.
Si uno sobrevuela ese país, el paisaje resulta familiar.
Recuerda a las plantaciones de algodón del sur de Estados Unidos antes de la Guerra Civil: la casa grande con sus columnas blancas, el porche, la limonada.
Y a cierta distancia, para no estropear el paisaje bucólico , los barracones.
Nadie lleva cadenas, claro.
Estamos en el siglo XXI y las cadenas ahora son más discretas: la deuda, el alquiler del barracón, el miedo a perder el único trabajo disponible.
Hasta aquí, la objeción moral.
Es la más evidente y, por eso mismo, la que los libertarios tienen mejor ensayada: dirán que es envidia, resentimiento, cosa de "zurdos".
Así que dejemos la moral un momento y hagamos la pregunta que debería quitarles el sueño a ellos:
¿funciona?
Spoiler: no.
Y no hace falta ser marxista para verlo; basta con saber sumar.
Estoy muy cansado que estén continuamente hablando de la escuela austríaca y de sus primos de Chicago, de Marx, Keynes, el problema es que razonan como quien diseña una ciudad del siglo XXI con un manual de urbanismo del XIX: calles para carretas, cocheras para los caballos y una fe en que el estiércol se recogerá solo.
El mundo cambió de vehículo hace tiempo.
Los libertarios siguen con la mentalidad de herrar caballos.
Traigámoslo aquí.
Ya que la ultraderecha libertaria presume de ser global, traslademos el ejercicio a España.
Una España de 2046 en la que la inmensa mayoría vive de una nómina menguante.
¿Quién compra en Mercadona? Juan Roig no levantó su imperio vendiendo caviar, sino millones de barras de pan, garrafas de aceite y bolsas de patatas a gente normal.
¿Quién se pasea un sábado por El Corte Inglés?
Si los grandes almacenes dependieran solo de quienes compran sin mirar la etiqueta, les sobrarían siete plantas.
¿Y los bancos?
Su negocio es la nómina domiciliada, el recibo de la luz, el agua, la hipoteca a treinta años, el préstamo para el coche.
Un banco en un país de trabajadores pobres es una entidad con muchas oficinas y ningún cliente que pague, gestionado pufos todo el día de visas con impagos de mil euros.
Sigamos.
¿De qué vivirá Quirón cuando la mayoría no pueda pagarse un seguro privado?
¿Y las universidades privadas, cuyas aulas llenan familias que se aprietan el cinturón para pagar la matrícula del hijo?
El cliente de la sanidad y la educación privadas no es el millonario.
Es la clase trabajadora que hace un esfuerzo.
Si la conviertes en clase baja, tu negocio se hunde con ella.
He aquí la gran paradoja del sueño libertario: sus primeras víctimas serían precisamente las empresas que sus defensores ponen como ejemplo.
El negocio está en el 95%
El capitalismo de éxito del siglo XXI no consiste en vender mucho a pocos, sino un poco a muchísimos.
En China hace treinta años que lo han entendido.
Que se lo pregunten a Netflix, que cobra unos euros al mes a cientos de millones de hogares.
O a Lidl, que convirtió el carro barato en un imperio europeo.
O a LaLiga, cuyo negocio no está en los palcos, sino en millones de suscripciones en salones y bares.
Ninguno se hizo rico con el 5%.
Se hicieron ricos con el 95%.
Henry Ford, que no era precisamente un bolchevique, se topó con esta verdad en 1914, cuando duplicó el salario de sus obreros hasta los famosos cinco dólares diarios.
Lo hizo sobre todo para que dejaran de abandonarle la fábrica.
Pero de paso descubrió algo que hoy parece olvidado: un obrero bien pagado acaba siendo, también, un cliente.
Hay, además, una razón que explica cualquier manual de primero de Economía.
Un euro de más en el bolsillo de una cajera se gasta casi entero, y casi siempre en el barrio.
El mismo euro en la cuenta de un millonario se queda quieto, o se va a Luxemburgo.
Los economistas lo llaman propensión marginal al consumo.
Los comercios lo llaman "que vuelva a entrar gente en la tienda".
Estados Unidos ya está haciendo el experimento en directo: el 10% con más ingresos supone ya casi la mitad del gasto de los consumidores, la cifra más alta en 35 años de datos, cuando hace tres décadas rondaba el 36%.
Y el economista jefe de Moody’s, advierte de que esa concentración hace a la economía más vulnerable.
Nos ha jodido, es de cajón.
Es la casa grande en versión Wall Street: funciona mientras sube la bolsa.
¿Quién paga el Estado que ellos sí quieren?
Porque el libertario no quiere acabar con todo el Estado.
Quiere conservar justo la parte que protege la casa grande: policías que vigilen la propiedad, jueces que hagan cumplir los contratos, militares con sus juguetes carísimos.
Todo eso se paga con impuestos, y los impuestos salen de quienes cobran y consumen.
Con el 95% sin un euro,
¿de dónde sale la nómina del guardia que cuida la verja?
Un Estado mínimo sobre una economía raquítica es un vigilante de seguridad al que nadie paga.
Y un vigilante al que nadie paga acaba, tarde o temprano, abriendo la puerta.
Tampoco salen las cuentas por el lado de la productividad.
Un trabajador que encadena jornadas de doce horas, que sus hijos no pueden estudiar y que no va al médico hasta que algo se rompe no es un trabajador eficiente.
Es un trabajador caro que todavía no ha presentado la factura.
Rinde menos, produce menos, enferma antes.
El Sur esclavista fue inmensamente rico… para unos pocos.
Pero su riqueza dependía de que alguien de fuera, las hilanderías de Inglaterra y del Norte, comprara el algodón.
Mientras tanto, levantó menos ferrocarriles, menos fábricas, menos escuelas y menos ciudades.
Cuando llegó la guerra, el Norte industrial se impuso al Sur agrario.
La casa grande tenía columnas. Lo que no tenía era futuro.
La alternativa no exige barricadas.
Es mucho más aburrida: subir el salario mínimo. España lo ha fijado en 1.221 euros para 2026, un 3,1% más, con el acuerdo de los sindicatos y sin el de la patronal.
Cada subida llega acompañada de profecías apocalípticas.
Cada año, el apocalipsis se aplaza al siguiente.
¿Queréis ver una revolución en América Latina?
Perú y Ecuador ya tienen salario mínimo: Perú lo sube a 1.230 soles desde octubre y a 1.300 en 2027, y Ecuador lo fijó en 482 dólares para 2026.
El problema es que la informalidad en Perú supera el 70%, de modo que la subida alcanza en principio a unos 300.000 empleados formales.
Una idea para Milei, rl empleo no registrado ronda el 45% del total de trabajadores en el país, mostrando un incremento desde que está gobernando.
Cerca del 37,9% de los asalariados no cuenta con aportes jubilatorios, mientras que la situación es aún más aguda entre los trabajadores autónomos o por cuenta propia, donde la informalidad trepa hasta aproximadamente el 65,8% en los centros urbanos.
La revolución de verdad no sería solo subir el mínimo, sino conseguir que llegue a quien trabaja sin contrato.
Ahí esta el futuro...
Por cierto: un estudio peruano como todos los estudios, concluye que las subidas del mínimo entre 2015 y 2022 no tuvieron un impacto significativo en el empleo.
Lo verdaderamente antieconómico no es el salario mínimo.
Es vaciar el Estado para dárselo a las grandes empresas mientras se maltrata a quienes lo sostienen: la profesora, el enfermero, la inspectora de Hacienda.
Que tengan cuidado los funcionarios.
Curioso libertarismo el nuestro: abomina de lo público, pero no de los conciertos públicos.
Según la Fundación IDIS, del propio sector privado, el 35% de lo que facturan los hospitales privados procede de conciertos con la administración, y Quirón gestiona cuatro hospitales públicos en la Comunidad de Madrid.
Mercado libre, sí, pero con el cliente garantizado por el BOE.
Eso no es liberalismo. Es socialismo para multinacionales.
Y además de antieconómico, es poco inteligente, por una razón muy sencilla: el funcionario también compra en Mercadona.
No es del todo ficción
Lo jodido es que el ejercicio ya se está ensayando.
En Argentina, la reforma laboral aprobada este año permite ampliar la jornada diaria de 8 a 12 horas sin pagar horas extra, siempre que se respete el descanso de 12 horas y el tope semanal de 48.
Y que se olviden de escuelas, sanidad y pensiones publicas, si no puedes pagarlo te jodes.
Y la pobreza volvió a subir hasta el 32,3% en el primer semestre de 2026, con la pobreza infantil en el 44,5%.
No son los barracones. Pero ya hay quien está midiendo el terreno.
Dicen que hay que tener cuidado con lo que se desea.
El problema de este deseo es que, si se cumple, sus dueños no ganarían: reinarían sobre un país que no compra, no innova y no crece.
Las columnas de la casa grande seguirían en pie, recién pintadas.
Hasta que una noche los zurdos la quemen con sus antorchas.
xitter.cf/ross64x/status/2109209…
Manual para abejas indecisas
Octubre de 2026.
Faltan seis semanas para que el jardín decida quién lo gobierna, y ya nos han repartido los papeles de siempre: izquierdas a un lado, derechas al otro, y todo el mundo gritando.
Os propongo algo raro en campaña: dejar la ideología un rato y mirar la nómina.
Porque en este jardín casi todos somos abejas.
Nueve de cada diez, a ojo de apicultor.
Nos levantamos temprano, curramos recolectando miel, pagamos el alquiler (cuando podemos) y volvemos a la colmena.
A una abeja no le quita el sueño si quien manda es rojo o azul.
Le importa algo más prosaico: cuánta miel queda en el bote a fin de mes.
Repasemos lo que han hecho los que gobiernan desde 2018. Sin adjetivos y sin idiología, que hablen los números que es lo que nos importa a las abejas:
El FMI vuelve a situar a España, por tercer año consecutivo, como la economía avanzada que más crece: un 2,5 % en 2026, más del doble que la zona euro.
Casi 22,8 millones de personas trabajando.
El salario mínimo ha pasado de 736 a 1.221 euros: un 66 % más que en 2018.
Las pensiones suben con el IPC. Por ley, no por caridad.
Y la deuda, medida sobre el PIB, ha bajado del 100 % por primera vez desde antes de la pandemia.
Ahora miremos los jardines vecinos.
Alemania crecerá este año la mitad que nosotros. Francia e Italia, ni eso, y el Reino Unido están para llorar.
Uno se asoma a la colmena de al lado y le sale del alma la oración de la abuela: virgencita, que me quede como estoy.
¿Todo es miel? No.
Los precios aprietan más que en el resto de la eurozona, el paro sigue muy por encima de la media europea y la vivienda se ha convertido en artículo de lujo.
Por eso hay jóvenes acampados en Sol.
Pero una cosa es decir «falta miel» y otra muy distinta proponer que la sustituyamos por mierda.
Y aquí empieza lo interesante.
Quienes aspiran a gobernar el jardín no esconden lo que tienen pensado para las abejas.
Lo dicen en voz alta, con micrófono y en precampaña.
Feijóo promete un Gobierno que pedirá sacrificio, «pero no os va a pedir que le aplaudáis».
Todo un detalle.
Lo que aún no ha dicho es qué sacrificio, ni a quién, está diciendo que hay que estar dispuestos a comer mierda, pero no está claro a quien se dirige, si a la abeja que cobra 1.221 euros o al que guarda el panal en otro país.
Cayetana Álvarez de Toledo ya nos preguntó si estaríamos dispuestos a sacrificar festivos y vacaciones por la libertad.
¿Eso que coño significa?, yo como abeja me siento amenzado.
Ester Muñoz, portavoz del PP, avisa de que el sistema de pensiones «va a petar».
Mientras tanto, su partido promete seguir subiéndolas con el IPC.
Que alguien me explique cómo se revaloriza algo que está a punto de explotar.
Y sobre todo que las abejas españoles no sabemos ahorrar, y eso hay que mentalizarse si queremos sostener las pensiones.
La madre que me parió,
Que ¿No estamos acostumbrados a ahorrar?
Hay que tenerlos cuadrados decir algo así o estar seguro que tus votantes son idiotas.
En fin...
En Vox prefieren el camino corto.
Figaredo llama «zombi» al sistema público y propone un modelo mixto con capitalización individual.
Traducido del economista: que una parte de tu pensión dependa de cómo le vaya a un fondo y los ciclos de la economía neoliberal.
Abascal, por su parte, garantiza que las pensiones se pagarán " por cojones".
Es justo lo que las abejas queríamos saber, para asustarnos más.
Sus referentes declarados viven en Buenos Aires y en Washington, y Milei aterriza en Madrid el día 20.
Antes de aplaudirle, una abeja prudente preguntaría qué tal les va a las abejas trabajadoras y jubiladas argentinas.
Sus votos tampoco engañan, PP, y VOX , votaron contra la reforma laboral, que salió adelante gracias al dedo despistado de un diputado popular.
Han tumbado, junto a Junts, los decretos que incluían la revalorización de las pensiones, el SMi de las abejas, bueno realmente han votado en contra de lo que beneficiaba alas abejas.
Ellos dirán que votaban contra el envoltorio y no contra el contenido, pero el envoltorio llevaba dentro la pensión de tu madre.
Y hace dos semanas tumbaron los decretos de vivienda por 178 votos a 172.
Justo lo que piden los de Sol.
Ahora, números.
España paga 10,5 millones de pensionistas a unos 9,5 millones de abejas, con una media cercana a 1.375 euros.
Unos 2,5 millones de abejas trabajadoras cobran el salario mínimo.
Y según Hacienda, más de un tercio de los asalariados gana el SMI o menos.
Dicho de otro modo: la inmensa mayoría de este jardín son abejas, viven de su trabajo o de lo que cotizó trabajando.
Millones de abejas que distinguen perfectamente la miel de la mierda cuando la tienen delante.
Es decir en un jardín con la información objetiva con los datos, eso son 230 escaños.
Y sin embargo, las encuestas dan a quienes piden sacrificio y que hay que comer mierda algo más de la mitad del voto.
Ese es el gran misterio de nuestro jardín.
¿Por qué dudan las abejas?
Parte de la respuesta está en lo que nos cuentan cada día.
El periodismo clasico ha muerto desde hace mucho tiempo.
Las abejas periodistas por puro instinto de supervivencia se ha travestido a moscones propagandistas, con ese dicho " ande yo caliente que le den a las abejas, a la miel y al jardín".
Y a todas horas en todas las franjas horarias, moscones tertulianos, portadas, líneas editoriales, como gotas malayas repitiendo que la mierda es un superalimento, que es lo que te conviene , y " perro Sánchez hijo de fruta" y las abejas con ese bombardeo acaban dudando de su propio paladar.
El periodismo ha dejado de contar las noticias que pasan en el jardín, ahora simplemente cuentan la versión de quien los paga, los fabricantes de estiércol, multinacionales con todos los recursos financieros lideradas por Trump y sus amigotes y delegados locales, como Feijoo, Ayuso, Abascal.
Quieren expoliar y privatizar lo que queda del estado del bienestar con las motosierras, porque no es sostenible, arguemntan, con la ironía de lo que dice el FMI que no es sospechoso de socialista bolivariano.
Lo vimos el 12 de octubre en Sol.
Chavales muy jóvenes, de la generación con más años de formación de nuestra historia, cantando el Cara al Sol con el brazo en alto frente a otros jóvenes que acampan porque proponen que la vivienda es un derecho y no se puede especular con ella.
Según el CIS, casi tres de cada diez chicos de 18 a 24 años creen que el franquismo fue una buena época.
Alguien les están contando una versión, y no es historia.
Así que no, esto no va de izquierdas y derechas
Ya sé que me lo diréis igual.
Pero la nómina no tiene ideología, y la pensión de tu madre tampoco.
Esto va de algo más simple.
El 29 de noviembre cada abeja tendrá en la mano un papel y una sola pregunta: miel o mierda.
A las moscas la mierda les encanta.
Están en su derecho.
El problema empieza cuando consiguen convencer engañando a las abejas, porque no reciben la información real.
Nadie os pide que améis a quien gobierna la colmena.
Solo que, antes de cambiar de dieta, leáis los efectos secundarios.
Por cierto Feijóo propone reformar la Ley electoral para que, si el PP gana, se sumen más diputados y consigan la mayoría absoluta automáticamente.
Encima nos dicen que el voto de una abeja vale menos que la de un moscón patatero.
xitter.cf/ross64x/status/2110280…
Lo que no se cuenta del PSG - Barsa.
El sábado, el equipo de Flick goleó al Betis en La Cartuja (2-5), igualó el mejor arranque liguero de su historia y se fue al aeropuerto con la sensación de que nada podía torcerse y empezó a torcerse.
El temporal que castigaba Barcelona dejó el chárter clavado en la pista de San Pablo.
Los jugadores, sentados y con el cinturón abrochado, esperaron más de dos horas un permiso para despegar que nunca llegó.
Pasadas las dos de la madrugada, Flick cabreado lo hizo oficial: noche en Sevilla.
El regreso llegó el domingo a mediodía, con media jornada de retraso y un entrenamiento menos en la agenda.
El lunes, otra vez. El vuelo a París, previsto para las 10:30, se quedó en tierra por la niebla.
Despegó de El Prat a las 11:50. Una hora y veinte de retraso: poca cosa, salvo para un equipo que llevaba el fin de semana entero en el interior de aviones.
Con ese equipaje llegó el Barça a la casa del campeón de Europa.
Y Flick, con el Clásico del domingo asomando por el retrovisor, tomó decisiones.
La primera, sentar a Rodri. Oficialmente, descanso:
Extraoficialmente, cuesta no ver al Real Madrid detrás.
Al fin y al cabo, Rodri que estuvo a punto de vestir de blanco este verano es justo el que Flick quiere fresco para recibir al Madrid de Mourinho.
La segunda, abrir La Masia de par en par con ,los nacidos en el 2007.
Lamine Yamal, Pau Cubarsí, Marc Bernal y Xavi Espart: cuatro adolescentes en el once.
Ningún equipo había empezado nunca un partido de Champions contra el vigente campeón con cuatro jugadores menores de veinte años.
Si se suman Dani Olmo y Gerard Martín, el Barça presentó seis futbolistas formados en casa.
El PSG, ninguno.
El partido fue mucho mejor de lo que prometía la logística.
Doué adelantó al PSG en el 38, tras una pérdida de Lamine.
En la segunda parte el Barça despertó: Espart empató y, durante un buen rato, fue el campeón el que buscaba aire.
Lucas Hernández volvió a adelantar a los locales de cabeza en el 72 y Lamine respondió con un golazo en el 79.
Quedaban once minutos y el 2-2 olía a gesta.
Duró dos. Vitinha marcó en el 81 y Fabián Ruiz cerró el 4-2 en el 86.
El PSG remató 22 veces; el Barça, 18.
Hasta ahí, un intercambio de golpes.
La diferencia estuvo en la puntería: 15 disparos entre los tres palos para los de Luis Enrique, cinco para los de Flick.
Joan García hizo diez paradas y evitó que la noche acabara con titular de goleada.
Era la primera derrota de la temporada, tras once victorias seguidas.
Flick lo admitió, su equipo se desmoronó en los últimos diez minutos.
En fin.
La Masia no pudo con un campeón que no tuvo piedad de un Barça cansado de aeropuertos, ni con un entrenador que, con un ojo en Luis Enrique y el otro en Mourinho, jugó el partido con media cabeza en el domingo.
No es todo lo que parece.
El marcador dice 4-2; el once dice que el futuro ya ha llegado.
Aunque esta vez, como todo esta semana, llegara con retraso.
Luis Enrique: "El Barsa lo hizo bien, pero tengo a los mejores del mundo".
Ya se verá.
xitter.cf/ross64x/status/2109277…
La termodinámica de De la Fuente y Flick
Las primeras partes funcionan como un ejercicio de desgaste, de tanteo, de aparente bloqueo.
Las segundas son el momento en que el rival descubre que ya no le queda nada.
No es magia ni casualidad.
Es termodinámica, aunque nadie en Las Rozas ni en La Masía lo haya escrito así en la pizarra.
Primer principio: la energía no se destruye, se transfiere
La posesión no sirve solo para atacar con prisa.
Sirve para mover al rival de lado a lado, obligarle a bascular y a cubrir sin descanso, y vaciarle el depósito físico y mental.
Cada pase horizontal que el aficionado impaciente silba es, en realidad, una pequeña factura que paga el que corre detrás del balón.
Muchos rivales se encierran durante la primera hora con las líneas muy juntas, con algún ataque incluso pueden marcar algún gol.
Romper eso exige un esfuerzo coral milimétrico y, mientras tanto, el partido parece espeso.
Incluso aburrido.
Pero ese monólogo de pases cumple una misión invisible: fabricar fatiga.
Segundo principio: el desorden siempre aumenta
Las distancias entre líneas que en el minuto 15 son imperceptibles empiezan a abrirse en el 60.
Un bloque bajo es un sistema ordenado, y todo sistema ordenado sometido a calor constante tiende a deshacerse.
El central que llegaba a la cobertura ahora llega medio segundo tarde.
El mediocentro que tapaba la línea de pase ya solo la mira pasar.
Los que calientan el sistema:
Pau Cubarsí.
El timón de la salida de balón. Su inteligencia táctica y la precisión de su primer pase permiten a ambos equipos instalarse en campo contrario y quedarse a vivir allí.
Rodri.
Mientras el rival se mantiene ordenado, Rodri ejerce de metrónomo silencioso: circula con paciencia infinita y desplaza el bloque contrario de un costado a otro.
Su otra virtud es menos vistosa y más valiosa.
Mientras interiores y laterales se vuelcan en la presión tras pérdida, él es la red de seguridad que corta la contra antes de que nazca.
Elegido mejor jugador del Mundial, este verano firmó por el Barça hasta 2030. El círculo se cierra: el club que mejor hablaba su idioma ha ido a Manchester a comprar el termostato.
Pedri.
Llegó al Mundial como indiscutible y De la Fuente le quitó la titularidad en cuartos y semifinales, con una frase que vale para todo el banquillo: “Un cambio no es un castigo”.
El metrónomo pasó a ser el que entra a cambiar el compás. Y con el rival ya fundido, su pausa vale el doble.
Dani Olmo y Fermín López.
El fondo de armario de calidad del Barça. Olmo aporta pausa, lectura entre líneas y último pase; Fermín, llegada desde segunda línea, dinamismo y una presión extraordinaria. Se reparten galones y alternan entre titulares y revulsivos según el plan de partido.
Lamine Yamal.
El faro ofensivo en ambos equipos. Su capacidad para desequilibrar por la derecha, atraer marcas y generar superioridades es el detonante del cambio de ritmo, con el valor añadido de ser un genio y nadie sabe que asistencia de gol te va hacer.
Defender a Lamine en el minuto 10 es difícil.
Defenderlo en el 70, con las piernas de un lateral que lleva una hora persiguiendo sombras, es un problema de otra magnitud.
El banquillo como arma, no como consuelo
Los suplentes saben que las segundas partes son el momento en que el partido se rompe, aparecen los espacios y es más fácil lucirse. En el Mundial lo demostraron hasta convertirlo en costumbre.
Austria, dieciseisavos. El 3-0 llegó en el 89, cuando el rival ya había soltado las marcas: Cucurella centró y Oyarzabal, solo, firmó su doblete.
No marcó un suplente, pero es el ejemplo más limpio de la tesis.
A esa altura, Austria ya no defendía; solo esperaba el final.
Portugal, octavos. Durante una hora fue un partido igualado.
La lesión de Nuno Mendes en la segunda parte inclinó el campo y Rodri recuperó el control.
A partir de ahí, la presión fue a más hasta que, en el 91, Ferran Torres filtró un balón para Merino, que batió a Diogo Costa.
Los dos habían salido desde el banquillo, como subrayó De la Fuente.
Bélgica, cuartos. Con 1-1, De la Fuente hizo los cambios más tempranos del torneo: Pedri y Ferran entraron en el minuto 55.
Después llegaron Nico Williams en el 79 y Merino en el 86.
Dos minutos tardó Merino en marcar: Lammens rechazó un disparo de Cubarsí y él lo empujó en el 88.
Cuatro suplentes en el campo y el gol, otra vez, en el tramo en que el rival ya no llega.
Argentina, la final.
El ejemplo perfecto.
Hacia el minuto 61 entraron Pedri y Ferran por Fabián y Oyarzabal, y más tarde Nico Williams.
En el 70, Argentina ya había agotado sus cambios del tiempo reglamentario y se replegaba cada vez más cerca de su área; el resto del partido se jugó casi entero en su campo.
En la prórroga, Nico centró y Ferran remató en el 106. Dos suplentes firmaron el gol que vale una estrella.
Tres de las cinco eliminatorias se decidieron a partir del minuto 88.
No es una rotación.
Es una segunda oleada.
Un idioma, dos acentos
Esta base compartida explica por qué los automatismos pasan del club a la selección casi sin fricción: el Barça fue el club con más jugadores en la lista del Mundial, y todos entienden el mismo vocabulario de posesión, presión tras pérdida y verticalidad dosificada.
Pero conviene no confundir el idioma con el acento.
El Barça de Flick suele golpear antes: en su primera temporada marcó en la primera mitad en el 79% de sus partidos de Liga en casa.
Flick enciende el horno a fuego máximo; De la Fuente prefiere la cocción lenta.
Los dos acaban sirviendo el mismo plato.
En física, el calor siempre fluye del cuerpo caliente al frío.
En el fútbol de De la Fuente y Flick fluye del que tiene el balón al que lo persigue.
Y cuando el reloj pasa del minuto 70, ya no hay nada que discutir: solo queda esperar a que la entropía haga su trabajo y a que alguien, recién salido del banquillo, firme el acta.
Lo único que chirría de este verano es el veredicto de parte de la "prensa especializada": que Lamine y Pedri hicieron un mal Mundial.
Los números que se citan existen.
Lamine acabó con un solo gol y fue el jugador que más balones perdió del torneo.
Pedri se quedó sin titularidad en cuartos y semifinales.
Pero eso es medir con la regla equivocada.
En un equipo que gana por desgaste, quien calienta el sistema rara vez firma el gol.
Lamine llegó tras casi ocho semanas parado por lesión, y aun así casi todos los rivales decidieron defenderle con dos jugadores.
Cada doble marca suya abría un hueco en otra parte del campo, y por esos huecos entraron los goles de otros.
Pedri, por su parte, aceptó el papel menos lucido del torneo: entrar a cambiar el compás cuando el rival ya estaba fundido.
Salió del banquillo en los tres partidos decisivos y no perdió ninguno. En dos de ellos, el gol llegó con él ya en el campo.
Curioso “mal Mundial” el que termina con la copa del mundo en la mano.
La termodinámica tiene esa ingratitud: mide la temperatura final, no quién avivó el fuego.
Otro día hablaremos del fútbol femenino, que habla exactamente el mismo idioma.
Con una diferencia: ellas ya lo hablaban con acento de campeonas del mundo antes que ellos.
xitter.cf/ross64x/status/2110362…
A mí lo que me encabrona es el nivel de mediocridad de la televisión pública. La que pagamos todos.
La escena es esta y lo puedes extrapolar en lo que quieras.
Un tertuliano cloaquero asqueroso, suelta en directo y en TVE que “hay datos de Milei que no son tan malos”.
Que hay crecimiento.
Que el paro está en un nivel aceptable.
Que la deuda baja.
Lo dice con la calma de la cara de monaguillo que tiene de quien sabe que nadie le va a pedir cuentas.
Y acierta: nadie se la pide.
La duda queda plantada en el sofá de miles de espectadores, y él se queda tan feliz.
Misión cumplida, lanzando dudas de confusión.
Enfrente hay una catedrática.
Uno espera el contraataque: el dato, el “eso son mentiras cochinas y le explico con datos contrastados”.
¿Y qué hace?
Se pone a hablar de Feijóo.
Ni el propio Milei, que la llamaría zurda de mierda sin pestañear, le habría escrito mejor el guion.
Así que hagamos los deberes que nadie hizo en el plató.
Y con datos oficiales, del INDEC y del propio Gobierno argentino, que son precisamente los más amables con Milei.
“La deuda está bajando.”
Milei presume de haber recortado la deuda en 50.000 millones y llama “orcos” a quien lo discute.
Los informes de su propia Secretaría de Finanzas dicen otra cosa. La deuda bruta del Estado ha crecido unos 49.000 millones de dólares desde noviembre de 2023, y en abril llegó a superar en 71.000 millones la que heredó.
El Gobierno responde que, en términos netos y en proporción al PIB, está más o menos igual que al principio.
Puede ser.
Pero “igual” no es “bajando”.
Y sacar la motosierra para dejar la deuda como estaba tiene su mérito.
Cómico, pero mérito.
“El paro está en un nivel aceptable.”
Cuando Milei llegó, el desempleo estaba en el 5,7%. Hoy está en el 7,9%.
En un plató español, un 7,9% suena casi a envidia, y ahí está la trampa.
En Argentina el 45% de los que trabajan lo hacen en negro, y ese porcentaje no para de crecer.
El paro no sube más porque la gente no se queda quieta: se busca la vida como puede.
“Hay crecimiento.”
Lo hay, si se mira con lupa.
En junio, la actividad estaba un 5,2% por encima de la de noviembre de 2023.
Casi tres años para crecer un 5%.
Y en julio la economía cayó un 2,9% en un solo mes, el mayor desplome desde la pandemia.
Si esto es un milagro económico, que alguien avise a Lourdes.
“La inflación baja.”
Ser honestos también es munición.
La inflación mensual pasó del 25,5% de diciembre de 2023 a rondar el 2%.
Es verdad, y negarlo es regalarle el debate.
Lo que no se cuenta es lo demás.
Desde ese diciembre, los precios acumulan una subida de más del 340%.
Este año ya van por el 23,6%, cuando el presupuesto preveía un 10%.
Y Milei prometió que en agosto la inflación empezaría por cero. Agosto llegó; el cero, no, 23,6 %.
Mientras tanto, los salarios registrados han perdido un 8,2% de poder adquisitivo.
Pero los datos macro son una cosa y luego está la realidad del día a día de los argentinos.
Pollo: +276% desde noviembre de 2023.
Huevos: +182% desde noviembre de 2023.
Inflación general en el mismo periodo: alrededor de +344%.
El kilo de pollo pasó de 1.275 pesos en 2023 a casi 4.800 pesos hoy.
Los huevos la docena 1.397 pesos en el 2023 a 3.941 pesos hoy.
Por eso no basta con decir “mira lo que cuesta el pollo”. son los sueldos de los argentinos.
Empresas, pobreza y jubilados.
Desde que llegó Milei hay 32.290 empresas empleadoras menos, un 6,3% del total, con dieciocho meses seguidos de caída.
La pobreza tocó techo en el 52,9% en 2024, bajó hasta el 28,2% y ahora vuelve a subir: 32,3% en el primer semestre de 2026, y 44,5% entre los niños.
Y eso con la medición oficial, la realidad es que está cerca del 45%.
En 2024 murieron 21.276 mayores de 65 años más que en 2023, un 8% más.
Es el mismo año en que el PAMI retiró la cobertura gratuita de buena parte de los medicamentos, hasta que un juez le obligó a devolverla.
El gasto de bolsillo de los jubilados en fármacos se ha multiplicado casi por seis.
La relación causa-efecto la tendrán que confirmar los epidemiólogos, pero la coincidencia merece, como mínimo, una pregunta en directo.
Con las financieras y billeteras virtuales, el impago llega al 33,69%.
Dicen que la inflación baja. Puede ser. Lo que no baja es la cuenta: casi la mitad de la compra del supermercado se paga ya con tarjeta de crédito.
Y el impago con tarjeta se ha multiplicado por ocho en año y medio, hasta su máximo histórico.
El problema es que muchos argentinos se lo están comiendo a plazos. Y ni así llegan.
Y ya no sigo, porque esto da para un programa entero.
Que es justo lo que no tuvimos.
La televisión pública no está para entretener.
Está para sentar a gente seria y preparada que nos de información veraz.
Si no somos capaces de desmontar a Milei con sus propios números, que ni siquiera hace falta tirar de los de la oposición, luego no nos extrañemos de que PP y Vox, que lo miran con ojitos, sumen más de once millones de votos.
A Cintora y compañía, con todo el cariño del que soy capaz hoy: menos tertulia de entretenimiento y más gente preparada.
Para ganarle a un sociópata con motosierra que está torturando a los argentinos solo hace falta gente preparada con los datos en su memoria y que sean ágiles mentales.
Y rebatir a los cloaqueros.
Y saber, ya puestos, lo que cuesta el pollo y lo que cobra quien lo compra y si los jubilados se mueren antes porque no pueden comprar sus medicinas.
Que Feijoo, Ayuso, Cayetana de Toledo, Abascal no se quieran hacer la foto con Milei es muy significativo, pero si ganan, Milei estará a su lado en su toma de posesión.
Y eso si que asusta y hay que evitar.
xitter.cf/ross64x/status/2109209…
Manual para abejas indecisas
Octubre de 2026.
Faltan seis semanas para que el jardín decida quién lo gobierna, y ya nos han repartido los papeles de siempre: izquierdas a un lado, derechas al otro, y todo el mundo gritando.
Os propongo algo raro en campaña: dejar la ideología un rato y mirar la nómina.
Porque en este jardín casi todos somos abejas.
Nueve de cada diez, a ojo de apicultor.
Nos levantamos temprano, curramos recolectando miel, pagamos el alquiler (cuando podemos) y volvemos a la colmena.
A una abeja no le quita el sueño si quien manda es rojo o azul.
Le importa algo más prosaico: cuánta miel queda en el bote a fin de mes.
Repasemos lo que han hecho los que gobiernan desde 2018. Sin adjetivos y sin idiología, que hablen los números que es lo que nos importa a las abejas:
El FMI vuelve a situar a España, por tercer año consecutivo, como la economía avanzada que más crece: un 2,5 % en 2026, más del doble que la zona euro.
Casi 22,8 millones de personas trabajando.
El salario mínimo ha pasado de 736 a 1.221 euros: un 66 % más que en 2018.
Las pensiones suben con el IPC. Por ley, no por caridad.
Y la deuda, medida sobre el PIB, ha bajado del 100 % por primera vez desde antes de la pandemia.
Ahora miremos los jardines vecinos.
Alemania crecerá este año la mitad que nosotros. Francia e Italia, ni eso, y el Reino Unido están para llorar.
Uno se asoma a la colmena de al lado y le sale del alma la oración de la abuela: virgencita, que me quede como estoy.
¿Todo es miel? No.
Los precios aprietan más que en el resto de la eurozona, el paro sigue muy por encima de la media europea y la vivienda se ha convertido en artículo de lujo.
Por eso hay jóvenes acampados en Sol.
Pero una cosa es decir «falta miel» y otra muy distinta proponer que la sustituyamos por mierda.
Y aquí empieza lo interesante.
Quienes aspiran a gobernar el jardín no esconden lo que tienen pensado para las abejas.
Lo dicen en voz alta, con micrófono y en precampaña.
Feijóo promete un Gobierno que pedirá sacrificio, «pero no os va a pedir que le aplaudáis».
Todo un detalle.
Lo que aún no ha dicho es qué sacrificio, ni a quién, está diciendo que hay que estar dispuestos a comer mierda, pero no está claro a quien se dirige, si a la abeja que cobra 1.221 euros o al que guarda el panal en otro país.
Cayetana Álvarez de Toledo ya nos preguntó si estaríamos dispuestos a sacrificar festivos y vacaciones por la libertad.
¿Eso que coño significa?, yo como abeja me siento amenzado.
Ester Muñoz, portavoz del PP, avisa de que el sistema de pensiones «va a petar».
Mientras tanto, su partido promete seguir subiéndolas con el IPC.
Que alguien me explique cómo se revaloriza algo que está a punto de explotar.
Y sobre todo que las abejas españoles no sabemos ahorrar, y eso hay que mentalizarse si queremos sostener las pensiones.
La madre que me parió,
Que ¿No estamos acostumbrados a ahorrar?
Hay que tenerlos cuadrados decir algo así o estar seguro que tus votantes son idiotas.
En fin...
En Vox prefieren el camino corto.
Figaredo llama «zombi» al sistema público y propone un modelo mixto con capitalización individual.
Traducido del economista: que una parte de tu pensión dependa de cómo le vaya a un fondo y los ciclos de la economía neoliberal.
Abascal, por su parte, garantiza que las pensiones se pagarán " por cojones".
Es justo lo que las abejas queríamos saber, para asustarnos más.
Sus referentes declarados viven en Buenos Aires y en Washington, y Milei aterriza en Madrid el día 20.
Antes de aplaudirle, una abeja prudente preguntaría qué tal les va a las abejas trabajadoras y jubiladas argentinas.
Sus votos tampoco engañan, PP, y VOX , votaron contra la reforma laboral, que salió adelante gracias al dedo despistado de un diputado popular.
Han tumbado, junto a Junts, los decretos que incluían la revalorización de las pensiones, el SMi de las abejas, bueno realmente han votado en contra de lo que beneficiaba alas abejas.
Ellos dirán que votaban contra el envoltorio y no contra el contenido, pero el envoltorio llevaba dentro la pensión de tu madre.
Y hace dos semanas tumbaron los decretos de vivienda por 178 votos a 172.
Justo lo que piden los de Sol.
Ahora, números.
España paga 10,5 millones de pensionistas a unos 9,5 millones de abejas, con una media cercana a 1.375 euros.
Unos 2,5 millones de abejas trabajadoras cobran el salario mínimo.
Y según Hacienda, más de un tercio de los asalariados gana el SMI o menos.
Dicho de otro modo: la inmensa mayoría de este jardín son abejas, viven de su trabajo o de lo que cotizó trabajando.
Millones de abejas que distinguen perfectamente la miel de la mierda cuando la tienen delante.
Es decir en un jardín con la información objetiva con los datos, eso son 230 escaños.
Y sin embargo, las encuestas dan a quienes piden sacrificio y que hay que comer mierda algo más de la mitad del voto.
Ese es el gran misterio de nuestro jardín.
¿Por qué dudan las abejas?
Parte de la respuesta está en lo que nos cuentan cada día.
El periodismo clasico ha muerto desde hace mucho tiempo.
Las abejas periodistas por puro instinto de supervivencia se ha travestido a moscones propagandistas, con ese dicho " ande yo caliente que le den a las abejas, a la miel y al jardín".
Y a todas horas en todas las franjas horarias, moscones tertulianos, portadas, líneas editoriales, como gotas malayas repitiendo que la mierda es un superalimento, que es lo que te conviene , y " perro Sánchez hijo de fruta" y las abejas con ese bombardeo acaban dudando de su propio paladar.
El periodismo ha dejado de contar las noticias que pasan en el jardín, ahora simplemente cuentan la versión de quien los paga, los fabricantes de estiércol, multinacionales con todos los recursos financieros lideradas por Trump y sus amigotes y delegados locales, como Feijoo, Ayuso, Abascal.
Quieren expoliar y privatizar lo que queda del estado del bienestar con las motosierras, porque no es sostenible, arguemntan, con la ironía de lo que dice el FMI que no es sospechoso de socialista bolivariano.
Lo vimos el 12 de octubre en Sol.
Chavales muy jóvenes, de la generación con más años de formación de nuestra historia, cantando el Cara al Sol con el brazo en alto frente a otros jóvenes que acampan porque proponen que la vivienda es un derecho y no se puede especular con ella.
Según el CIS, casi tres de cada diez chicos de 18 a 24 años creen que el franquismo fue una buena época.
Alguien les están contando una versión, y no es historia.
Así que no, esto no va de izquierdas y derechas
Ya sé que me lo diréis igual.
Pero la nómina no tiene ideología, y la pensión de tu madre tampoco.
Esto va de algo más simple.
El 29 de noviembre cada abeja tendrá en la mano un papel y una sola pregunta: miel o mierda.
A las moscas la mierda les encanta.
Están en su derecho.
El problema empieza cuando consiguen convencer engañando a las abejas, porque no reciben la información real.
Nadie os pide que améis a quien gobierna la colmena.
Solo que, antes de cambiar de dieta, leáis los efectos secundarios.
Por cierto Feijóo propone reformar la Ley electoral para que, si el PP gana, se sumen más diputados y consigan la mayoría absoluta automáticamente.
Encima nos dicen que el voto de una abeja vale menos que la de un moscón patatero.
xitter.cf/ross64x/status/2110651…
En el culebrón judicial en torno a Julio Iglesias, hay mas carambolas que en el campeonato del mundo de billar.
Todo arranca en enero de 2026, cuando unas extrabajadoras deciden denunciar ante la fiscalía de la Audiencia Nacional a julio Iglesias despues de publicar el caso en el diario. es de Escolar.
La fiscalía en diez días archivó el asunto.
El 21 de julio de 2026, el artista decidió interponer una querella criminal contra elDiario. es por injurias con publicidad, calumnias y atentado contra la integridad moral.
En septiembre las exempleadas, asesoradas por una ONG, reintentaron la jugada en la Audiencia Nacional.
Por sorpresa el 14 de octubre la Fiscalía sufrió una epifanía legal de última hora: cambió radicalmente de criterio y emitió un informe favorable que dictamina que la Audiencia Nacional sí tiene competencia.
El 19 de octubre de 2026, el Juzgado de Instrucción número 25 de Madrid admitió oficialmente a trámite la querella del cantante contra, periodistas y directivos del medio de Escolar y como testigos a las extrabajadoras para el próximo 16 de diciembre.
Llama la atención que Julio Iglesias tardara 6 meses en querellarse y mas llama la atención el cambio de criterio de la Fiscalia.
Y en cinco días el juzgado 25 ya tiene a todos los implicados citados a declarar para el 16 de diciembre.
El 20 de Octubre el juzgado 58 admite a trámite de la demanda civil de Julio Iglesias contra Yolanda Diaz.
Menuda confluencia de casualidades y encima estamos en precampaña que es otra casualidad, a Escolar y Yolanda ya han empezado a darles por todos lados.
Con el tiempo se les complica el pronóstico, puesto que en el espinoso terreno de los "criterios" de los delitos contra el honor la verdadera prueba de fuego no reside solo en quién largó qué, sino en cómo el digital validó y contrastó los testimonios antes de publicarlo.
Y las extrabajadoras, tampoco pueden cantar victoria en este pulso donde la presunción de inocencia del querellante, al fin y al cabo, responde al nombre de Julio Iglesias.
De repente todo fluye en la misma dirección, que cosas tiene la justicia cuantica.
xitter.cf/ross64x/status/2110362…
Llevaban años pidiendo elecciones.
Ya las tienen.
Y a juzgar por la primera semana de precampaña, nadie en Génova había pensado qué hacer cuando llegaran.
Esta precampaña está siendo, por decirlo con elegancia, «interesante».
Pero si el PP llega sin los deberes hechos, algunos platós se han ofrecido a hacérselos.
En Horizonte, líder de audiencia en su franja, entre un 11% y el 14% de audiencia y que reúne todas las noches entre 1 y 1,3 millones de espectadores.
Iker Jiménez y Eduardo Inda le dieron al PP un consejo: con las pensiones, ser más pillos y no hablar del tema hasta haber formado gobierno.
Traducido para su audiencia por si no lo han pillado: no le cuentes al votante qué piensas hacer con su pensión hasta que ya no pueda hacer nada con su voto.
El consejo llegaba después del patinazo de Ester Muñoz, que en un pódcast dijo que el sistema “va a petar” y que los españoles no están acostumbrados a ahorrar.
Para estos "analistas", el problema no fue lo que dijo la Muñoz.
El problema fue que se le entendió perfectamente.
Un medio puede ser de derechas, de izquierdas o de lo que quiera.
Lo que no puede es recomendar que se oculten los programas electorales a los ciudadanos y seguir llamándose periodistas.
Y esto no es un desliz aislado.
Es el modelo.
Ese ecosistema que orbita la ultraderecha mediática que hace tiempo que dejó de contar la política para jugarla, por mucha pasta por cierto, que no nos engañen que es por ideología o por patriotismo.
No informan: gestionan la información que le conviene oír a su audiencia.
Los tratan como una masa que hay que movilizar, no como ciudadanos que tienen derecho a recibir información veraz.
Lo más acojonante es el escenario.
El consejo se dio en directo, ante más de un millón de espectadores, entre los que, por pura estadística, habría unos cuantos pensionistas.
Debe de ser la primera estrategia de ocultación de la historia anunciada a sus propios destinatarios y que encima que estén encantados que los traten como idiotas.
Habrá quien diga que solo analizaban estrategia, como hace cualquier tertuliano.
Y tienen una parte de razón: explicar por qué un partido calla es periodismo.
Recomendarle que calle ya no lo es.
Es la diferencia entre informar o manipular.
Que se lo aconsejen desde un programa de televisión con un millón de espectadores es otra cosa.
¿Cuántos pensionistas que estaban viendo Horizonte les darán la razón?
Quizá muchos.
Y ese es exactamente el problema: que los aplaudan los mismos a los que proponen pasar las motosierras a las pensiones y a lo que puedan.
La última vez que gobernaron les colaron los copagos en las farmacias y tampoco estaba en su programa o congelar las pensiones.
Ya no se acuerdan porque nadie se lo recuerda.
xitter.cf/ross64x/status/2110651…
Me da la impresión de que los antidisturbios andan algo confundidos.
Pero cada vez que hay una manifestación por la sanidad o la educación pública acaba en cargas, y repartiendo hostias como panes, y uno se pregunta si saben a quién están golpeando.
Porque, por el entusiasmo con que reparten porrazos, cualquiera diría que el señor de la pancarta contra el cierre de su centro de salud es una amenaza para la patria.
No lo es. Con bastante probabilidad es un vecino que hace cola en el mismo ambulatorio que la madre del Poli.
Es decir un policía nacional de escala básica cobra al empezar entre 1.600 y 2.000 euros netos al mes, algo más si está en la antidisturbios, que por las ganas que le ponen deben de cobrar un plus por hostias a los zurdos.
Es un sueldo justito pero tal y como está la cosa digno, pero no da para un colegio o una universidad privada.
Sus hijos irán, casi seguro, al mismo instituto público que defiende el profesor al que acaba de darle un porrazo.
Lo de la sanidad tiene su gracia.
Muchos agentes se atienden a través de MUFACE, con aseguradora privada, sí, pero pagada con dinero público.
Cuando las aseguradoras amenazaron con marcharse, fueron los sindicatos policiales quienes salieron a pedir más presupuesto y a quejarse de las listas de espera.
Es decir, reclamaban lo mismo que la gente a la que luego les tocaba disolver a hostias.
Ellos, eso sí, sin que nadie los cargara.
¿O será que tienen descuento en el alquiler?.
Un sindicato policial lleva dos veranos poniendo anuncios para rogar a los caseros de Baleares que alquilen un piso a los agentes destinados allí.
La crisis de la vivienda tampoco distingue el uniforme.
Ahí está la ironía, quien defiende lo público en la calle defiende también el colegio, el médico y el piso del policía que tiene enfrente.
Unos ponen la pancarta y otros el casco y las porras.
El recorte les llega a los dos.
Entiendo que el discurso de Abascal resulte cómodo.
Tiene el encanto de las explicaciones sencillas: si no hay médicos, la culpa es de la inmigración, y si sube el alquiler, también.
Cabe en un tuit y no obliga a pensar mucho.
El problema es que ningún inmigrante firma los contratos de privatización ni decide cuántas plazas de médico se convocan.
Eso lo hacen otros, normalmente con traje y coche oficial autonómico.
Así que, agentes, una sugerencia de ciudadano: la próxima vez que os pongáis frente a una pancarta que diga «Sanidad pública», pensad un poco.
También habla de vosotros.
Os están tomando el pelo. Y eso no se arregla a porrazos.
Centraos, coño.
xitter.cf/ross64x/status/2110362…
Llevaban años pidiendo elecciones.
Ya las tienen.
Y a juzgar por la primera semana de precampaña, nadie en Génova había pensado qué hacer cuando llegaran.
Esta precampaña está siendo, por decirlo con elegancia, «interesante».
Pero si el PP llega sin los deberes hechos, algunos platós se han ofrecido a hacérselos.
En Horizonte, líder de audiencia en su franja, entre un 11% y el 14% de audiencia y que reúne todas las noches entre 1 y 1,3 millones de espectadores.
Iker Jiménez y Eduardo Inda le dieron al PP un consejo: con las pensiones, ser más pillos y no hablar del tema hasta haber formado gobierno.
Traducido para su audiencia por si no lo han pillado: no le cuentes al votante qué piensas hacer con su pensión hasta que ya no pueda hacer nada con su voto.
El consejo llegaba después del patinazo de Ester Muñoz, que en un pódcast dijo que el sistema “va a petar” y que los españoles no están acostumbrados a ahorrar.
Para estos "analistas", el problema no fue lo que dijo la Muñoz.
El problema fue que se le entendió perfectamente.
Un medio puede ser de derechas, de izquierdas o de lo que quiera.
Lo que no puede es recomendar que se oculten los programas electorales a los ciudadanos y seguir llamándose periodistas.
Y esto no es un desliz aislado.
Es el modelo.
Ese ecosistema que orbita la ultraderecha mediática que hace tiempo que dejó de contar la política para jugarla, por mucha pasta por cierto, que no nos engañen que es por ideología o por patriotismo.
No informan: gestionan la información que le conviene oír a su audiencia.
Los tratan como una masa que hay que movilizar, no como ciudadanos que tienen derecho a recibir información veraz.
Lo más acojonante es el escenario.
El consejo se dio en directo, ante más de un millón de espectadores, entre los que, por pura estadística, habría unos cuantos pensionistas.
Debe de ser la primera estrategia de ocultación de la historia anunciada a sus propios destinatarios y que encima que estén encantados que los traten como idiotas.
Habrá quien diga que solo analizaban estrategia, como hace cualquier tertuliano.
Y tienen una parte de razón: explicar por qué un partido calla es periodismo.
Recomendarle que calle ya no lo es.
Es la diferencia entre informar o manipular.
Que se lo aconsejen desde un programa de televisión con un millón de espectadores es otra cosa.
¿Cuántos pensionistas que estaban viendo Horizonte les darán la razón?
Quizá muchos.
Y ese es exactamente el problema: que los aplaudan los mismos a los que proponen pasar las motosierras a las pensiones y a lo que puedan.
La última vez que gobernaron les colaron los copagos en las farmacias y tampoco estaba en su programa o congelar las pensiones.
Ya no se acuerdan porque nadie se lo recuerda.






